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Mucho proyecto, poco futbol | Columna de Emmanuel Gallegos

Gambeta

Pese a que aún le queda un partido para poderse colar a la Liguilla del Apertura del Ascenso MX, el futuro cercano del Atlético de San Luis no augura nada bueno: se perderá penosamente el calificar a la fase siguiente en su primer torneo desde su reciente creación y hasta peligra la calificación a la (ya más apreciada) Copa MX, lo que sería un buen sinodal para el proyecto que se pretende se mida con el nivel de los equipos de primera división, así como el acercamiento de los equipos de la Liga MX a tierras potosinas luego de varios años de ausencia.

Pues bien, habría que dividir y calificar el proyecto basado en dos líneas principales: qué resultados entregó el equipo de “primera” en lo futbolístico (que finalmente es el más importante, al menos para la afición y para la meta principal) y cuáles fueron los resultados que entregó el club en su totalidad y no en el terreno de juego, aquí metería yo todo lo que no tiene que ver con instalaciones (estadio, zonas de entrenamiento), acercamiento con la afición, apoyo de patrocinadores y/o autoridades gubernamentales (aunque digan que no dieron un peso) y demás temas que rodean el entorno de un equipo de futbol.

No hay más: el equipo en lo futbolístico fue un fracaso. El no poder calificar a la liguilla teniendo un plantel más que aceptable sin duda habla muy mal de la gestión deportiva que tuvo el Club San Luis. La contratación de Salvador Reyes como timonel del equipo fue una de las primeras decisiones que generaron muchas incógnitas y que parecen al final ser claras: no fue la decisión más idónea para el equipo, no supo manejar los resultados cuando estaban a su favor y mucho menos cuando se veía abajo, el equipo en general no mostró actuaciones ni un nivel de juego que mostraran variantes o un estilo de juego definido y como visitante no pudo ganar un solo partido. No soy nadie para crucificar al profesor Salvador Reyes, pero es importante analizar su desempeño frente al equipo.

Los refuerzos (traídos o no por decisión técnica) podemos calificarlos como un 50/50. Tres de los que llegaron de Pumas (Pikolín, Castro, Vera) me sorprendieron positivamente, sin duda para mí el mejor jugador en el torneo para los potosinos fue Alejandro Palacios, en cada partido sacaba más de una jugada clara de gol. Castro mostró confianza y se instaló como un líder en defensa. Vera fue una salida importante por la banda izquierda y cumplió con su papel en lo defensivo. El español Borja González iba muy bien al ataque, pero fue clara su falta de definición y su principal tarea que era defender, no fue su mayor fuerte. Espericueta mostró poco y nada (algunos disparos a larga distancia). Sebastián Penco marcó algunos goles, pero falló muchos más. Una estrellita en el trabajo que tratan de realizar en fuerzas básicas, desde categorías infantiles o juveniles, es imponderable trabajar con los jóvenes y buscar talento en casa.

Ahora en el análisis del club en general, sin duda que dos de los grandes logros fueron mejorar las condiciones en las que se encontraba el estadio (se pintó toda la fachada y se mejoró la condición en general). Hicieron de la Presa la Casa Club para que los jugadores se sintieran a gusto y tuvieran las instalaciones necesarias y óptimas para su entrenamiento. Tuvieron un acercamiento positivo con los medios de comunicación y consiguieron patrocinadores de peso, hicieron acuerdos muy positivos para traer ingresos al club. En general esa parte de la gestión me parece digna de resaltarse.

Por otra parte, el acercamiento con la afición fue en términos agridulces, entre los que protestaron (y lo siguen haciendo) por el cambio de los colores en la camiseta: el club no logró convencerlos ni hacer que se sintieran identificados con el rojiblanco, entendible puesto que es parte no sólo de la historia de un club de futbol sino del mismo estado. Aunque, por otra parte, también había una cerrazón de parte de muchos fanáticos que deberían entender que: los colores no juegan, pudieron haber usado la camiseta auriazul en todos los partidos y los resultados (seguramente) hubiera sido los mismos. El enfoque negativo no hubiera sido sólo en cómo les faltaba actitud en el campo, sino en que no sintieran el auriazul en la piel. Los costos de los boletos, si bien no eran los más caros, la verdad es que para un equipo de Ascenso eran algo elevados, no todos los que le van al San Luis tienen 600 pesos (como familia) para ir cada quince días al Estadio y eso alejó a algunos sectores. Que tengan a Nike como su marca en la camiseta es de lo mejor, pero nuevamente el costo, no es accesible para todos.

Mi conclusión: el equipo no entregó los resultados ni el funcionamiento que se esperaba en el campo, pero siendo el primer torneo es indiscutible que todo lo mal planeado durante este semestre es corregible (por lo menos en lo futbolístico). El ser acogido por el Atlético de Madrid no puede ser garantía de éxito inmediato ni se puede esperar que todo salga bien (tomemos al mismo Atleti como ejemplo). No se le puede no exigir ni se debe ser suave con el análisis de la gestión a un proyecto tan ambicioso, pero tampoco se le debe dar la espalda tan pronto se falle o fracase. Yo confío y estoy seguro en que el proyecto rendirá frutos en un corto plazo (máximo un año o año y medio), porque esta afición lo merece y porque este (nuevo) equipo será un digno equipo de primera.

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