#4 TiemposColumna de Silverio Marín

No es una plaza | Columna de Silverio Marín

Página impar

El pasado martes, comandos dispararon contra dos casas de masajes en la ciudad; el viernes, en pleno 15 de septiembre, más disparos contra un antro en la B. Anaya y el sábado, en la carretera 57, cerca de la zona en la que se ubican muchos table dance, un coche fue abandonado e incendiado con un cadáver en su interior.

Sí, otra vez voy a hablar de inseguridad, pero esta vez no de las cifras, de cómo ha crecido el crimen en todo el estado o del inútil trabajo de Armando Oviedo Ábrego como vocero de las buenas noticias y no de aquello que de verdad puede informar a la ciudadanía. Bueno, al final sí dije un poco de eso.

Hoy me preocupa, con todos esos casos de inseguridad solo la semana pasada, los objetivos que atacan.

Desde hace varios meses es más o menos recurrente que haya disparos contra fachadas de antros y centros nocturnos en la ciudad y hemos aprendido a creer que es un tipo de presión por parte del crimen organizado para que los propietarios de esos espacios paguen extorsiones. Pero no es solo eso.

Los ataques tan constantes a lugares de ocio y esparcimiento no solo afectan a los propietarios de los antros, nos afectan a todos los potosinos. Aunque los grupos del crimen quisieran amedrentar a los dueños de esos establecimientos, nos llevan a todos los demás entre las patas.

Los disparos contra antros ahuyentan a la juventud de esos sitios. Son un tipo de terrorismo, aunque no legalmente, provocan que las personas se mantengan en sus casas por temor a lo que pueda ocurrir. No nos dejan disfrutar nuestra ciudad.

San Luis Potosí nos pertenece a todos los que aquí vivimos, no a los grupos del crimen. Que nadie vuelva a decirnos que la inseguridad actual se debe a que “se están disputando la plaza”.

San Luis Potosí es la ciudad en la que vivo, en la que crecí, en la que he estado toda la vida, en la que vive mi familia y casi toda la gente que quiero.

San Luis Potosí es la ciudad que amo. No es una pinche plaza.

La homofobia no es libertad

Va desde aquí un abrazo por su valentía al joven Édgar Santillana, colaborador de este medio, quien hace unos días alcanzó reconocimiento por haberle reclamado a monseñor Esteban Arce el haber dado una conferencia con el título “Valores, familia y libertad de expresión”, aunque el conductor de televisión no dijo nada sobre libertad de expresión, solo habló de la familia que él reconoce y mostró un gran desconocimiento de valores.

Santillana cuestionó a Arce qué tenía que ver todo lo que dijo con la libertad de expresión, a lo que el mocho más reconocido de México ni respondió. Lo que sí, es que en su conferencia soltó joyas de la intolerancia como “existe perro y perra, no perrín”.

Esteban Arce: en este país, con un triste récord de asesinatos de periodistas, hay que ser hijo de puta para poner la frase libertad de expresión a una conferencia sobre tu homofobia.

Pedro y el lobo

Resulta extraño que Omar Niño se sienta tan temeroso del gobierno de la capital y los acuse de hostigamiento, cuando con la otra mano cobra 174 mil pesos al Ayuntamiento por sus servicios. Ahí si no hay bronca, a la hora del pago los Gallardo sí le parecen justos y honestos. Pero cuando le negaron la producción del informe de gobierno, que ofertó en más de 1 millón de pesos, resultó que se sintió perseguido. La fábula de Pedro y el Lobo tiene moraleja, léansela al niño.

@TormentoMarin 

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