Micaela, sufrimiento inaguantable. Eutanasia II. Columna de Óscar Esquivel

10:28 01-Octubre-2016
Micaela, sufrimiento inaguantable. Eutanasia II. Columna de Óscar Esquivel

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Historia real

Un día de mayo… tomé la decisión

No existe cosa más triste para una persona sana, que el saber que su cuerpo comienza a deteriorarse por una enfermedad degenerativa… así son los diagnósticos.

Es el umbral a la dependencia física y perdida de libertad, lidiar con el dolor insoportable y emocional.

La atleta belga Marieke Vervoort vive con la mitad del cuerpo paralizado, una visión del 20 por ciento, dolores que solo le permiten dormir en intervalos de diez minutos -si bien le va, mantiene en su buro un teléfono de emergencia por si requiere ayuda a la falta de oxígeno. “No quiero quedar como vegetal”, menciona un documento con su firma autorizando a los médicos a ponerle una inyección y así acabar con su vida cuando ella lo desee.

Para esto falta tiempo, según la evolución de la enfermedad, ella se ha preparado para competir en Rio 2016 y resultó toda una campeona, al subirse al podio de medalla de oro en tres ocasiones… por lo demás, el cuerpo le dirá el momento de aplicar la eutanasia.

Su perro Zen “avisa” en caso de un ataque de epilepsia o desmayo, Zen es su guía su mejor guardián y enfermero.

Ahora espera pacientemente su destino. Plenamente convencida de irse de este mundo, su petición de elegir el momento más íntimo -fue de ella, de nadie más-… pasar el puente a la eternidad por convicción propia.

Nuestra Historia:

Micaela, una mujer de 38 años, oriunda de los Altos de Jalisco, madre de dos niños de 10 y 13 años, casada con un militar, que casi siempre está en campaña, en servicio.

Adquirió hace 8 años una enfermedad de esas “raras”, – nunca explicadas lo suficiente por los servicios médicos- no le dio importancia al dolor lumbar, con el transcurrir del tiempo comenzó a empeorar y decide hacerse estudios de gabinete, resultando que la columna vertebral colapsaba, la curvatura de la columna exponía los discos intervertebrales hasta ocasionar hernias en casi todas la vértebras, los dolores la postraban cada vez más.

En 2014 fue sometida a una operación para fijar la columna, pero la intervención fue un fracaso, los nervios estaban destruidos -y hoy pasa mayor parte del tiempo en cama-, solo puede mover parte de los brazos y la cabeza.

Ella cuenta con servicio médico, se queja del constante cambio de médicos, además de la regulación sanitaria excesiva. “Los dolores son insoportables lo único que me los quita es, la morfina y estar dormida con algún sedante. ¡Estoy desesperada!”.

La prescripción de morfina es muy controlada, aun cuando las clínicas del sector salud cuenten con el medicamento, los médicos son cautos al recetarla, por ello los cuidados paliativos en México son escasos, no alcanza a cubrir ni el 10 % de la población que los requieren.

Micaela es víctima de esta carencia de servicio de salud y ahora solo depende de su suegra para sobre llevar la vida.

Un día de mayo, su hijo mayor se acercó a ella; Cuenta Micaela que el calor era intenso, la primavera en todo su esplendor: “Me sentía animada y con poco dolor. Mi hijo inclinó la cabeza y en voz “bajita” me preguntó: ‘Mamá, si la enfermedad no te deja vivir.

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¿Para qué vives?’ la pregunta ensombreció aún más mi rostro, pero reconozco que fue valiente y realista”.

El niño explicó que prefería pensar que los ángeles de Dios cuidarían de su madre, no tendría dolor, “podrás mirarnos pasivamente desde el cielo, a Papá, a Toño y a mí… pensaremos siempre en Ti… no quiero recordarte sufriendo, quiero recordar lo mucho que nos quieres y tu sonrisa al anochecer”.

Ese día Micaela lloró todo lo que pudo, su miedo más profundo desaparecía, dejar solos a sus hijos, pues la voz del niño alivió su alma… la inquietud se esfumó con la conversación.

Micaela minimizó la madurez, creía que no comprendían, pero resultó todo lo contrario. Sucedió lo impensable: estaba toda su familia preparada para su partida.

Al día siguiente, el dolor espiritual era más fuerte que ningún otro, con las fuerzas disminuidas pero con gran aplomo, tomo el teléfono -que ya conocía- llamó a las embajadas de Holanda y Bélgica, para preguntar sobre la muerte asistida; Había tomado la decisión más difícil y desgarradora, pero al fin con la comprensión de su familia, descansaría en paz.

Hoy, Micaela espera el día de la autorización del departamento de salud de Ámsterdam para terminar con su sufrimiento – será este mismo año-.

Me apena conocer el día que partirá a Europa…pero sé, bien que sé, que estarán bien, ella y su familia.

Un total de 5 mil 516 personas solicitaron y recibieron muerte asistida en Holanda en 2015. “No es por gusto” es por un “sufrimiento inaguantable”.

Expertos de todo el mundo reflexionan sobre los aspectos éticos de esta práctica, que supone la interrupción deliberada de la vida de un paciente, sin perspectiva de cura.

Está práctica esta despenalizada en Bélgica, Suiza, Luxemburgo, algunos estados de EEUU, Colombia y Holanda.

La muerte es el acto más íntimo de un ser ¿Permitirías que otros decidan por ti? o ¿Se creen que desafinan?

Agradecimiento

Los nombres fueron cambiados, así como la región por respeto a la familia, agradezco a la prima de Micaela y a su esposo la confianza depositada.

Mi respeto y admiración, porque sé de su vida devota y religiosa… aun así, juntos tomaron este difícil trance.

Cualquier similitud con este caso es mera coincidencia.


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