#4 TiemposTercera Llamada

Meade y Carreras | Columna de Jorge Saldaña

Tercera llamada

Culto Público: ¿En qué se parecen José Antonio Meade Kuribreña y Juan Manuel Carreras López?

Piense su respuesta, pero le adelanto algunas pistas:

Para empezar ambos son Meade, uno por apellido, y el otro por costumbres, esas tan arraigadas en generaciones de potosinos y que provienen ni más ni menos que del manual nunca escrito de buenos modales, o del decálogo imaginario de comportamiento políticamente correcto que se le atribuye tanto a la familia potosina de apellido idéntico al hoy aspirante a candidato presidencial, como al extinto y culto sacerdote Joaquín Antonio Peñaloza.

“Qué dirán los Meade y el padre Peñaloza” reza la frase completa que hoy, aunque esté pasada de moda, ha tomado su segundo aire, sobre todo por el estilo cauto, discreto, prudente y enemigo de los exabruptos con el que conducen el estado. Fresa y almidonado para decirlo en pocas palabras. Ojo, no hablo de resultados, hablo por ahora solamente de los estilos.

Ambos personajes pues, son muy “Meade”. Su educación de primera, presentación impecable, “de buena familia” y bonitas relaciones, de codeo con la “alta” (no conocen otra) tratos de rey y modales de caballero inglés.

Con la construcción personal que los personajes en cuestión dejan ver y la manera en que se conducen, es fácil conocer que son muy cercanos generacionalmente (el gobernador potosino le lleva apenas 7 años al candidato presidencial)

En su formación académica también coinciden al menos en un momento de los mediados de los años noventa, cuando Juan Manuel Carreras López terminaba su maestría en Derecho y el destapado del tricolor terminaba su formación como licenciado en la misma materia.

Más adelante en sus vidas, fue el servicio público lo que les hizo coincidir en muchas más ocasiones, primero en la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro en la que –se dice- nuestro gobernador fue incluso jefe de “Pepe Meade”.

Pocos años más tarde se volverían a encontrar cuando Meade Kuribreña ya formaba parte del gabinete presidencial de Felipe Calderón (amigo de ambos, por supuesto) y Juan Manuel se desempeñaba como titular del Fideicomiso para el ahorro de energía.

En aquellos años, por cierto, fue que Juan Manuel Carreras, el amigo y compañero de Felipe Calderón, subió al templete de uno de sus eventos de campaña en la capital potosina, compartiendo con la entonces plana mayor de los panistas, agravio que todavía no se le olvida a uno que otro dolido tricolor.

Así es que si buscamos coincidencias, tanto Carreras como Meade saben convivir y codearse con los panistas sin mayor problemas y usan incluso esa habilidad a su favor.

No es secreto que los buenos ojos con que muchos blanquiazules veían a Juan Manuel Carreras le pudo ayudar a que olvidaran un poco las siglas del PRI en su campaña y hasta votaron por él. Misma ventaja que tiene hoy a la mano el casi seguro candidato presidencial. Lo ven más como un hombre íntegro que como un hombre de partido.

De la forma en la que fue destapado Meade no pudo haberse escapado, y por lo tanto sabe de las consecuencias de cargar con el peso del “dedazo” de Peña, algo muy parecido a lo que le pasó a Carreras, que mucho le costó (¿o le cuesta?) deslindarse de su antecesor Toranzo, principal y único responsable de su candidatura al gobierno potosino. Ambos cargan el peso de la continuidad.

Para los muy fijados, los dos personajes de la adivinanza hasta físicamente se parecen.

Entonces pues ¿Cuál es la respuesta?¿En qué se parecen José Antonio Meade y Juan Manuel Carreras?

No importa. Mientras las circunstancias que los acercan y las convicciones que comparten favorezcan a los potosinos y a los mexicanos.

Falta que gane Meade, queda claro, y aunque no la tiene fácil, cada voto para El Frente, y cada voto para los independientes es un voto que se le restarán al Peje, a quien quieren ver de lo más débil en el “mano a mano” de la final. Ya veremos.

Entre tanto, el factor Meade ya cambió todo el tablero en San Luis Potosí y no es complicado darse cuenta que el gobernador potosino ha quedado en inmejorable posición para conducir la elección de los candidatos de su partido sin mayores sobresaltos.

Los que no pueden con la derrota de sus gallos para “la grande” no deberían apurarse mucho, pues ni Videgaray, ni Osorio, ni Aurelio Nuño estarán muy lejos de Meade y desde ahí podrán intentar hacer sus jugadas. De mí se acuerdan.

 

BEMOLES

¿De qué le sirve a Xavier Nava el apoyo de los panistas? Si logra la candidatura independiente no podrá recibir ayuda de instituto político alguno. Si no la logra, ¿quiere el PAN un candidato que no juntó ni 11 mil 500 firmas? #Dudas

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