#4 TiemposColumna de NefroxDeportes

Perdóname Chava | Columna de Arturo Mena

Testeando

 

Dos, dos partidos con el nuevo cuerpo técnico y no se ve ni pies ni cabeza.

Triste debut en liga, triste debut en Copa. Increíblemente el equipo potosino se nota peor que lo visto al final del torneo anterior.

Sí, lo acepto: durante la segunda parte del Clausura 2017, fui de los que cuestionaba la labor de Salvador Reyes, de los que exigíamos cambios no solo de hombres sino de formaciones y estrategias, los que reclamamos por lo poco arriesgado que parecía el equipo. Pues bien, hoy desearía ver eso en la cancha.

Pero no se me malinterprete: no estoy hablando de que quiero el regreso de un técnico timorato como Salvador Reyes. Todo lo contrario: quisiera un técnico de verdad.

Recuerdo bien mi molestia con Reyes: un equipo al que siempre se le vio carente de jugador número 10, una serie de jugadores que parecía que jugaban más por la confianza del técnico que por la habilidad que tenían. Hoy con todas las reservas de lo que pienso, diré que preferiría a ese equipo.

El equipo de Molina no tiene perdón, es un equipo que parece quiere jugar al toque, pero no puede hilar tres pases correctos. Es un equipo que intenta el fuera de lugar y se pierde en su lentitud, es un equipo cuya media cancha es ausente, y los delanteros buscan cumplir la doble función y se mueren en el intento.

Molina: tu equipo da pena, tu equipo no juega a algo o al menos yo no puedo notar qué quieren hacer. El partido contra Juárez fue un baile de los norteños, mientras que el miércoles contra Celaya tenemos a la peor defensa central. Qué tristeza da ver a un Castro tan lento, a un Borja sin sacrificio, a un Frías tan inexperto.

Parece una constante ir a sufrir al Lastras desde los últimos partidos de Reyes y ahora con los primeros de Molina. No quiero parecer malinchista, pero prefiero al Mexicano.

En fin, qué tristeza que tengamos un nivel tan bajo en la cancha, qué poca ilusión le va a quedar al público potosino para seguir alentando a un proyecto que todavía necesita enamorar. Tras dos partidos, puedo decir que nadie, absolutamente nadie se salva de lo que ha iniciado como un fracaso deportivo. Ojalá solo sea el fracaso de dos partidos.

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