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Merci, et au revoir! | Columna de Emmanuel Gallegos

 

Gambeta

Pareciera que la Liga está fuera del alcance para el Real Madrid luego de la derrota que sufrió el pasado fin de semana ante el Villarreal (y el Barcelona parece levantar la copa de liga desde ya).

Apenas entre semana, en la Copa del Rey, los merengues iban ganando dos goles a cero en el Santiago Bernabéu y les empataron el partido a dos goles. Calificó, pero no pudo ganar en casa.

Claro que los jugadores son los que hacen las cosas en la cancha y los que se llevan la gloria, pero si desde la banca no se ve algún movimiento o mejora para adentro del campo en momentos complicados, es fácil encontrar al culpable de la mala racha o del mal accionar del equipo: Zinedine Zidane.

La ex estrella madridista ha hecho declaraciones sobre “no señalar a ningún jugador, todos somos culpables de la mala situación en la que estamos”, “ustedes como prensa siempre van a ver mal al Madrid”, “debemos de tomar las cosas con calma, me voy contento con el accionar del equipo, no tuvimos ‘suerte’”. No Zidane, si bien se entienden las ganas de proteger y blindar al grupo en tan complicado momento, tampoco puedes engañarte y decir “que las cosas están bien”, porque por menos se han ido otros técnicos. El equipo, el accionar del mismo y la relación que tienes con los jugadores está visiblemente deteriorada y eso se ve reflejado en los pésimos resultados que se han dado en las últimas semanas, del accionar, se ha tenido triunfos y derrotas con un accionar de mediano a lamentable.

Con esto Zidane no se convierte en el peor técnico del mundo, ni deja de ser catalogado como el mejor de la época moderna o del momento (en realidad nunca estuvo en ese pedestal), simplemente se da un golpe de realidad, gran parte de los éxitos obtenidos en sus dos torneos como técnico se deben al enorme plantel con el que cuentan, él, básicamente, hizo el papel de motivador y de dosificador de partidos para el grupo. Al darse la salida de Benítez y su llegada al mando del conjunto blanco, dio un buen golpe de ánimo y de expectativa, que se vio reflejado en los jugadores, con títulos, pero finalmente el encanto con el que fuera una figura destacada con los “galácticos” llegó a su fin.

Pero, no se puede dejar de señalar a los jugadores, que parece se han convertido en los villanos del francés: Marcelo mandó trece centros en el último partido y no conectó con ningún compañero, Cristiano no logra encontrar el arco y está lejos de contribuir positivamente con el conjunto blanco, Benzema que parece ya no tener cabida en el equipo y que entrega muy poco en esfuerzo (no es tan mal jugador, pero parece que su ciclo terminó y sólo permanece por el técnico), Modrić y Kroos que se vuelven víctimas de tanta pasividad y parsimonia, ya no marcan diferencia y solamente deambulan por el campo. Dicho esto, parece que los pesos pesados le “hicieron la camita” a Zidane (como se dice en el argot) y buscan que salga sí o sí. Personalmente, concuerdo con ellos, pero también cuestiono y señalo su pésima actitud y profesionalismo.

Zizou debe entender (como persona inteligente que es) que quizá sea momento de hacerse a un lado, dejar que el ambiente de la plantilla se calme y vuelva la tranquilidad por el bien del Real Madrid. Se debe sentir satisfecho por los logros conseguidos y los títulos que obtuvo, pocos tienen una oportunidad tan grande y logran salir “con la frente en alto”. Es momento de seguir aprendiendo y tal vez en un futuro se reencuentre con otra oportunidad, más maduro como técnico y con mejores armas para ofrecer. La Champions está a la vuelta de la esquina y es momento de que dé el paso a un lado antes de que el equipo siga haciendo el ridículo y se quede con las manos vacías este año.

De mi parte solamente puedo decirle al técnico galo: ¡Gracias (por todo) y que te vaya bien!

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