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Nava, el gallardista | Columna de Jorge Saldaña

Tercera Llamada


“¿Y cómo operaban?, compraban como querían, donde querían, al precio que querían y con quien se les diera la gana”.

Era el lunes 22 de octubre y el secretario general del Ayuntamiento, Sebastián Pérez García, así se dolía de la forma en que, según dijo, la administración anterior manejó las compras y licitaciones.

Bastó una semana para que el funcionario tuviera que tragarse sus palabras.

Se le comprobó que la nueva administración, la navista, la que rompió el silencio, la que se supone sería diametralmente opuesta al gallardismo, hizo exactamente lo mismo.

No, no fue a Sandra Sánchez Ruiz (ya sería demasiado) a quien le asignaron contrato millonario. Los buenos navistas le otorgaron un contrato por combustibles al hijo del empresario Jacobo Payán.

Ni modo que alguien diga que no lo conoce. Ahí sí, 5 millones de pesos en promedio al mes no les duelen. Son 60 millones de pesos por asignación directa para el empresario y amigo personal del alcalde, “Jacobillo” Payán.

Es decir, compraron como quisieron, donde quisieron y al precio que quisieron. Igualito a lo que criticaron.

El contrato de los servicios médicos para los más de 5 mil 500 empleados que tienen derecho a estos servicios, también fue asignado a los amigos. El monto por los tres años de contrato rondará los 360 millones de pesos.

Llama la atención que además se otorgó al mismo proveedor que la administración anterior y por la misma vía de la asignación directa.

De los socios de dicho hospital todos conocen su apellido, ni modo que se pregunte alguien en San Luis que quiénes son.

¿No que eran diferentes?

El discurso anti-gallardista que usaron durante la campaña convenció a miles. ¿Seguirán pensando lo mismo sus votantes?

Escondidos en una falsa moralidad, la nueva administración se rehúsa a enfrentar la realidad del nepotismo y el conflicto de intereses que implica la contratación de los primos Rodrigo Portilla Díaz como tesorero y Óscar Valle Portilla como oficial mayor.

Su argumento es que fueron nombrados por cabildo, lo que es por demás endeble puesto que el acuerdo de los ediles jamás podrá estar por encima de la Ley de Servidores Públicos del Estado.

También dicen que ninguna relación familiar tienen con el alcalde y eso les salva del nepotismo. Cierto a medias, ¿alguien cree que Xavier Nava no sabía de este parentesco y aún así los propuso como sus funcionarios?

El conflicto de intereses es muy simple. Óscar Valle es el encargado de contratar y comprar desde las hojas de papel, hasta estar al frente de las licitaciones de obra y contrato de prestación de servicios. Su primo, Rodrigo… los paga.

Ambos por cierto, miembros del comité de adquisiciones. ¿Qué bonita familia no cree, Culto Público?

La interpretación de la Ley está en el aire, pero si tan seguros estuvieran de estar en lo correcto, no se explica que hayan echado montón en contra a la solicitud de un regidor de oposición que intentó dar vista a la auditoría para que dictaminara sobre el asunto.

En el último de los escenarios, si el asunto no es ilegal, sí es -por mucho- inmoral… pero no lo aceptan y lo peor… no rompen el silencio.

En campaña atacaron y señalaron actos de presunta corrupción, pero nombraron como jefe de inspectores a un excamarógrafo de comunicación social. ¿No es corrupción nombrar a alguien para un puesto público para el cual no está calificado?

Venían a romper el silencio, pero prefieren no dar entrevistas. Prefieren romper la dignidad de los periodistas a empujones.

Son los nuevos “Rockstars” de la política potosina, así se conciben. Creen que tienen la verdad y la moralidad de su lado, aunque ésta la entiendan como un árbol de moras.

¿Qué diría el doctor Nava?

De lo que se les comprueba no se habla. De sus actos inmorales nada responden.

Hacen, compran, callan y ocultan a voluntad. ¿A qué hora gobiernan? ¿Son un gobierno o una hiper-auditoría?

En lugar de alejarse -como prometieron- del estilo de la anterior administración, cada vez más se asemejan a ella.

Todo tiene una explicación, los psicólogos le llaman “proyección”. No olvidemos que Xavier Nava, aunque los traicionó, es hechura del gallardismo… y se le nota.


BEMOLES

El colmo de la ignorancia lo alcanzó una colaboradora del área de comunicación social de la Dirección General de Seguridad Pública Municipal: en un chat de reporteros pidió que se le revelara la fuente que filtró un video a los reporteros. Así como lo leyó: que los reporteros le entregaran a su fuente… jajajajajajaja el chiste se cuenta solo. Por cierto, como política de comunicación, el Ayuntamiento canceló los chats oficiales y en su lugar hicieron “listas de distribución”. De esa manera tratan de controlar la información y a quién sí se la entregan y a quién no, hágame el favor. Más tardaron en decidir eso, que los reporteros en abrir un chat alterno. #Ternuras

jfsh007@gmail.com

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