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Noches de reencuentro | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

Testeando


Cuando el Atlético de Madrid anunció su inversión en la franquicia congelada de Atlético San Luis, las opiniones fueron muy variadas: algunos aplaudían la importancia de que uno de los grandes equipos del mundo llegara a una ciudad como la nuestra, otros tranquilamente esperaban que los resultados hablaran sobre el proyecto, ya que de promesas hemos vivido mucho los aficionados potosinos, pero otros tantos, los más críticos, levantaron la voz enojados por los cambios de colores y el poco respeto a la identidad de una de por sí golpeada afición potosina: nacieron las críticas por vestir de rojiblanco.

Los primeros meses fueron complicados: entre la incertidumbre, la desconfianza y los malos resultados, la franquicia comenzó un camino áspero en la división de ascenso, las críticas se volvieron más grandes que los aplausos y, tanto periodistas como afición, cuestionaban la supuesta grandeza del trabajo de los españoles.

El punto más bajo se tocó cuando el español Molina tomó la dirección técnica de los potosinos: el equipo de hundió no solo en los ataques de los críticos, sino también en la tabla de porcentajes, rozando incluso el descenso a la segunda división; las cosas fueron terribles en esos momentos, al grado que en algunos partidos la afición local se metió con la directiva, cuerpo técnico y hasta jugadores. Nadie se salvó del abucheo.

Para al final de ese torneo la cosa cambió un poco. Alfonso Sosa tomó la batuta y casi logra resurgir para llevar al equipo casi a su primer liguilla: una racha impresionante de partidos sin perder, hizo soñar a algunos y a callar un poco las voces que golpeaban al equipo.

El Apertura 2018 fue punto de quiebre, sorpresivamente para muchos: Atlético de San Luis consigue jugar la final ante Dorados, pero ya en el partido de semifinales contra Atlante se podía oler un ambiente distinto en el Lastras, la afición casi llena el estadio en un partido de media semana. Las voces de aliento superaron a las quejas, incluso algunos comenzaron a cuestionar la crítica ante los resultados.

El broche de oro se dio en la final: Atlético de San Luis venció emocionante y brillantemente a los Dorados de Maradona, el estadio se llenó de aficionados que apoyaban a los rojiblancos, el Atlético de San Luis levantó el título y enamoró a varios que aún dudaban.

Esta semana la cuña apretó más. 6 años tuvieron que pasar para que el Club América pisara de nuevo la cancha del Alfonso Lastras, 6 años para que un equipo de San Luis pudiera enfrentar al Campeón del futbol nacional. Como era de esperar, el Alfonso Lastras lució un lleno para el choque de campeones, y la ausencia de las figuras de los capitalinos no mermaron la entrada que quería ilusionarse con ver al equipo de San Luis.

Al final, 2 por 0 para los locales, pero más allá del resultado y del buen futbol que vimos en la cancha, cabe resaltar el apoyo de la afición: la ilusión que crece ante cada buen resultado del equipo y las ganas de que el arraigo vuelva a una afición que está dolida pero también hambrienta por volver a ver buen futbol.

Noches como la semifinal, la final y esta visita del América reencuentran un poco de esas ganas de ver futbol de primera división, de esas ganas de volver a gritar el “San Luis, San Luis” desde la grada, y sí, no olvidamos que los colores son y tienen que seguir siendo “AURIAZULES” pero al menos hoy, podemos levantar la cara y volver a decir con mucho orgullo “YO LE VOY AL SAN LUIS, A MI SAN LUIS”.

@Nefrox

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