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Metamorfosis | Columna de El Mojado

Rudeza necesaria

 

¿Y al final qué es lo que quiero? Soy cruzazulino y nunca lo he negado, pero también soy el mayor crítico del Cruz Azul, de sus jugadores aburguesados, de sus entrenadores timoratos, de su director deportivo, un títere y de su presidencia, tan lenta, tan burda, tan deshonesta, tan temerosa, tan insultante, tan gris. Tan inexistente.

Su afición también se puede criticar, pero se comprende todo su dolor.

Por eso, a veces pienso qué pasaría con Cruz Azul si una directiva de otro equipo decidiera hacer una oferta por el club, para tomar el control de La Máquina, que tiene tiempo sin nadie que pueda enderezar el timón.

Primero pensé en Carlos Slim, a quien se le ligó a Cruz Azul, aunque aparentemente solo con rumores, antes de que se convirtiera en socio de León y Pachuca.

Si Cruz Azul fuera un poco más como Pachuca y “Billy” Álvarez un poco más como Jesús Martínez, La Máquina sería un club innovador, que sabe hacer negocios a partir del futbol. Invertiría en las fuerzas básicas y lograría vender a sus futbolistas jóvenes a precios exorbitantes o jugarían las finales de todos los torneos con límite de edad y llegarían al primer equipo acostumbrados a las instancias definitivas y con mentalidad ganadora. Aunque también podría pasar que esos mismos jóvenes se dieran cuenta que visten de Azul y todo se vaya al carajo.

Guillermo Álvarez

A veces me gustaría que llegara un Jorge Vergara, con su sable implacable (able-able, Gil Gamés dixit) y cortara cabezas tan pronto como viera la oportunidad para ser la portada de todos los periódicos deportivos nacionales. Porque Jorge Vergara tiene sangre fría, pero a veces parece que la de Cruz Azul se congeló o que de plano ya nada circula por las venas cementeras.

¿Pumas? ¿Por qué no? Un patronato decide y no se deja todo en manos de Billy Álvarez, o más bien, de ese tirano Carlos Hurtado que decide quién se pone la camiseta azul desde los lujos de Miami. Eso supondría que Cruz Azul se alejaría un poco de la corrupción, ¿o no?

¿Qué tal ser como Querétaro? Millonario excéntrico busca llevar a su equipo a planos internacionales y contrata estrellas mundiales en proceso de retirarse. Esa excentricidad está cimentada, sin embargo, en gente inteligente que sabe trabajar bien, en la cancha, en la banca y en las oficinas.

¿Un Chava Iglesias Jr? Es pendejón, eso lo sabemos, pero ahí habría un Félix y una Isabel dispuestos a detenerlo. En Cruz Azul hace mucha falta alguien que detenga las tonterías. Además sus cuervos han hecho mucho ruido en todo el país, prácticamente ha convertido en nacional a un equipo de un pueblo pequeño como Nuevo Toledo.

Incluso he pensado que podríamos ser –¡Dios nos libre!- como el América. Ese equipo destaca siempre. A veces no es por las razones correctas, pero lo que ocurre con América nunca pasa desapercibido para nadie. No tienen miedo de abrir la cartera y recientemente les ha funcionado.

Pero no tenemos ninguno de los anteriores. Tenemos a Guillermo Álvarez, transa y a un técnico Jémez, “en proceso de aprendizaje”.

¿Y si todo sale mal? Cruz Azul seguirá siendo Cruz Azul, aunque hoy sea el último lugar de la tabla.

Cuando todo salga mal, yo también seguiré siendo de Cruz Azul.

 

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