De México, política y otros sonesNoticias en FA

Fuera máscaras: el viejo PRI está de vuelta | Columna de Édgar Santillana

 

De México, política y otros sones

Cada día que pasa, el pulso hacia las presidenciales de 2018 aumenta, y quien ha acelerado el paso es el partido en la presidencia. Y es que al parecer, lo sucedido en las pasadas elecciones del 4 de junio, le han inyectado al PRI una gran dosis de optimismo para la contienda electoral más importante del país que se celebra cada seis años.

Y es que ganar el Estado de México, contra cualquier pronóstico, de esperar lo peor y haber obtenido el triunfo “haiga sido como haiga sido”, le ha devuelto el ánimo al tricolor, y apenas pasados los comicios de este año, comenzaron a mover los hilos para los próximos a celebrarse el año que viene.

Quien así lo entiende, es el mismo Presidente de la República, quien convocó a todos los gobernadores bajo los colores del PRI a comer en Los Pinos, el pasado jueves. Según información del periodista Carlos Loret de Mola.

El pretexto fue celebrar el triunfo del partido, pero la razón evidentemente fue cerrar filas, y ajustar las diferentes corrientes dentro del PRI, y de cada dirigente estatal, a la decisión que él tome respecto a quién será el candidato a sucederlo en Los Pinos.

Los llamó “sus gladiadores”, y dijo que “con ellos, con su arrojo, fuerza, determinación y entrega a favor del partido, podría vencer en la elección de 2018”, y reiteró en un par de ocasiones la frase, que quizás, sea la más representativa de aquella reunión: “son mis gladiadores”.

Pero no faltó aquél que no se alínea de inmediato, en este caso fue el Gobernador de Campeche, Alejandro Moreno, quien comentó al presidente: “que todo gladiador necesita escudo, espada y armadura”.

También llamó la atención la presencia de una personalidad cercana al presidente, el único que no es gobernador y el único al que Peña Nieto invitó: Aurelio Nuño Mayer, Secretario de Educación. Ya lo decíamos en entregas pasadas, los más visibles para ser abanderados del tricolor en 2018, son Osorio, Meade, Nuño y Narro, a quienes el mismo presidente les recomendó desde el mes de mayo, aparecer en todos los sectores, que se dejaran ver. ¿Será que ya hay un favorito? De ser así, podemos comenzar a ver al niño SEP como el presidenciable del tricolor.

Así es, los tiempos en que el Presidente determinaba al candidato del PRI, o por lo menos tenía una enorme influencia sobre la decisión, han vuelto. Enrique Peña Nieto está determinado a hacer una gran operación electoral para mantener una presidencia priista, y hasta ahora parece que las cosas marchan de acuerdo a sus intenciones.

Pero no todo es miel sobre hojuelas, hay un grupo que ya se ha autodenominado “el otro PRI”, que se desprende, en su mayoría, de la corriente interna del partido denominada “alianza generacional”, con más de veinte años de existencia. Éstos se oponen totalmente a los propósitos del presidente Peña, y quienes afirman que desde el regreso del partido a la presidencia, éste se ha conducido de forma inadecuada, y también aseguran que la pérdida de ocho gubernaturas en un año, es culpa de ese mismo control “oficial” hacia el partido.

Este grupo es más pesimista que los que se encuentran en las cúpulas del partido, pues critican el optimismo por el “triunfo” en Edomex, dicen que de no haber sido por la coalición con el Verde y el PANAL, el PRI hubiese quedado 58 mil votos por debajo de Morena.

En una reunión celebrada el viernes pasado, este grupo abrió el debate y fijaron determinaciones que plantearán en la Asamblea Nacional Ordinaria del partido a celebrarse el 12 de agosto, con la intención de influir en la decisión sobre quién deberá ser el candidato. Tres puntos fueron los que se destacan de esta reunión: Primero, que no se modifiquen los estatutos del partido para la toma de decisión, en materia de militancia, sobre todo en la antigüedad; segundo, evitar la postulación de candidatos con cercanía al PAN; tercero, y en términos simples, que la decisión no sea únicamente por voluntad del Presidente.

¿Cachó las indirectas e intenciones? Sí, cada una de estas determinaciones tienen un un por qué, o dicho de mejor manera, tienen un para quién. Como le adelantaba, el candidato del PRI está entre Osorio, Meade, Nuño y Narro. Y son ellos a quienes golpea estos puntos. Para los dos últimos, el asunto de la antigüedad les impediría aspirar a la presidencia, para Meade lo imposibilitaría la cercanía con los blanquiazules, y a Osorio, el que no sea el clásico “dedazo”, cosa que toca también a los otros tres anteriores.

Según este grupo, sólo de tomar en cuenta estos nuevos “candados”, será que la elección del candidato podrá ser de forma democrática, y no por imposición. Además, advirtieron que de continuar la cerrazón y exclusión, podría existir un nuevo movimiento de ruptura como el vivido en los años ochenta con Cuauhtémoc Cárdenas. Pero no nos engañemos, un grupo como este, de no más de 90 militantes, no puede contra el Presidente y toda una legión de priistas que lo respaldan.

Es así como se mueven las aguas en el tricolor, el viejo PRI está de regreso, lo han demostrado gobernando desde la presidencia, y ahora lo reafirmarán al interior del partido, la figura omnipotente del Presidente de la República está de vuelta, y no tienen problema en que se sepa.

También recomendamos: PRD: la pieza clave | Columna de Édgar Santillana

Previous post

Andy Warhol, estrella en cercanía | Columna de Carlos López Medrano

Next post

Entre mujeres ¿Nos apoyamos o nos destruimos? | Opinión de Marcela del Muro