DesafinandoNoticias en FA

No me administres, compadre | Columna de Óscar Esquivel

Desafinando

 

La política y el fracaso administrativo… agua y aceite

¿A dónde vamos a parar? Cuando haces una cita con algún funcionario público, esperarías que fuera puntual, donde jamás te podrían cancelar la cita, “ni pensarlo”. Son tan enérgicos con sus subalternos, “un no como respuesta sería una afrenta al ciudadano”. Buscan la manera de satisfacer al cliente -digo al usuario público-, es lo único, casi estoicos que los hacen diferentes a usted y a mí.

¿Qué los diferencia de la gente común?, por supuesto han adivinado, precisamente su falta casi generalizada del sentido común y el casi porque “ay de aquel que tenga sentido común”, eso solo es para el jefe, pero como nunca tiene, entonces calladitos se ven mejor.

En cada dependencia vemos estilos diferentes, por ejemplo, si usted pretende obtener un incentivo para una empresa, le abren la puerta, estudian su proyecto, le ofrecen café importado -no huasteco, ¿cómo cree?- galletas del súper mercado wholesale, todo bien hasta ahí. Pero ya pasando el voluminoso expediente por todas las direcciones, un director avezado se da cuenta que el proyecto no es del ramo automotriz y… rájale, todo para atrás, entonces comienza el vía crucis.

Traiga el primer cheque que recibió su negocio, copia del acta de nacimiento de su abuelo, si va a construir, el nombre de todos los maestros albañiles porque serán la gran fuerza y beneficiarios del inicio del proyecto.

¿Empleos? ¿Cuántos empleos generarán?, traiga por favor por quintuplicado, para subirlo a la plataforma, el nombre de los obreros que contratará, -¡¿cómo?! Si aún no se contratan- se pregunta el empresario, copias para cada director y para el secretario dos, por si se traspapela y así se pasan meses o años, el usuario desespera y termina por abandonar la solicitud.

Si el emprendedor desea continuar con el trámite, se verá prácticamente vetado, hasta que el empresario decide enviar una copia al gobernador… entonces, solo entonces, las cosas de la burocracia caminan, aun cuando te den una pura y dos con sal.

Otra dependencia, blanca como la nieve… solo en las batas de los médicos. 

Desde la recepción de un hospital público es un muladar. Llegas y te espera caminar entre pacientes de urgencias de más de tres horas de espera, en la ventanilla única -haga fila, joven- pasan las horas y por fin alcanzas el fino mostrador lleno de calcomanías de alguna bolsa de papas o churritos y ¡clásico!, no estás en el sistema. -Recurra con su patrón-, dice la dependienta con su gorro de marinero, y la muela seguro será removida con un hilo y un azote de puerta, al más puro estilo gansteril.

Al día siguiente regresas desangrado, el “cachete” parece una bola de béisbol y nuevamente te acercas a la ventanilla -haga cola, joven-. Ganas de matar, pero al paciente.

El quehacer público es complicado, terco y normalmente descoordinado, se vive bajo esquemas arcaicos, métodos administrativos en ocasiones ridículos.

Un gobierno eficiente, un funcionario eficiente resuelve los problemas, no permite que sus superiores lo resuelvan con base en determinaciones políticas, se aplican las normas y punto.

La modernización administrativa debe permitir que el ciudadano conozca sus derechos y obligaciones, no debe incluir política y menos de partido alguno; es vergonzoso que se refieran a un gobierno como mediador de conflictos administrativos para convertirlos en soluciones políticas… aquí no se ven estos problemas… solo ocurre en otros estados… vaya siendo.

Una administración pública debe ser congruente, equilibrada, austera, eficiente, transparente. 

Urge una renovación completa del sistema de administración de las dependenciaslos secretarios son administradores de los bienes públicos y existen reglas y métodos, entonces, ¿por qué todo lo resuelven políticamente? Esto también es impunidad. 

El sistema de administración se aplica para unos de manera estricta, para otros, incentivos a rabiar.

A palo de ciego, se administra, no se gobierna.

Por eso siempre andan desafinando con las cuentas públicas.

Panavi

Pronto estará en cartelera la gran orquesta, el voto del sí o el no, algunos diputados priistas son los que más promueven el SÌ, regalar 200 millones de pesos, estaremos pendientes, para atestiguar el NO, esperamos así sea. Amén.

Seguridad

El Instituto Mexicano del Seguro Social realizó una licitación internacional para contratar servicios de seguridad privada y para vergüenza, asistieron al concurso de licitación más de 20 empresas extranjeras todas condicionando no prestar el servicio ¿en dónde creen?, Tamaulipas, Durango, Sinaloa, Nuevo León y…. San Luis Potosí.

Para su reflexión de estudiar antes de desafinar.

caminante369@yahoo.com

También recomendamos: http://laorquesta.mx/alaska-los-sinuosos-caminos-estudiar-columna-oscar-esquivel/

Previous post

Joaquín Arias | Columna de Alex Valencia

Next post

Así se refleja la inflación en SLP