#4 TiemposEnred@rte

…que no calle el cantor…, ¡MÉXICO! | Columna de Jorge Ramírez Pardo

enred@rte

(No deja de temblar, pero no regresemos a la “normalidad” oficial televisada)

Que no calle el cantor porque el silencio
Cobarde apaña la maldad que oprime, (…)
Que mil guitarras desangren en la noche
Una inmortal canción al infinito.

Horacio Guarany, cantautor

Estuve con ellos, aire fresco, el sábado por la tarde. Son un navío y luchan por un destino cierto del país que sólo han visto colapasado y lodoso.

Acuden a la cita que ellos mismos concertaron y dialogaron entre ellos, y comprometen al futuro porque militan en la solidaridad provocada por la emergencia telúrica que arrebató de golpe la costumbre de vivir el horror ya sin mirarlo (“hay personas que creyeron que eran efectos especiales de Hollywood, que era lo mismo”, comenta ella).

 

Ella

Sahiye, nacida hace 28 años en nuestra ciudad (reside en la Ciudad de México, circunstancia que le impuso padecer los dos siniestros, del 7 y 19 de septiembre pasado). Acude, en calidad de fotógrafa conceptual acompañada por María, su mamá, y por su hermana Cristina, quienes no quieren perderse el coloquio (acaso inspirador de tema y enfoque para llevar a su empresa productora de videos “Libre albedrío films)”.

Además de su opinión y comentarios, Sahiye, muestra ejercicios de fotografía experimental con virtudes técnicas visibles, sin retoque, iluminación enigmática en las penumbras y con sobrepeso en las imágenes eróticas a luz de día.

Actualmente exhibe en la galería de Las Bóvedas, un conjunto de fotos, carpeta conformada con imágenes de mujeres victimadas que representan a la sociedad zaherida y ultrajada, más allá de sismos circunstanciales. Pueden ser apreciadas por las tardes que transcurren de 7 en delante de miércoles a sábado. Ella es Sahiye Cruz Villegas, comunicóloga, estudiante de maestría en Diseño Fotográfico en la Ibero León y becaria de fotoperiodismo en la Ibero CDMEX, en simultáneo.

México/mujer, humillado desde las televisoras y los poderes fácticos. Foto de Sahiye.

Él

Él, Uriel, originario de Matehuala, es licenciado en Criminología por la Universidad Autónoma de Nuevo León y docente en criminología y ciencias forenses, en su ciudad natal. Apenas supo de los siniestros se tendió hacia las labores de rescate. Coordinado con colegas y en interacción con la Comisión Nacional de Derechos Humanos, fue auxilio para identificación de cadáveres y apoyos colaterales, en la Ciudad de México y municipios poblanos altamente afectados y poco reconstruidos en sus necesidades y expectativas.

Él es Uriel Vázquez Rodríguez, de 29 años, ha cursado especialidades en Psicopatología, en Criminalística, en Enseñanza por competencias en nivel superior, y cursa maestría en Ciencias Forenses. Perito en criminalística de campo.

“Luego de la atención alimentaria y medicinal, suele relegarse la atención emocional de los afectados y, para algunos, una segunda afectación, el rescate e identificación de los seres queridos que fallecieron. Sigue también algo muy difícil y riesgoso de disminución en la voluntad y acciones de apoyo”.

Ellos

Ellos no están en los reflectores, ellos son reflectores sociales de base, son angustia, ansia de aliviar, no envuelven el pudor ni los excrementos al descubierto en cajas del DIF. Son anónimos, excepto estos cinco minutos impresos.

El y ella comparten preocupaciones que anhelan sean convertidas en consciencia, si no nacional, al menos de cobertura y acciones continuadas que trasciendan el asombro e, incluso, morbo mediático:

  • Que la sociedad logre ver por encima de los pactos de simulación de las televisoras y el Estado, cómo estos aprovechan la tragedia, la politizan y se visten de los héroes NO anónimos, las vendettas de la reconstrucción para recuperar, unos audiencia, y el otro el desplome de autoridad secuestrada y nunca legitimada.
  • No hay confianza en el Estado como administrador. “Quien ha saqueado no puede ser el mismo que administre la reconstrucción material”. Que la ayuda para reconstrucción llegue a quien la requiere y la administren los afectados, con asesorías técnicas precisas y transparentes. “Hay en la población afectaciones neurológicas a causa de los siniestros. Hay estrés post traumático. Miedo a entrar a las casas débiles porque los temblores continúan…, y lo contrario, personas que no quieren salir de viviendas en riesgo de desplome ante el temor de perder lo poco que les queda. Niños angustiados ante el temor de ser separados de sus padres. Ellos requieren atención emocional.

A Sahiye no le da la vida para ver en directo los horrores goyescos de la realidad quebranta-huesos. A partir de información e imágenes dadas, reconstruye conceptualiza y abstrae para generar imágenes inéditas con el enfoque que depure la saturación y amarillismo que agravian el pudor y luto humanos. Se prepara ahora para leer los recuerdos de la realidad adherida o perdida en los muros desplomados.

A Uriel, cuando identificaba cadáveres, se le atravesó la urgencia de atender y canalizar apoyo a emocionalidades trastocadas. Siempre en coordinación con colegas de otras geografías mexicanas construyen estrategias con sus aliados, incluidos alumnos, para atender requerimientos mediatos.

 

Ellos son aire, son mar, fluyen, espantan al cielo.

¿Cuántos sismos se requieren para vencer el letargo?

 

 

Jorge Ramírez Pardo, enredarteslp@hotmail.com,  periodista y cinematografista por la UNAM, descreído pero muy guadalupano, puma de corazón y convicción. Al borde del subempleo crónico.

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