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Me enjotece | Columna de Jesús Alejandro Tello

Mucha mierda

Junio es el mes del orgullo gay y en varias partes del país se llevan a cabo acciones para visibilizar la lucha de la diversidad sexual, y mostrar a la sociedad en general que la comunidad LGBTTTI está presente a pesar de ser una población históricamente vulnerada.

Dirijo estas palabras no para la comunidad LGBTTTI, ya que considero que un hombre cisgénero, como yo, poco tiene que decirle a alguien de dicha comunidad sobre la misma lucha que han vivido en carne propia. Más bien me dirijo hacia aquellas otras personas con las que estoy en paridad de condiciones, es decir, que son cisgénero también. (Si hay alguna confusión sobre el significado de tal concepto, espero que baste la breve explicación de que son aquellas personas en las que coincide su identidad de género y el género asignado al nacer.)

Muchas personas de plano satanizan cualquier expresión de la diversidad sexual, desde un enfoque moralino sumamente estrecho o, dicho de diferente manera, mocho. Otras muchas dicen respetar las decisiones que toman gays, lesbianas, transexuales, etc. acerca de cómo vestirse, qué prácticas sexuales tener, con quién juntarse. Pero terminan por agregar algo como “siempre y cuando no me afecten/no me toquen a mis hijos/no lo hagan en la calle” y demás barbaridad digna del medioevo en su etapa más oscura y minimizadora de la razón humana. Luego también, por ahí escucho que en el “debate” por de más estéril sobre si las personas nacen o se hacen gay, mencionan que “un niño no puede saber si es gay”. Ah, caray, y yo me pregunto: ¿acaso un niño sabe que es heterosexual?

Foto RACCImágenes/Arturo Campos Cedillo.

En fin, yo les digo a estas personas que, de entrada, la comunidad LGBTTTI no necesita de su reconocimiento; lo han peleado y lo han ganado por méritos propios. Y lo seguirán haciendo mientras haya expresiones de odio en contra. Prueba de ello, y solo es una de muchas, fue la marcha #GuadalajaraPride 2017, del sábado pasado, en la que las personas pertenecientes a dicha comunidad (y otras que deciden brindar su apoyo) tomaron el espacio público, la calle, el bien común por antonomasia, para recordarnos al resto de la sociedad que ahí están presentes, que son miles y miles, que pueden vestirse o hablar o coquetear o amar como mejor les parezca, y eso no irrespeta a las demás personas.

Además involucra otras cuestiones alrededor y que bien deberíamos interesarnos por ellas, por ejemplo la salud, con la prevención y cuidados del VIH/SIDA y otras infecciones de transmisión sexual; o la lucha contra la discriminación y odio, que muchas veces tiene repercusiones lamentables en la integridad física de las personas; o la conformación de familias de diversos tipos, en donde cabe el tema del matrimonio igualitario y la adopción de infantes no solamente por familias conformadas por mujer y hombre. Habrá que decirle al senador Chema Martínez que su discurso promueve el odio contra la comunidad gay así como contra las familias que no entran en su esquema reduccionista y discriminador de papá, mamá e hijos. Todo mal con él.

Ya lo dijo mi amigo @paulalcantar, politólogo y activista, en su más reciente videocolumna titulada «Razonando lo público»: “la diversidad sexual está viva y está más radiante que nunca”. Así que en lugar de dar el espaldarazo a la comunidad LGBTTTI que, nuevamente, no necesita de opiniones de odio irracional, mejor sumémonos para apoyar desde el lugar en el que estamos. Con todo el respeto y admiración que le tengo a la comunidad gay, yo les digo a quienes dirijo esta columna: enjotezcámonos.

@alejandrotello

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