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Parajes de la Huasteca potosina están en riesgo, autoridades no las cuidan

En la zona Huasteca se ha fomentado el turismo pero las autoridades no se han preocupado por cuidar los recursos naturales, generando un riesgo para el ecosistema

Por: El Saxofón

Las autoridades de San Luis Potosí fomentan el turismo en la Huasteca potosina, mientras descuidan los recursos naturales que son el principal atractivo de esta región y cuya explotación han generado en los últimos años una importante derrama económica pero, sin duda, también ha generado un riesgo para el ecosistema.

La cascada de Tamul es un claro ejemplo de la problemática en la que se encuentran inmersos los parajes de la entidad, ante la indolencia de las autoridades, que llevan años sin aportar o buscar soluciones a un problema que amerita una atención integral.

El pasado 4 de mayo, de nueva cuenta, la caída de agua en la cascada de Tamul se detuvo. La cascada estaba seca una vez más. «Afortunadamente», dirán aquellos que solo se preocupan por el turismo, el fenómeno se produjo después de la temporada vacacional de Semana Santa, por lo que los turistas que acudieron al paraje durante esas fechas, pudieron apreciar la majestuosidad de la caída de más de 105 metros de altura, y los lugareños pudieron allegarse algunos recursos al ofrecer sus servicios a los visitantes.

Otros se lamentarán porque no solo en Semana Santa llegan los turistas, sino que durante todo el año, personas de otros municipios, de otros estados del país, o incluso de otros países visitan la región con el objetivo de apreciar el paisaje que se ofrece a la vista, y dicho disfrute significa ingresos económicos para las familias que viven de brindar servicios a los turistas.

Sin embargo, la sequía en la cascada de Tamul también pone en relieve un problema ecológico que es la sobre-explotación de los cuerpos de agua para el riego de cultivos, otra actividad económica propia de la zona, y cuyos efectos se hacen sentir conforme pasa el tiempo.

Como se sabe, la cascada de Tamul es una caída de agua proveniente del Río Gallinas, cuyo cauce es aprovechado para el riego de los cañaverales de la zona, una clase de cultivos que consumen mucho líquido. Los habitantes han propuesto que se planteé una estrategia que evite el desabasto en la Cascada de Tamul y, al mismo tiempo, permita a los agricultores aprovechar el agua para el riego de la caña.

Hasta ahora, dicha estrategia consiste solo en el tandeo del agua para su uso agropecuario, sin embargo, como se ha visto, este sistema no impide que, periódicamente, la cascada se seque.

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En abril de 2012, las cascadas de Tamul quedaron totalmente secas. Literalmente desaparecieron, y era plena Semana Santa. El fenómeno volvió a producirse en 2016 y en 2017; incluso en 2016 la caída de agua se detuvo en dos ocasiones, una en marzo y otra en abril de ese año.

Cada que esto ocurre, las autoridades señalan que el estiaje es una de las causas, y reconocen que la sobreexplotación del agua del Río Gallinas para el riego de cultivos es otra. Sin embargo, también hay versiones de que existe un uso clandestino del agua, e incluso que el agua se pierde en el abismo de una falla geológica.

En marzo pasado, el titular de la Comisión Estatal del Agua, Jesús Medina Salazar, declaró a la prensa que «La extracción agrícola no es del todo la responsable de la sequía en la cascada, esta falla geológica detectada es en su mayoría, la causante de que en temporadas, la cascada esté totalmente seca, la CEA ya analiza crear una obra de infraestructura para rescatar el vital líquido»,

Afirmó que la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) y la Comisión Nacional del Agua (Conagua) llevan a cabo un estudio con el objetivo de desarrollar un proyecto para desviar el agua en ese punto del río para que se afecte a la cascada, pero tampoco a lo que podría abastecer el agua que se filtra a través de la falla.

El Salto

La historia de la cascada de El Salto, en el municipio del El Naranjo, que desapareció hace más de 50 años, podría repetirse en Tamul. En el caso de El Salto, fue una planta hidroeléctrica, que se instaló en el lugar en 1960, la que desvió el cauce del agua, y provocó la desaparición de la que era considerada una de las caídas de agua más impresionantes del país.

Tenía 70 metros de altura, y el tono azul turquesa de sus aguas la volvía especialmente bella. Pero como paraje natural no existe más, si acaso, sigue funcionando como atractivo turístico, durante las temporadas de Semana Santa o de lluvias o bien, los visitantes pueden disfrutar de las pozas que conservan la tonalidad azul turquesa de sus aguas.

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Sobre quiénes son los mayores beneficiados del turismo llamado ecológico, sería importante determinarlo, cómo se reparte, es decir, a qué sectores de la población llega qué porcentaje del dinero que se gastan los turistas que visitan la Huasteca.

La región sigue siendo una zona con una población empobrecida, y una minoría que tiene la capacidad y los medios de explotar los recursos naturales.

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