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Parreira, el campeón defenestrado | Columna de El Mojado

Historias del mundial


El brinco de dirigir a las selecciones de Ghana y Kuwait a ser entrenador de Brasil es enorme, pero Carlos Alberto Parreira lo hizo y hasta logró ganar la Copa del Mundo con la verdeamarela, en 1994.

Pero sus triunfos no son el motivo de esta columna, sino el que probablemente sea el momento más vergonzoso y menos triunfal de su carrera.

Después de conseguir la Copa Mundial, Parreira dejó la selección brasileña para dirigir al Valencia español, no obstante fue despedido antes de cumplir siquiera un año, por solo haber conseguido un empate en semifinales de Copa del Rey contra Albacete. Solo una semana antes, el brasileño había firmado su renovación de contrato por un año más.

Pero el título de campeón del mundo impidió el desempleo de Parreira, quien viajó a Turquía para dirigir al Fenerbahce, donde consiguió la liga, en 1996.

El espíritu viajero de Parreira lo hizo volver a su natal Brasil para entrenar al São Paulo y luego dejó al equipo para ir a la incipiente MLS, al Metrostars de Nueva York.

Para 1998 le llegó la invitación de la familia real de Arabia Saudita para que entrenara a la selección de ese país, que ya se había clasificado para la Copa del Mundo. Por supuesto, había una buena cantidad de dinero involucrada.

Parreira llegó al Mundial, aunque el sorteo no fue nada benevolente con los sauditas, que debían enfrentar en su grupo a Sudáfrica, a Dinamarca y a la local Francia.

Ya llegados a la Copa, el debut saudita fue una derrota contra los daneses, con gol de Rieper al minuto 69.

El segundo juego no hacía pensar que las cosas saldrían bien para la selección de Arabia Saudita, pues enfrentar en su casa a Francia no era nada sencillo. Al minuto 19, los saudíes sufrieron la expulsión de Al Khilaiwi y después llegaron los goles de Thierry Henry, al 37 y David Trezeguet al 68.

Al minuto 71, el mexicano Arturo Brizio expulsó a Zinedine Zidane en pleno Mundial de Francia, pero eso no afectó a los locales, que marcaron dos goles más, otra vez Henry al 78 y Bixente Lizarazu al 85.

El 4-0, aunque estaba dentro del presupuesto, no gustó a la familia real saudita, quienes llamaron a Parreira a reunirse con ellos y la Federación Saudita.

Después de seis horas de charlas, los federativos decidieron despedir a Parreira, en plena Copa del Mundo, a falta de un partido para terminar la fase de grupos.

El despido de Parreira dio buenos resultados, al menos en el marcador, pues Arabia Saudita empató a dos goles contra una Sudáfrica debutante en mundiales, ahora bajo el mando del técnico Mohamed Al Karashi.

El punto obtenido con el que a priori era el rival más sencillo de sortear en la primera fase no alcanzaba para mucho y Arabia Saudita tuvo que volver a casa apenas después de los grupos, pero ya sin Parreira en el avión.

Así, ese histórico técnico, que le dio a Brasil su cuarta Copa de Mundo y se aventuró a defender, desde otro banquillo su título mundial, acabó sin poder siquiera terminar la participación saudita en Francia.

@RconRMacuarro

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