#4 TiemposColumna de Óscar Esquivel

Orgullo por ser diputado | Columna de Óscar Esquivel

Desafinando

 El final de la obscuridad… por fin

 

Despedirse de un amigo, de algún trabajo, decir adiós siempre causa tristeza, comienza la depresión nostálgica por la pérdida, uno siente que el cuerpo y el corazón se acongojan; si el amor al trabajo te ha dejado satisfacciones profesionales y consideras que hiciste lo correcto, que la razón te asistió en la toma de decisiones, los menos serían tus detractores, sentirás orgullo por ti mismo, mantendrías por años la frente en alto y el pecho erguido.

“Nuestro carácter nos hace meternos en problemas, pero es nuestro orgullo el que nos mantiene en ellos”, Esopo que a través de su fábulas casi siempre ocupaba escribir y resolvía sus relatos con un orgulloso personaje como en “la gallina de los huevos de oro” o “el conejo y la tortuga”, por mencionar solo algunas, en ocasiones ese orgullo termina perdiendo, perdían porque de alguna forma pisoteaban la razón del contrario o de la misma lógica.  

Cuando discutimos con alguien, cuando queremos conseguir algo, o cuando queremos quedar por encima los demás, surge en nosotros esa tozudez que caracteriza muchas veces a la especie humana, esta especie a la que pertenecemos todos, y a todos se nos atora el orgullo por ser nosotros mismos, como se dice vulgarmente. Esto tiene sus ventajas, como buscar algo que te haga sentir útil, aporte algo a la sociedad o a la vida misma, el orgullo transforma la razón modificándola en terquedad. Por eso, “sería  mejor estar entre locos que cerca de un necio”, o como mencionaba Voltaire sobre la manifestación de insipidez del talento: “La primera ley natural debería ser ésta: perdonarnos mutuamente nuestras tonterías”.

Viviendo en la lamentable verdad del hoyo negro generado en un Congreso del Estado distante, obscuro y negro, donde ahí se encontraban hasta ayer, 27 personajes, todos ellos bautizados y ungidos por el voto ciudadano, denominados diputados, representantes del pueblo, artífices de las leyes que tozudamente le dan rumbo y equidad a los miles de personas que vivimos en estas tierras de amor y libertad. Tercos nuestros diputados, hasta quedar saciados de tanta benevolencia, pulcritud que da hasta para llevarse los cacahuates que sobraron y rellenaron las bolsas del traje Versace del diputado Belmarez, quien con entusiasmo necio, limpió las mesas de reuniones y les ahorró el trabajo a las afanadoras del congreso. ¡Bravo! por su desatino tan celebrado por todos los diputados, quienes agradeciéndole hicieron de su ejemplo una virtud a seguir, limpiaron oficinas, autos, escritorios y hasta los rastros de las facturas falsas que presentaron para justificar sus gastos que jamás realizaron, por esta necedad de hacer bien las cosas, como meter mano a todo lo que oliera a dinero y hacer con el erario público, un acto de orgullo como si fuera de ellos, para derrocharlo, mal gastarlo y robarlo.

Quedando a deber a la ciudadanía, presentaron innumerables iniciativas de relevancia solo para ellos, para su intimidad;  pocas leyes y mucho bla bla, se la pasaron haciendo de su investidura legislativa un vestido de harapos denigrante, que difícilmente, y espero no equivocarme, será superado por otros nunca. Las honrosas excepciones, se quedarán ahí como cómplices de los caprichos desdeñables de sus compañeros, pueriles diputados. Recordaremos de manera sarcástica a la siempre orgullosa, eficiente, independiente e incorrupta legislatura, como la más degradante que se tenga memoria.   

EL CELULAR ROMPECABEZAS

Como armaríamos una explicación ante la desesperación que da la ineficiencia administrativa, se ha dicho que administrar no es todo el gobierno, administrar es la burocracia, gobernar son los planes, las estrategias y entonces sí, las buenas prácticas administrativas.

Cuando se gobierna en el desorden, la simulación, el desencanto y la violencia, donde no se dan respuestas serias ni concretas a las voces que claman servicios, que los desatinos los convierten en una virtud de gobierno, donde las decisiones son tomadas en esquemas de “grilla” de como sacar raja política, para ello establecen pocos vínculos ciudadanos. Comportamientos de avestruz de todo el cuerpo gubernamental, que toman las buenas ideas de fuera del gobierno, como una mentada en 10 de mayo, parecieran más bien un acicate para sus personas y no para el bien común, esto es el funcionario de primer nivel del círculo cercano al gobernador Carreras.

Según se comenta, existe incertidumbre interna y nerviosismo en los cambios que podrían darse al interior del gobierno, el rumor consiste que varios de los “orgullosos diputados” salientes, podrían ocupar cargos públicos, pero con tanto escándalo el Gobernador Carreras ha entrado en pánico, las alarmas sociales se han encendido y ahora sí, no sabe qué hacer para pagar tanto favor.

Viene el informe y la histeria se apodera de todos y de él mismo. La presión es tal, que los nervios acaban en alguna cantina de barrio, y así ante esta disyuntiva a la pregunta de un reportero sobre el gobierno que encabeza, el celular, instrumento de grabación y de trabajo, voló, se esfumó. Carreras el gobernador se lo llevó, así de simple es la descripción de la desesperación.

Y hay que esperar, si llega el cambio inminente en el PRI, ¿quién suplirá al funcionario en funciones?, ¿un ex diputado?

Nos saludamos pronto.

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