Desde mi clóset

Marcha, ¿para qué? | Columna de Jeús Paúl Ibarra

Desde mi clóset

Primera entrega: El génesis

 

Era 2012, las cosas estaban peor que ahora, en ese momento, era complicado salir a la calle de la mano, con tu pareja. La agenda LGBTTT no existía en el panorama local. Es entonces que un puñado de jóvenes, no más de cinco, que llevo en el corazón, decidimos emprender un reto: hacer una marcha por nuestros derechos.

Luego de varios días de desidia, al final convocamos por el incipiente CaraLibro para el 23 de junio. No contábamos con recurso alguno, así que comenzamos a gestionar. Involucramos a Cultura, algunos empresarios de “ambiente” y a las organizaciones que figuraban en ese momento. Incluso a algunos artistas locales, entre los que se incluía a la inolvidable Avenida Q, que en esa época triunfaba en la marquesina del Alameda.

Recorrimos la Calzada, ya que al ser la primera marcha, teníamos miedo, incertidumbre, expectación. Al final, se superaron las expectativas, la marcha, si bien discreta en infraestructura, fue espectacular en respuesta, contenido y discurso. Se unieron juventud y adultez en el surgimiento de una nueva ola del movimiento elegebeté potosino.

El discurso de esa primera marcha era claro, tenía un objetivo: la visibilidad. El reto comenzó después de la marcha. Franqueado el primer obstáculo, llegó la hora de organizar, de guarecerse y planear una estrategia. Desde mi ámbito particular, comencé, junto con mis compas a agruparnos, a trabajar en un plan que terminó por formar a las y los Diversificadores.

Luego del éxito de la primera marcha, y del surgimiento de colectivos, el reto era construir de manera conjunta un discurso, si bien no unificador, sí que fortaleciera la batalla. Es necesario recordar que estamos en guerra, y nuestro cuartel es el espacio colectivo que construimos todas, las armas con las que contamos son la cuerpa, la voz, los argumentos.

El oprobio no reparó en gastos. Desde el inicio, el adultismo y el recelo por continuar con el control de la plaza hicieron que se gestara un conflicto al interior de eso que llamamos comunidad LGBTTT potosina. Por un lado, el entusiasmo de quienes en el albor de la lucha dan todo en el frente; por otro lado, la reticencia de los consagrados a compartir el pastel.

Lo que pasó después fue una lucha desenfrenada en dos frentes, una al interior del “movimiento” y otra contra el verdadero enemigo, el sistema capitalista, patriarcal y heterosexualizado que ensimisma cuerpos, relaciones y destroza disidencias.

De esta manera, inicia una nueva ola por la lucha de los derechos de las personas lesbianas, gays, bisexuales y trans. ¿Una lucha?, o ¿una necesidad construida de mercantilizar un target de mercado?, ¿o tal vez un proceso necesario para emancipar a sujetos oprimidos? Esos cuestionamientos serán respondidos en la siguiente entrega.

@paulibarra06

 

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