De México, política y otros sones

En México el juego es de uno: del gobierno | Columna de Édgar Santillana

– Para lograr estas farsas el gobierno tiene que valerse de otros actores sociales que den la credibilidad que ellos jamás podrán, como las ONG’s.

Por Edgar Santillana

@Santillana_Edg

 

En México, desde hace mucho tiempo, somos candil de la calle y oscuridad de la casa. El gobierno se ocupa de que al exterior nuestro país luzca bien, a la vanguardia. Sobre todo en temas de gran relevancia para la comunidad internacional, tales como transparencia y rendición de cuentas. Sin embargo, se trata de una gran simulación.

Nuestro gobierno crea instituciones que velan por el acceso a la información, la transparencia en cada dependencia y órganos de gobierno, así como la rendición de cuentas, pero no para que realmente desempeñen estas funciones y avancemos en la materia, sino porque pinta bien, o en todo caso, porque así lo dictan tratados o acuerdos internacionales en los que México participa.
Es algo así como esconder la suciedad bajo la alfombra. Si no se tratase de “quedar bien” con la comunidad internacional, nuestro país no contaría con el Instituto Nacional de Acceso a la Información (INAI), tampoco habría tenido lugar la Secretaría de la Función Pública (SFP), y no se hubiera puesto en marcha el Sistema Nacional Anticorrupción. Pero a los políticos mexicanos les gusta que les aplaudan en otros países, alzarse el cuello y sonreír, mientras que en México los ciudadanos los abuchean y los quieran fuera.

Por ello, estos organismos no cumplen con sus objetivos, funcionan como “pantallas” que aparentan que aquí no pasa nada, que se está combatiendo a la corrupción, que se están rindiendo cuentas, y que todo es más claro que el agua. ¡Patrañas! Mientras el gobierno no deje de meter las manos en ellos, modificar números y datos a su antojo y conveniencia, dará lo mismo que estos existan o no.

Pero para lograr estas farsas el gobierno tiene que valerse de otros actores sociales que den la credibilidad que ellos jamás podrán, como las Organizaciones de la Sociedad Civil (ONG), que, en resumen, son utilizadas descaradamente para simular que en México existe inclusión y consenso en la toma de decisiones para estos temas. Sin embargo, el pasado martes, este sector (ONG) dio un rotundo “¡ya basta!”, y abandonó la Alianza para el Gobierno Abierto (AGA).

 

santillna

La AGA “busca que de manera sostenida, los gobiernos sean más transparentes, rindan cuentas y mejoren la capacidad de respuesta hacia sus ciudadanos, con el objetivo de mejorar la eficiencia del gobierno, así como la calidad de los servicios que reciben los ciudadanos”, todo de la mano de un permanente “diálogo y colaboración genuinos entre el gobierno y la sociedad civil”.

Así es como se define a sí misma esta alianza, conformada por un total de 75 países, del que México es uno de los siete fundadores, y ahora el único de todos ellos que juega solo en la alianza, es decir, sin integrantes de la sociedad civil.

Pues así lo determinó la salida de las 10 ONG, de esta alianza, que habían aceptado desde hace seis años trabajar con la administración federal y el INAI para mejorar los aspectos y prácticas en temas de corrupción, transparencia y participación ciudadana. Entre las que destacan: Artículo 19, Transparencia Mexicana, Imco, Fundar y Observatorio Nacional Ciudadano.
De esta forma dan un duro golpe al gobierno mexicano, pues ponen en evidencia, una de las tantas simulaciones en manos de este, pero por si esto fuera poco, una de las razones expuestas por el grupo de organizaciones civiles, sobre el porqué se abandona la alianza, lastima aún más la credibilidad del gobierno en el marco internacional.

Y es que han denunciado espionaje por parte del gobierno federal hacia algunos de los colaboradores de la sociedad civil en esta organización. “En México no existen las condiciones para una participación libre y segura de la sociedad civil que permitan avanzar en la agenda de la Alianza para el Gobierno Abierto. El espionaje dirigido a defensores de derechos humanos y el incremento súbito de las amenazas a la libertad de expresión aumentan la desconfianza e impiden un diálogo entre pares con el gobierno”, denunciaron las organizaciones, apoyadas en las investigaciones de Citizen Lab de la Universidad de Toronto y del New York Times.

Por todo ello, podría decirse que en México ya no existe tal alianza, pues como ya lo definíamos, la alianza es gobierno-sociedad civil, y en nuestro país el gobierno se ha quedado solo. Y no, no es una sorpresa, en nuestro país el juego siempre ha sido de uno, del gobierno. Sólo que esta vez, ya no se le permitió fingir.

 

 
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