#4 TiemposColumna de Ricardo Sánchez García

Normales rurales, formadoras de maestros | Columna de Ricardo Sánchez García

Sin partitura

Álvaro Carrillo habría lamentado la suerte de los 43 jóvenes estudiantes de Ayotzinapa luego de su desaparición en aquel desastroso septiembre de 2014, señaló Mario Carrillo, hijo del fallecido compositor oaxaqueño, pues pocos saben que el autor de El Andariego fue estudiante de la “Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos” en 1935. Cáncer es el título de una de las inspiraciones escritas entre libros y guitarra, después de su arribo a tierras guerrerenses como estrategia de refugio, con la esperanza de superarse pero huyendo de los conflictos por los cuales cerraron el internado agrícola indígena donde estudiaba.

Las escuelas normales rurales fueron inspiración de José Vasconcelos como una estrategia para apoyar a las clases más desprotegidas del país pero también para llevar la educación a todos los rincones. Así fue durante décadas en que sólo egresados de estas instituciones eran capaces de cruzar largos caminos hacia las comunidades más alejadas para sembrar la esperanza de que solo alimentando el espíritu se logrará romper las invisibles cadenas que nos atan.

La disminución de apoyos económicos desde el ramo federal, la tendencia a cerrar la matrícula como estrategia de linchamiento, los hostigamientos bajo el pretexto de la implementación de nuevos sistemas educativos fueron mermando la autonomía y a la vez fortaleciendo las luchas de resistencia contra las tendencias federales impuestas con el uso excesivo de la fuerza. Lamentables testimonios de amenazas, vejaciones, detenciones arbitrarias y tortura, desaparición o muerte de estudiantes y liderazgos es común leer en la historia de las diferentes normales.

Osorio Chong era gobernador del Estado de Hidalgo cuando se retomó con ahínco la decisión de desaparecer definitivamente las normales rurales por ser consideradas un gasto injusto para el Estado, innecesario para la educación y un riesgo para la estabilidad. Chong ignoró la realidad social y económica de miles de estudiantes cuya tradición familiar de estudiar en la Escuela Normal Rural Luis Villarreal de la Comunidad del Mexe era sinónimo de oportunidades para encontrar un trabajo estable con regulares prestaciones pero impulsados por la dignidad de colaborar en la formación de niñas y niños indígenas en sus lugares de origen.

Pero ni Osorio ni Enrique Peña Nieto conocen los sentimientos que a flor de piel surgen a partir de su injusta decisión. La Serenata a mi Escuela, subida a YouTube la Serenata es un ejemplo donde se desborda el orgullo de ser profesor: /Una mañana llegué con mis ilusiones queriendo ser profesor; aquí te vengo a cantar, si mi guitarra no falla, tu recuerdo se irá por doquiera que yo vaya/ Yo quiero ser profesor, yo ya escogí mi destino; mi escuela normal rural, Luis Villarreal, eres el camino/.

Los comentarios vertidos ahí exigen a las autoridades una explicación suficiente de ese día en que cerraron El Mexe, golpeando menores de edad, ultrajando mujeres y al saber sus lugares de origen, casi todos de los alrededores de Huejutla y la Huasteca Potosina implementaron actos de intimidación para inhibir cualquier posibilidad de reorganización. Osorio Chong, entonces desconocido a nivel nacional, recibió la Secretaría de Gobierno de manos de Peña Nieto como premio a la manifestación clara de continuar con la estrategia y por su mano firme en el abuso de la fuerza, lo que le ponía en sintonía con los hechos de Atenco, coincidiendo en salvajismo con su homólogo ahora presidente.

Las normales rurales surgieron con ideas revolucionarias, teniendo como principio la formación de personas críticas a partir de una ideología de izquierda. Los combatientes estudiantes conocen caminos sinuosos, rutas inexploradas y han desarrollado estrategias de resistencia. Saben analizar la realidad e incidir en su transformación.

Los gobiernos capitalistas no distinguen las características propias de cada región para implementar exigencias académicas relativas a las necesidades de sus habitantes y no de una planeación centralista que no garantiza un aprendizaje significativo para sus destinatarios. La supuesta reforma educativa nuevamente les asentó un injusto golpe al implementar evaluaciones uniformadas sin analizar las diferencias de origen y de oportunidades.

En las normales rurales se forjaron una gran cantidad de educadores. Hijas e hijos de campesinos, mineros, ejidatarios o comuneros, provenientes de zonas indígenas una gran cantidad de ellos. Además de reproducir sus conocimientos de poesía, danza, teatro y haber aprendido diversas expresiones artísticas, muchas maestras y profesores dispersados en las sierras de Guerrero, Veracruz, San Luis Potosí y por supuesto Hidalgo representan esa parte humana olvidada de los proyectos neoliberales.

/Siempre te recordaré y mi vida yo daré porque sigas todavía existiendo, su nombre es Luis Villarreal, el Mexe formadora de maestros/ dice otra canción dedicada a tan arraigada institución.

Felicidades a todas las maestras y maestros.

 

@DDHHSamuelRuiz

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