#4 TiemposColumna de Ricardo Sánchez García

Que el odio no los separe | Columna de Ricardo Sánchez García

Sin partitura

 

Sergio es un paisano nuestro que decidió buscar el sueño americano en 1999. Se define como una persona responsable, cruzó la frontera al considerar que en nuestro país no tendría posibilidades de hacer un patrimonio pues los bajos salarios le desanimaban y no veía retribuido su esfuerzo. Está a punto de cumplir 20 años trabajando ininterrumpidamente. Sin importar frío, hambre ni el desconocimiento de la cultura o el idioma, jamás eludió ningún impuesto y ha decidido vivir dentro de los señalamientos de la ley, porque dice: acá sí se respeta. Felícitas, nacida en El Salvador, brincó varias fronteras para llegar “al otro lado” a la edad de 17 años. Hoy rebasa el cuarto piso y siempre ha trabajado en Pizza Hut, McDonald’s o haciendo limpieza en casas. El destino les hizo conocerse, el amor los unió y ya casados ante las leyes divinas y la corte americana, tienen dos hermosas de hijas de 2 años y seis meses de edad. Trump amenaza con separarlos, dice Sergio.

Y es que el 8 de enero despertamos con la noticia de que el vecino país canceló el TPS (Estatus de Protección Temporal) otorgado por El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (USCIS) dejando en inestabilidad, por lo menos emocional y posteriormente jurídica, a más de 200 mil personas Salvadoreñas a quienes puso un término de 18 meses para abandonar el país o buscar regular su situación laboral.

Por redes sociales pulula la preocupación de que esposos de nacionalidades diferentes podrían ser separados entre ellos e incluso de sus propios hijos. El temor crece cuando las y los migrantes señalan que sus  retoños menores de edad están en riesgo de ser dados en adopción, pues al estar sus padres deportados, el Estado se haría cargo del destino de las y los menores. Aunado a lo anterior, muchas personas manifiestan temor de perder el patrimonio que han construido durante más de 15 años de radicar en aquel país, pues aseguran que siendo propietarios de vehículos obtenidos mediante créditos y habiendo comprado bienes inmuebles para vivir, al ser deportados no podrán pagar a las financiadoras y aseguradoras, a quienes no les importará la situación jurídica y embargarán el fruto de su esfuerzo.

Fernando Saúl Alanis Enciso, académico en El Colegio de San Luis, especialista en historia de la migración manifestó que la política norteamericana tiene una tradición de ser dura y estas decisiones se toman “…cuando las crisis económicas se agudizan o cuando hay representantes con una ideología basada en el nacionalismo, como la de Trump”. Pero nos recuerda que el mismo Obama realizó muchas deportaciones a diferentes partes del mundo: “…la política norteamericana no es nada humanitaria. No se tientan el corazón para deportar. Lo hacen por el sólo hecho de no entrar con papeles a Estados Unidos. Aplican la regla de forma intolerante y no ven razones humanitarias. Lo vemos todos los días con casos mexicanos, rusos y de todas las nacionalidades”.

Quizá por esas razones México ha pasado de ser un país de tránsito u origen, a ser un país de destino. Actualmente muchas personas de El Salvador, Honduras o Nicaragua buscan establecerse principalmente en ciudades como Monterrey, San Luis Potosí o Guadalajara señala el Padre Rolando Maldonado Salas, director de la Casa del Migrante, por eso y por las deportaciones “las autoridades tendrán que prepararse para abrir los empleos que se requieran”.

El sacerdote Rolando Maldonado, Titular de la Pastoral Social de la Diócesis señala que en San Luis Potosí, existen problemas similares respecto de los permisos para trabajar. Las empresas empleadoras deben tener un permiso de migración para contratar y una serie de requisitos que dificulta a los migrantes tener un empleo formal “…esto afecta porque los empleadores a pesar de que les ofrecen los mismos salarios, no hay posibilidad de otorgar otros derechos laborales de seguridad social”. Sin embargo la labor de la Pastoral Social ha servido para vincularse con empresas y capacitarlas para que obtengan los permisos de ley y así concedan buenos horarios salarios y prestaciones a las y los migrantes establecidos en nuestro Estado.

Según Fernando Alanís las decisiones de Trump derivan del momento de crisis económica, pues los norteamericanos tienen problemas de empleos, y esto se vincula al Nativismo, concepto que fortalece la ideología nacionalista, misma que a veces florece y en ocasiones se esconde pero siempre está presente.

Felicitas tiene tres hermanas nacidas en el Salvador pero radicadas en Estados Unidos. Una es residente permanente, otra tiene ciudadanía y la tercera tiene permiso TPS. Además de sus dos hija americanas por nacimiento y su esposo de origen mexicano.

Sea lo que fuere, esperemos que el amor de Sergio y Felícitas siga creciendo y que el odio de Trump con sus intereses capitalistas no destruyan los proyectos de vida que se han trazado. Proyectos de amor que en nuestro estado, según testimonio del Padre Rolando, varias familias integradas por países diferentes han hecho florecer.

@DDHHSamuelRuiz

También recomendamos: Deseos de Año Nuevo | Columna de Ricardo Sánchez García  

Nota Anterior

Bautista: From the corrupt equation to the search for another deputation

Siguiente Nota

Defensa del poder | Columna de Ricardo García López