#4 TiemposDeportesRudeza necesaria

Més que un joc | Columna de El Mojado

Rudeza necesaria

 

No confío en aquellos que dicen no entender por qué se le da importancia al futbol. Entiendo a los que no les gusta o no lo encuentran divertido, nadie está obligado a tener los gustos que yo, pero no comprendo que intelectuales, de los de verdad y de los de mentiras, no puedan ver la relevancia social y cultural del juego, aunque hacer notar esos puntos tal vez me ponga en el mismo nivel de mamonería que ellos.

Ayer, Cataluña vivió uno de los momentos más tensos de su historia reciente, cuando el gobierno central español ordenó detener un referéndum democrático pero no oficial, para conocer la opinión de la población catalana acerca de las intenciones de independizarse de España.

¿Qué tiene que ver esto con el futbol? Con la negativa inicial del FC Barcelona para jugar contra la Unión Deportiva Las Palmas, en protesta por la represión y su decisión de disputar el partido, pero a puerta cerrada, en protesta, el Barça reafirmó su posición como un símbolo histórico de la catalanidad.

Durante la dictadura de Francisco Franco, en Cataluña y otras regiones de España fueron prohibidos todos los idiomas que no fueran el castellano. El Futbol Club Barcelona fue obligado a renombrarse como Club de Futbol Barcelona debido a esa prohibición. Sin embargo, la gente seguía asistiendo al estadio Camp Nou, pues esa era la única manera legal de seguir demostrando su sentimiento catalán, como originarios de una región de España, que pese a compartir gobierno y bandera, no se sentían incluidos entre las costumbres y tradiciones españolas, algo que también ha ocurrido con algunas otras comunidades autonómicas.

Desde el futbol también se intentó un boicot contra el referéndum del 1 de octubre, pues la Real Federación Española de Futbol anunció hace unas semanas, que de concretarse la independencia catalana, el FC Barcelona y ningún otro club con sede en Cataluña podría seguir participando en las competiciones de la Liga Española. Una manera más de reprimir el sentimiento catalán ante aquellos con los que, a pesar de ser el mismo país, no se sienten incluidos.

Ayer, al término del juego, Gerard Piqué, tal vez el más polémico de los futbolistas del FC Barcelona, aceptó que estaría dispuesto a abandonar la selección española si, por su independentismo y por ser catalán, se considerara como un problema que él se mantuviera en La Furia Roja.

El futbol es una gran herramienta política en casi todo el globo terráqueo. Varios documentales disponibles en Netflix o en Claro Video lo demuestran.

En Brasil, Corinthians, liderado por el extraordinario futbolista Sócrates y otros jugadores como Wladimir, Casagrande y Zenon, lucharon por la implementación de la democracia durante el régimen militar brasileño. Para llegar ahí, iniciaron un modelo de autogestión del club, en el que los fichajes y las reglas para las concentraciones de los jugadores eran votados igual por futbolistas que directivos. El movimiento alcanzó a ver el fin del régimen, con la elección de Tancredo Neves en 1985. El documental sobre la Democracia Corinthiana lleva por nombre “Democracia en blanco y negro”.

En Israel, el club Beitar Jerusalem ha sido una importante bandera política para la derecha de ese país. Figuras como Ariel Sharon y Benjamin Netanyahu son hinchas del Beitar y han realizado actos proselitistas en el estadio de ese club, antes de algunos partidos. El Beitar Jerusalem tiene además al grupo de animación más radical y racista de Israel. Según consta en el filme “Forever Pure”, los hinchas del grupo La Familia han evitado que el club contrate a jugadores árabes y han rechazado a tres musulmanes (un nigeriano y dos chechenos). La Familia ha tomado además alguna relevancia política entre la extrema derecha israelí y ha obligado a algunos aficionados más moderados del mismo Beitar Jerusalem a fundar un nuevo club, para separarse de la violencia con la que La Familia se expresa durante los partidos de futbol.

En “Les Blues: una historia de Francia 1996-2016”, se muestra el camino rumbo a la unificación de Francia de descendientes afroamericanos y norafricanos mediante los resultados de la selección de futbol. Comienza con la generación de 1996, el campeonato del mundo de 1998, en el que se unían futbolistas black-blanc-beur, negros-blancos-árabes y cómo, según los resultados en Eurocopas y Copas del Mundo, la segregación racial aumentaba en Francia, con el abuso de algunos grupos de extrema derecha, que querían poner una responsabilidad social, cultural y educativa, en un grupo de jóvenes, la mayoría con pocos años de estudio, cuyo único interés era jugar muy bien al futbol.

Por ser una válvula de escape en Cataluña, el FC Barcelona es, exactamente como dice su lema, “más que un club”. Pero el futbol en general, como arma política, es también “más que un juego”.

@RconRMacuarro

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