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No es Wrestlemania sin el “taquerito” | Columna de Emmanuel Gallegos D.

Gambeta 

 

Qué difícil se me hace, mantenerme en este viaje… dice la canción que canta el trovador Nicho Hinojosa, y ayer que tuvo lugar Wrestlemania 35, es complicado no asociar el nombre del evento más importante del año para la WWE con el nombre de una de las estrellas más icónicas de la empresa y de la lucha norteamericana, The Undertaker (o “El Taquerito” para la banda pesada).

Como en años anteriores, las apariciones del nacido en el Valle de la Muerte, son contadas y únicamente para luchar en eventos especiales o PPV. Me siento afortunado de haber visto el “WWE Crown Jewel”, donde aparecieron, por última ocasión me imagino, al DX de Triple H y Shawn Michaels y a los Hermanos de la Destrucción, The Undertaker y Kane. Desafortunadamente para este evento, el enterrador brilló por su ausencia.

Aunque, por otro lado, también me siento bien en el sentido de que no se sobre explote la imagen de un deportista de 54 años, cuya condición física no es la óptima, en un evento que te exige dar el 200 por ciento y en la que hemos visto en los últimos 5 años que Undertaker ya no está para pelear en eventos de tal envergadura, únicamente para saciar el hambre de nosotros los aficionados y para levantar la credibilidad de luchadores que no se merecen ese honor.

Sin duda, el recuerdo de los anteriores Wrestlemanias previos a que se rompiera su récord de imbatibilidad, son los que me guardaré en la memoria. Verlo enfrentarse a superestrellas de la categoría de CM Punk, Triple H, Mark Henry, Edge, Shawn Michaels son memorias que se quedarán conmigo para siempre. Y no es que uno no reconozca la superioridad de Brock Lesnar, que fue quien le quitó el invicto, si no que las posteriores luchas realmente ya no tenían nada que demostrar y sus rivales no tenían la calidad para enfrentarse a él en un evento de peso mundial.

Su entrada con las campanas y los relámpagos eran presagio de lo que le esperaba al que se enfrentara en el ring contra él; sus lances sobre la tercera cuerda eran un sello de cada Wrestlemania; llevar a sus rivales a la vieja escuela mientras se paseaba sobre la tercera cuerda para luego castigarles el brazo; preparar el ascensor de la muerte para abrir el camino poco a poco a la victoria; lanzarlos a la esquina para luego correr hacia las cuerdas y recibirlos con una impresionante bota en la cara; en su momento el triángulo del diablo le dio varias victorias (luego fue prohibido por WWE); y finalmente el “Tombstone Piledriver” o la tumba rompe-cuellos para sentenciar su victoria cubriendo el cuerpo de su rival mientras saca la lengua y pone los ojos en blanco, como si fuera poseído por un demonio que le diera la fuerza para llevarse la victoria.

El Undertaker ciertamente no ha sido el luchador más técnico que se ha subido a un ring de la WWE, pero el personaje oscuro y terrorífico será difícil de igualar. Ahora, lo que queda, es esperar cómo se dará el retiro del Undertaker de los encordados. Rivales puede haber muchos, pero alguien a quien pueda pasarle la estafeta y le dé la bendición para abrirse su camino en la empresa no cualquiera. Sin duda, Finn Bálor en su papel de Demon King sería una superestrella que podría cargar con esa responsabilidad bajo sus hombros. Su personaje se mantiene invicto, y sabiendo llevar al personaje puede llevar un récord importante en el entretenimiento conocido como WWE. Se retira una leyenda y comienza un invicto.

 

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