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No encuentro el celular | Columna de Víctor Hernández

Serendipia

Enfermedades de última generación

Ayer, mientras decidía el tema que quería compartir con usted en este espacio, estimado lector, y gracias a la costumbre de hacer anotaciones en mi teléfono celular para que la idea no se vaya, entré en pánico al no encontrarlo sobre la mesa, vi pasar la vida entera ante mis ojos, casi como si estuviera al borde de la muerte.

Entonces entendí que tengo un serio problema de dependencia al dispositivo móvil. Perder las apps, los juegos, los mensajes y las fotos, sobre todo las fotos, provocaron una gran ansiedad, sin tomar en cuenta que aún estoy pagando el equipo.

Este hecho me impulsó a escribir sobre los efectos que supuestamente tiene el uso excesivo del celular sobre el ser humano.

El más sonado ya desde hace bastante tiempo y que incluso se ha clasificado como un síndrome, es la llamada imaginaria, que es la típica sensación de haber escuchado sonar el teléfono e incluso tiene una variación, la vibración imaginaria. Esto le sucede al menos al 70% de los usuarios ya que el cerebro, después de un tiempo, comienza a asociar cualquier estímulo externo con la necesidad de atender al teléfono.

También existe la nomofobia, que es el miedo incontrolable a salir de casa sin celular o quedarse sin batería en un momento crucial, incluso a perder la señal. Parece absurdo y a estas alturas todos hemos experimentado un poco de preocupación por esta situación, sin embargo, se ha convertido en todo un problema a nivel global, que incluso puede ser tratado con medicación en casos extremos, se estima que en promedio tomamos nuestro teléfono solamente para cerciorarnos de su funcionamiento alrededor de 150 veces por día y que de los usuarios, el 53% padece esta fobia, la mayoría son hombres.

Hay padecimientos bastante extraños y nuevos, como el cibermareo o la cibercondría. En el primer caso, se trata de síntomas como desorientación y mareos cuando se interactúa con algunos entornos digitales, como en las salas 4DX o con algunas animaciones. El segundo, es muy similar a la hipocondría, consiste en estar convencido de padecer los síntomas de enfermedades justo después de informarse de ellas en la red, aunque usted no lo crea.

Existen padecimientos que tienen mayor relación con el sistema nervioso o más específicamente con el estado de ánimo de las personas como la llamada “depresión Facebook”, aunque no es exclusiva de esta red social, consiste en la atención que dedicamos a nuestro nivel de interacción en las redes. Igual como en las relaciones o interacciones en el mundo real, la vida digital puede ser bastante frustrante para algunos, a tal grado de llevarlos a la depresión total. Este padecimiento ha cobrado muchas víctimas en las últimas décadas precisamente por la presión social que ejercen estas plataformas en la vida diaria. En San Luis Potosí incluso contamos con una organización que se dedica a brindar atención a casos de víctimas de acoso en medios digitales, aunque aún hay mucho trabajo por hacer para poder legislar al respecto, sobre todo en la definición del tipo penal que corresponda, considero que es un inicio importante para tratar estas situaciones en el país.

Existen otras consecuencias de la dependencia a los dispositivos móviles, tabletas, computadoras o en general a los medios digitales, como el llamado efecto Google, que consiste en la pérdida gradual de nuestra capacidad de retención de información, resultado de la facilidad que tenemos para acceder a la información del mundo con solo tener señal de internet. O por ejemplo los trastornos producidos de forma física en nuestra capacidad visual, el llamado “efecto cuello de texto” que no es más que una serie de dolores que resultan por la tensión del cuello al redactar con una mala postura, el síndrome del Túnel Carpiano, que se produce tras presionar de forma constante el nervio que va del antebrazo hasta la mano y provoca intensos dolores y hormigueo en la muñeca, y desde luego el sobrepeso, causado por el sedentarismo y que se asocia al estilo de vida digital.

A pesar de este gran listado de consecuencias por el abuso en el consumo tecnológico, no es posible alejarse de estas herramientas que han facilitado el flujo de información en el mundo, lo que considero importante es generar una cultura de buenas prácticas para reducir los efectos nocivos. Combinar nuestras actividades “digitales” con actividad física, reducir el tiempo que dedicamos al uso de tecnologías a solo lo indispensable, incluso fomentar el rescate de espacios públicos para convivencia y sobre todo recomiendo aislarse de vez en cuando, un fin de semana sin celular, redes sociales e incluso sin internet, puede resultar muy relajante. Por cierto, a quien se lo pregunte, al final encontré el teléfono en mi bolsillo.

@MrVictorHdz

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