Mi última columna en La Orquesta. Columna de Luis Moreno Flores

16:21 28-octubre-2016
Mi última columna en La Orquesta. Columna de Luis Moreno Flores

CARTAS DE NAVEGACIÓN.

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Esta será la última edición de Cartas de navegación que se publicará en este medio, que desde hace más de dos años me dio un espacio para escribir absolutamente todo lo que quisiera.

Aquí he expuesto mi visión de la política, el deporte, la cultura… y sobre todo me he dedicado a la labor vanidosa de radiografiarme mediante la narración de mis circunstancias, que me sirven como pretexto para explicar mi percepción del resto del mundo.

He recibido algunas satisfacciones al escribir esta columna, desde el enojo y las ofensas, el surgimiento de algunas amistades y de contados lectores leales. Sin duda, el reconocimiento más importante vino una noche en la que Jorge Saldaña, director de La Orquesta.mx, nos invitó a un grupo de amigos a continuar la fiesta en su departamento.

Sentados en su comedor me pidió leer una nota que colgaba de su refrigerador: “Que los textos aquí publicados sean las marcas que dejaremos a nuestro paso por el entorno hostil que nos rodea”, el texto escrito en una servilleta es una paráfrasis de una parte del quinto párrafo de mi primera columna. No sé exactamente cuándo o por qué Jorge decidió que sería buena idea colocar ahí esas líneas, pero el gesto me conmovió. Después de eso vimos, de pie y con una cerveza en la mano, un capítulo entero de Los Simpsons, ese donde Homero es el hombre del cañonazo en la panza y va de gira con los Smashing Pumpkins, Cypress Hill y Sonic Youth (uno de los favoritos de ambos).

Jorge suele dedicarme halagos desproporcionados, algunos hasta me avergüenzan; no hay ninguno que me revuelva más el corazón, que escucharlo decir que soy el hijo que nunca tuvo, por ello, ver aquella nota en su refri fue tan especial; lo imaginé como un padre orgulloso que pega un dibujo del jardín de niños. Yo, que no estoy acostumbrado a despertar orgullo en nadie, estoy sumamente agradecido con él y Sandra, su fabulosa esposa.

Pese a todo lo bueno, Cartas de navegación debe morir. Podría ser falso y decir que la asesino para hacer algo mejor, no obstante, la realidad es que he comenzado a preocuparme: semanas atrás le compartí una columna sobre Atlantis y mi relación con mi abuelo a la periodista Dainerys Machado, días después ella me respondió con un correo electrónico en el que escribió: “Querido Luis, gracias por compartir recuerdos y también por adjuntar las fotos que lo acompañaron. Son simpatiquísimas y ayudan a entenderlo todo mejor. Creo que leer este texto después de tu columna pasada me confirma que has sentido nostalgia por mucho tiempo. Dainerys”. Entonces reflexioné y descubrí que mi columna tiene un tema recurrente: el pasado.

Cada vez mis textos se vuelven más amargos, porque constantemente me martirizo con lo que ya fue y no tiene manera de regresar. Escarbo y me desnudo ante quien se dé el tiempo de leerme; peor, expongo mis dolores, a mi familia y amigos sin ningún reparo en las consecuencias que ello puede tener (aunque nunca me lo ha reclamado).

Hace poco me reincorporé a La Orquesta de tiempo completo. Lo hice porque extrañé la temporada cuando era feliz y aun así me fui en busca de otro horizonte. Al volver todo había cambiado. De modo natural, en menos de un año la dinámica se transformó”; en cambio” yo no lo hice al estar suspendido en la pausa que representa ser un espectador y no un actor.

Ahora este medio está al filo de una nueva metamorfosis, quizá la más importante de su existencia, y yo no puedo quedar de nuevo igual. Tampoco tengo la humildad para opinar sin creer que todo tiene que ver conmigo y soy un cobarde que no quiere saber cosas obscuras sobre sí mismo, por eso he decidido concluir mi participación.

No puedo ser un malagradecido con La Orquesta que me ha hecho posiblemente uno de los cinco columnistas mejor pagados de la ciudad (jijijiji), así que desde el próximo viernes en este espacio comenzaré a publicar crónicas.

No serán historias de las que yo haya sido directamente testigo. Me he establecido el propósito de cada semana conocer a una nueva persona que sea lo suficientemente amable para contarme a cambio de un cigarro, un refresco o unos pesos, parte de su vida y yo me convertiré en el conducto para que ese fragmento de su mitología personal llegue a ser leído por alguien más.

Estoy convencido de que todos tienen una historia que puede modificar el eje del maldito planeta y yo lo quiero virar.

Nos vemos el viernes.

luismorenoflores@gmail.com/ @LuisMorenoF_

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