#4 TiemposColumna de Jorge Ramírez Pardo

¡Me canso ganso! | Columna de Jorge Ramírez Pardo

Enred@rte

 

-México entre la pobreza marginal y la posmodernidad-

 

 

A Peñita, el de Atlacomulco company,

por su valiosa contribución

desde la nada

Así el lugar común y perogrullo reconvengan este dicho, el 1.o de diciembre de 2018 es histórico para la mayoría de los mexicanos y de luto profundo para los aferrados al modelo político/empresarial caído.

Aunque los llamados fifís, en Puebloquieto curros, nos llamen chairos y villamelones, la mayoría de los mexicanos, vivimos con emoción, por primera vez en décadas, el transcurrir del discurso de un presidente mexicano con visión de estadista, acompañado, como nunca en la historia moderna del país, por jefes de estado de otras naciones y con una presencia mediática omnímoda.

Un hombre tenaz y forjado a contracorriente, con televisoras y la mafia del poder en contra, quien dejó hace meses en la percha su natural ser pasional/impulsivo tabasqueño, pactó con algunos de enemigos estratégicos (una de las dos televisoras, TV azteca, empresarios de ida y vuelta e, incluso políticos rescatados de la desgracia y el lodo), cambió su ritmo de hablar (por uno lento reflexivo) y lo depuró de adjetivos descalificadores.

Eso fue antier, en consecuencia, ayer domingo amaneció el país con un México dividido, pero con la posibilidad de iniciar un cambio de régimen que deponga el predominio de la pauperización inducida y la justicia a modo.

Pasada la fiesta, vienen los forcejeos. Mientras no se haga justicia, los saqueadores de México cuentan con el poder de corromper que les encumbró. De ahí que el perdón a ultranza y la no rendición de cuentas está en entredicho.

Por el contrario, la sociedad resignada en lo general y acostumbrada al paternalismo y al sindicalismo deforme, pro salarios privilegiados sin compromiso laboral genuino, están vivos y son un losa pesada mientras el jalar parejo no se active. Un solo hombre, así tenga visión de estadista y voluntad impoluta, no le dará rumbo al país si los ciudadanos no participamos y dejamos de lado la parte de corrupción a escala ejercida desde el pragmatismo.

 

Cómo lo ven los expertos

Sergio Aguayo, luego del discurso de toma de posesión, dijo de AMLO: se comportó como “ladino de provincia”, porque inició dando las gracias a Peña por no haberse entrometido en el proceso electoral y, le decía “no te voy a perseguir, pero, si el pueblo me lo demanda…”. Días antes, Carmen Aristegui, arrancó a AMLO la promesa de sondear la opinión ciudadana el próximo 21 de marzo para enjuiciar o no a los ex presidentes Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña.

No los perseguirá, pero -dicho por él mismo-, “el pueblo manda y quita”.

Aguayo también comenta: zarandeó al régimen neoliberal, abrió un portón amplísimo para cambiar la política, reconoció un sinnúmero de personas y grupos que hemos contribuido a reconstruir el tejido social, a que hoy suceda un día histórico, un cambio de régimen de manera pacífica.

El mismo analista y otros cuyas voces son recurrentes en Aristegui noticias, sin embargo, ponen en juicio el perdón a ultranza a los corruptos. Hacen referencia a otros confines y naciones cuyo perdón dejó secuelas de criminalidad terrorista, como sucedió en la España postfranquista.

Lorenzo Meyer -quien ve el cambio de régimen sólo como una posibilidad, no como un hecho- opinó: La condena de AMLO al régimen neoliberal, abarca un siglo de autoritarismo…, pronunció, dijo, un discurso entendible por todos los mexicanos. Fox y los subsiguientes gobernantes perdieron el tiempo e hicieron perder el tiempo a la sociedad, hubo rezago. Enrique Peña Nieto es una figura patética, para otros, objeto de castigo.

Días antes, también con Aristegui, Gabriel Reyes Corona, aseveró: Peña representa la muerte del presidencialismo. Fue incompetente, no preparado, no a la altura de comprender la realidad. Nunca fue un presidente fuerte, siempre fue un presidente dominado y sujeto a los intereses. Entrega México con muchas complicaciones: débil en lo financiero, sobreendeudado, con imagen internacional de violencia, no hay justicia.

Jesús Zambrano (de la actual bancada perredista) declaró: Se preveía con el regreso del PRI un retroceso absoluto. El Pacto por México, por el manejo que se le dio fue un verdadero fracaso.

Gustavo Madero (panista) dijo: El sexenio fue la tumba de un proceso fallido de alternancia equivocada y excluyente. La soberbia llevó a EPN a un proceso regresivo. Fallamos los partidos políticos, no generamos alternativa de futuro.

Gabriel Reyes Corona comentó: El pacto es cosmético, mafioso…, fue una buena intención armada por personas que no sabían. Es tan grave no tener reforma como tener mala reforma. No terminó favorable para nadie, ni para los políticos. El problema es quien aplica las leyes. Los cambios. La reforma no es estructural hasta que no cambie el país. Se sigue sirviendo a intereses extranjeros.

Hubo falta de voluntad política y funcionarios incompetentes. Ahí está las mismas televisoras, haciendo siempre lo mismo, renovando y prorrogando sus concesiones en el último segundo.

Aquí en Puebloquieto

Respecto al gobernador potosino, su secretario de Cultura y el grueso del gabinete, des-lucen pasmados, como ajenos a la caída del pripanismo. Parecen vividores para un sueldo privilegiado, los beneficios del tráfico de influencias y tufos virreinales. Cabe preguntarse ¿Son corruptos por incompetencia o son incompetentes por corruptos? No estiran ni para “ladinos de provincia”, me canso ganso.

Jorge Ramírez Pardo, enredarteslp@hotmail.com, periodista y cinematografista por la UNAM.

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