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Una escalera grande y una Escalerilla | Columna de Jorge Saldaña

Tercera Llamada

 

Para ser millonario,

para ser millonario se necesita una escalera grande,

una escalera grande y a Escalerillas

ahí, arriba y arriba

y arriba iré.

 

Así es, Culto Público. Sirva este verso improvisado del favorito son jarocho de los mexicanos para ilustrar qué es lo que se necesita apenas en San Luis Potosí para hacerse millonario, y qué digo millonario, multimillonario a través del que es el más rentable negocio en el mundo: comprar terreno barato y venderlo caro.

Claro está que nada de malo tiene hacer negocios inmobiliarios, lo malo está en la forma en que se hacen en nuestra querida capital, así como los trasfondos sociales, políticos, demográficos y geográficos que se trastocan, aderezados siempre de impunidad y tráfico de influencias.

Para la mayoría de los potosinos y la opinión pública, el tema de la comunidad de Escalerillas ha pasado algo desapercibido porque el asunto estrictamente jurídico es complejo, pero sobre todo porque hay un grupo selecto de personajes que están interesados justo en que usted y yo no pongamos atención en el próximo gran negocio inmobiliario de la historia de San Luis Potosí.

Estoy hablando de un negocio de por lo menos 180 mil millones de pesos (sí, leyó bien Culto Público. Y no exagero, más adelante le explico) que ganarán apenas una docena de familias en los próximos 20 años.

Escalerillas

Estamos hablando de un despojo histórico que las mismas y poderosas familias ejecutarán en los próximos meses en contra de un centenar de ancianos a quienes arrebatarán su patrimonio.

Son más de 58 millones de metros cuadrados que abarcan desde donde termina el Club de Golf la Loma y acaban en la comunidad de Capulines, de ahí hasta donde alcance su vista.

Resolvamos pues el entuerto con una serie de preguntas y respuestas.

¿Qué se necesita para operar este despojo y disfrazarlo de negocio inmaculado?

Primero se necesita la complacencia del delegado del Registro Agrario Nacional, es decir de Miguel Martínez Castro, para que un grupo de “ejidatarios” fueran reconocidos como “comuneros”. Asunto totalmente ilegal.

Estos términos confunden, pero ser comunero no es lo mismo que ser ejidatario, son figuras totalmente diferentes y los ejidatarios, que accedieron a sus derechos después de la Revolución, no pueden convertirse en comuneros, quienes obtuvieron su restitución de tierras desde antes del levantamiento armado. Pero no importa, Martínez Castro recibió la instrucción y haciéndose de la vista gorda, otorgó el reconocimiento de comunidad a un grupo que nada tiene que ver con los verdaderos propietarios de las tierras.

¿Quién se benefició de esto? Se benefició el mismo grupo que al final de los 90 se asoció con Carlos López Medina para que pudiera comprar en 100 pesos el metro cuadrado del Fraccionamiento La Loma, el Club de Golf, y todos su alrededores, que hoy en promedio se venden en 6 mil pesos por metro. Se llaman Congregación de Escalerillas.

¿Quién aceleró entonces el proceso con Martínez Castro? Exacto, El Chato López sabe perfectamente que después del primero de diciembre, con el cambio del gobierno federal, el delegado de la Procuraduría dejará de serlo y por lo tanto había que “apurar” el proceso aunque fuera absolutamente ilegal.

Por eso a Martínez Castro poco le importó violar la ley y, en un abrir y cerrar de ojos, desató un asunto que estuvo en litigio desde el año de 1929 de un plumazo. Mucho menos le importó estar comprometido con el empresario Tito Payán, que en septiembre del año pasado le prestó una muy fuerte cantidad de dinero en efectivo, yate a su disposición y hasta helicóptero, para destrabar justamente este asunto. ¿Cómo le pagará a Don Tito? ¿Ya lo dejó Martínez fuera de la jugada?

Había que sacarlo “a como sea” antes del primero de diciembre y ya hicieron la primera parte.

¿Qué más se necesita? Se necesita que el próximo alcalde se comprometa a cambiar el Plan de Centro de Población y otorgue todas las facilidades para hacer el cambio de uso de suelo y éste se convierta en habitacional. Con ese trámite cada metro comprado a 100 pesos crece de valor a 3 mil pesos.

¿Xavier Nava Palacios podrá decirle que no al Chato López?

Lo que son las cosas, Culto Público. El tío abuelo y el tío directo de Nava históricamente enfrentaron al abuelo y padre de López Medina cada uno en su tiempo, en beneficio de los potosinos.

Cabe recordar que el tío abuelo de Nava, Manuel, ganó en los años 50, los terrenos que ocupan el Hospital Central y la Zona Universitaria justamente al abuelo de López Medina

Quién diría que 60 Años después, su sobrino nieto entregará en bandeja de plata una comunidad entera al López Medina en turno.

Dicen que hay deudas de campaña… y sí.

Para cerrar la pinza, se necesita que, si ya se reconoció ilegalmente una comunidad aliada al empresario más rico del pueblo, y se tiene la seguridad del cambio de uso de suelo por parte de la autoridad municipal, la cereza del pastel sería tener a un aliado dentro de la administración en el área de Catastro y Desarrollo Urbano que le dé toda la “legalidad” a los desarrollos habitacionales por venir.

¿Quién mejor que Gerardo Serrano Gaviño, hijo de Gerardo Serrano Delgado, director de La Loma, propiedad del Chato, para ocupar este puesto?

¿Qué mejor prueba que el nombramiento del Chilito Serrano en la administración Navista para comprobar que la siguiente administración está en deuda con el Chato López? Créame, Culto Público, el nombramiento de Serrano era el secreto mejor guardado del nuevo gabinete de Nava. ¿Se atreverán a hacerlo? Todo indica que sí.

¿Qué tiene que ver el Gobernador?

El gobernador dice que nada tiene que ver en el entierro, y que son los delegados federales los que tienen el tema en sus manos. Ah, qué caray, entonces al gobernador se le olvida que él prometió cumplir y hacer cumplir la ley y que nada más por ser el jefe del ejecutivo del estado debe velar por los intereses de más de 100 familias de comuneros a los que Martínez Castro, el empresario López, el próximo alcalde y el ex diputado de su partido van a despojar.

Por cierto, al gobierno de Carreras, le tocan 250 hectáreas de donación para garantizar la construcción de las presas Las Escobas y El Palmarito

¿Por quién va a meter la mano Juan Manuel Carreras? ¿Por los ricos del pueblo o por los pobres a los que representa? Tengo mis dudas.

Las piezas están en posición. Las estrellas de la oligarquía potosina están alineadas. Están a punto de apropiarse una vez más de todo el tablero.

La asociación que están por firmar los comuneros aliados del Chato, con el propio Chato y otros desarrolladores puede aún caerse jurídicamente hablando, no obstante si logran salirse con la suya, en muy poco tiempo esos metros de a 100 pesos, ya urbanizados a valor actual podrían costar hasta 6 mil pesos. ¿Ya hizo la cuenta? El beneficio se calcula de multiplicar 58 millones de metros cuadrados por 3 mil pesos de “utilidad neta” cada uno. Sí, señores, el negocio inmobiliario del siglo está a punto de cerrarse en nuestras narices.

En el camino, los auténticos propietarios saldrán bailando… y no precisamente la Bamba, pero San Luis creciendo justamente hacia allá: arriba y arriba.

@jfsh007

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