#4 TiemposSerendipia

El mundo 5 estrellas | Columna de Víctor Hernández

Serendipia

 ¿Por qué nos obsesiona calificar todo?

En la escuela nos enseñan que el ser humano tiene una serie de necesidades que requiere cubrir a lo largo de su vida para desarrollarse plenamente. De hecho, existen teorías psicológicas y laborales que establecen varios niveles de necesidades que el ser humano debe satisfacer para vivir motivado, entre ellas, me interesa abordar las últimas tres que son las sociales, las de estima y de autorrealización.

Existen dos conceptos sociales que se relacionan directamente con estas necesidades, la adaptación y la aceptación, que básicamente el primero consiste en un proceso similar a la adaptación de las especies para la supervivencia, ya que el individuo modifica sus patrones de comportamiento para ajustarse a las normas colectivas, de tal manera que puede ser parte de un grupo; por su parte la aceptación social, se refiere al rol que desempeña una persona dentro de la sociedad en relación directa con el nivel de adaptación que haya alcanzado, de tal forma que existen los populares o influyentes, los aceptados, los marginados, los trepadores y los ignorados.

Los factores que determinan a qué grupo se pertenece van desde la apariencia, la reputación, las costumbres, los gustos personales, el nivel de educación, los contactos, actividades recreativas, hasta las características genéticas del individuo.

Podría decirse que el ser humano gusta de segmentar o clasificar prácticamente todo, parece ser una característica natural que incluso supone un método más para la preservación de la especie y de las costumbres por muy extraño que suene.

De este modo, la tecnología también se ha encargado de favorecer estas clasificaciones y que incluso existen aplicaciones que permiten “calificar” nuestra relación con otros individuos.

Esto me hace recordar un capítulo de la tercera temporada de Black Mirror, específicamente el primero, titulado “Nosedive” y que narra la historia de Lacie, una chica que ha logrado encajar en la sociedad gracias al nivel de aceptación registrado en sus dispositivos electrónicos por su interacción con otras personas.

En el mundo de Lacie, lo más importante es ser calificado y clasificado, así es posible acceder a ciertos beneficios dependiendo del nivel de aceptación social o de lo contrario caer para convertirse en un marginado o incluso en un ignorado por la sociedad. Ok, esto suena más familiar de lo que quisiera admitir; actualmente la misma estructura socioeconómica dicta qué clase de trabajo podemos tener, a qué clase de vivienda podemos aspirar, qué clase de smartphone podemos adquirir e incluso a qué nivel de educación podemos llegar.

Para Lacie es importante evaluar y ser evaluada, esto le puede dar poder y seguridad, así satisface sus necesidades sociales, de estima y sobre todo de autorrealización, de esta forma es que se siente parte de la sociedad, se siente incluida y aceptada, logra un nivel aceptable de confianza ya que puede estar por encima del promedio e incluso motivada para lograr aún más. Esto es importante para todo ser humano, pero al volcar la felicidad o la autorrealización en lograr que la sociedad vea lo mejor de cada individuo, un error puede convertirse en el inicio de una caída en picada, además, existe un factor determinante llamado frustración. No siempre es posible alcanzar una meta, sobre todo cuando es impuesta por personas con cualidades distintas a las propias.

Otro factor es la tolerancia, los límites de tolerancia de los seres humanos varían por una lista interminable de motivos, por lo que Lacie, Víctor, usted o cualquier otra persona puede esforzarse al máximo por agradar al mundo, pero si el mundo no está de buenas para aceptarlo, nada le será suficiente.

Hace poco mientras viajaba en Uber me puse a reflexionar sobre la terrible actitud del conductor, el mal olor del vehículo y hasta la desafortunada selección musical y mi primer pensamiento fue que al terminar el viaje le asignaría la calificación que se había ganado. Ya estamos tan acostumbrados a evaluar todo con la intención de obtener un mundo ideal en el que la persona que es diferente a nosotros está mal.

Tal vez suena exagerado, pero también es de humanos reconocer que es imposible lograr la perfección, que no todo es clasificable y que todos podemos tener un mal día, que los gustos del otro no tienen por qué ser iguales a los nuestros, que por muchas y diversas circunstancias no todos podemos acceder a la educación, del nivel que sea y que la vida así es, injusta y desigual y que como bien lo muestra Black Mirror, no todo es color pastel.

@MrVictorHdz 

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