#4 TiemposColumna de Dalia García

Motivos peruanos | Columna de Dalia García

Divertimentos

Entre las cosas que más fascinantes encuentro está el descubrimiento de pequeños detalles característicos de una región distinta a la mía. Viajar a Perú significó mucho al respecto. Algunas razones por las que me gustaría volver, son las siguientes:

La quinua

Lo primero que compramos al llegar a Cusco fue un licuado de quinua.

Eran las ocho de la mañana y llamó nuestra atención el carrito que despachaba bebidas en la calle. Nos acercamos a preguntar y compramos una. Después de avanzar unas cuadras por el Centro Histórico, advertimos varios carritos vendiendo lo mismo. Resulta que la quinua es el grano más común allá y uno de los más nutritivos que existen. Es en Perú, lo que el frijol es en México. De hecho, todos los menús incluyen sopa de quinua como primer tiempo; probamos varias versiones, pero la estelar fue la que comimos la isla Taquile del lago Titicaca. Intenté prepararla en casa, pero resultó ser lo peor que he cocinado en mi vida.

La bandera de Cusco

Desde que llegamos en taxi al hostal, vimos en la calle varias réplicas de la bandera arcoíris: en tiendas, hostales, hoteles, restaurantes. Me sorprendió que manifestaran de tal modo su gran apoyo hacia la comunidad LGBT, pero cuando le pregunté a un lugareño, me dijo que esa era la bandera de Cusco. Recordé tarde que lo había visto cuando buscaba información antes del viaje. Seguramente tiene alguna variante que la hace diferente a la de la comunidad LGBT, pero la verdad no lo he investigado.

Las infusiones nocturnas

La primera noche en Cusco, mientras caminábamos de regreso al hostal, vimos carritos ambulantes vendiendo otro tipo de bebidas. Era imperdonable pasar de largo, así que nos acercamos y pedimos una sin siquiera preguntar lo que era. La señora, que era la misma que nos vendió el licuado de quinua en la mañana, preguntó que si con todo, a lo que respondimos que sí. Fue uno de los mejores hallazgos. La gente bebe tales infusiones al terminar el día para ayudar al sistema digestivo que se ve un poco afectado por la altura de Cusco (3400 msnm). Los ingredientes que recuerdo son gordolobo, linaza, limón y muña.

Torta de palta

Otro negocio común de comida en la calle es la venta de palta con queso. Cuando pregunté qué era la palta, me dijeron que era como el aguacate, y sí, es aguacate del que tiene la cáscara lisa y delgada. Por las mañanas hay mucha demanda de palta con queso en la calle, lo venden en formato de torta.  La única diferencia entre la palta de allá y el aguacate de acá, es el precio. Quise probarla, pero ese día ya habíamos desayunado y después olvidé regresar.

La hoja de coca

Íbamos con muchas expectativas respecto a la famosa hoja de coca. Nuestro encuentro con ella fue el primer día a la hora desayuno. En el menú te ofrecen mate de coca (lo que aquí té de manzanilla) o café. Pedimos el mate. Nos dijeron que para su efecto contra el mal de altura, y dado que acabábamos de llegar, era mejor tomarlo sin azúcar.

Al medio día le compramos una bolsita de hojas de coca a una señora que las vendía en la calle como si fueran pepitas. Cuando comenzamos a sentir el famoso mal de altura, sacamos las hojas y las masticamos: de verdad, en menos de siete minutos había desaparecido. Nos recomendaron llevarlas a Machu Picchu y sí, hicieron su trabajo a cabalidad y nos libraron de un momento desagradable.

La comida

Nos hablaron mucho de la comida peruana, el ceviche siempre fue la recomendación principal. Es muy rico pero, haciendo una reflexión profunda e intentando convencernos de que la comida peruana puede competir seriamente con la mexicana, llegamos a conclusión de que no. Tiene cosas deliciosas, como el ceviche y la sopa de quinua pero creo que la comida mexicana es mejor con sus muchas combinaciones en sabor y creatividad en los platillos. Lo que sí, es que Perú tiene elementos maravillosos que no he visto en México y que terminé amando, por ejemplo los muchos tipos de papa, la muña, la coca, los granos de maíz tostados con sal, la quinua y los choclos.

Los choclitos

Los elotes son de lo más delicioso que existe. Me gustan en todas sus presentaciones y me llevé una gran sorpresa al descubrir la versión peruana: los choclitos. Los venden en la calle. La diferencia con el elote es que el choclito tiene los granos mucho más grandes y carnosos. No los preparan con mayonesa, crema, chile, queso y limón, sino que lo sirven en una bolsa de plástico con sal y una tajada de queso encima. Es un manjar, el maíz es exquisito.

Las llamas vs alpacas

Esperaba con muchas ansias el momento en que conociera a las llamas pero, estando allá comenzó la confusión cuando supe de las alpacas: ¿cuál es cuál?, me preguntaba. Resulta que son como primas. Las llamas tienen cuello más largo y pelo más liso que las alpacas. Es más común ver alpacas que llamas en las calles de Cusco. Son hermosas, y suelen lucir collares con forma de pompón de colores, sombreros y hasta ropa muy elegante.

El lago Titicaca

Es impresionante, nunca dimensioné su tamaño y cultura. El lago Titicaca es casa de dos etnias principales: los uros y los taquileños. Hay islas flotantes e islas completamente urbanizadas, cada una con una cultura bastante bien definida y conservada. El tour incluía la visita a la isla más alta, Taquile, a 4050 msnm. Para llegar al centro de la isla fue imposible prescindir del mal de altura: mareo, dolor de cabeza, asco y fatiga intensa, aunque nada que las hojas de coca no pudieran solucionar.

Hay más cosas que merecen ser contadas sobre Perú, un jueves y una página no son suficientes. Los espero la próxima semana.

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