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#Exclusiva | ¿Por qué una manifestación pacífica termina en saqueos?

-El antropólogo León García Lam ofrece su visión de la violencia por el gasolinazo.

-Los rumores de infiltrados culpables de los saqueos llenan las redes sociales.

Las recientes manifestaciones en contra del aumento al precio de los combustibles ha sido una muestras clara del descontento generalizado en que está sumido el país; pero además este panorama, al que se suman factores como el desabasto de gasolina, la premeditada contienda electoral y un entorno económico adverso, han derivado en expresiones violentas como saqueos a comercios y destrucción de propiedad pública y privada. 

Para tratar de indagar en el porqué una manifestación puede convertirse en una reyerta, y si existe la posibilidad de que la violencia sea inducida por infiltrados enviados desde un órgano gubernamental para desacreditar los movimientos, se consultó a León García Lam, antropólogo y columnista de este medio.

“No hay respuestas absolutas. “A río revuelto”, dicen. En una situación como la que estamos viviendo ocurre que todos los actores se aprovechan de la confusión, como cuando se va la luz en un espacio público.

Muchos manifestantes constituyen agrupaciones desorganizadas, poco sistemáticas, y generalmente desinformadas, que son presa fácil de los rumores. Su indignación es provocada por la afección económica del alza y por tanto son pura irritación (aunque su irritación sea comprensible) son paradójicamente pura gasolina, enfado, explosión…”, explicó García Lam sobre el surgimiento de las movilizaciones.

La Orquesta: ¿Cómo una manifestación pacífica puede convertirse en una ola de saqueos? 

León García Lam: Es un principio de reciprocidad. Por ejemplo, en las manifestaciones de todos somos 132 y por los 43 de Ayotzinapa, prácticamente no vimos el fenómeno del saqueo. La reacción es fácil de comprender al observarse que al sentir la injusticia o que a las personas se les está quitando algo, las “víctimas” deciden tomar lo que sienten que les corresponde. En la clase burguesa, o clase media (si se prefiere), el saqueo está condenado. En las clases populares el saqueo es parte de una deuda contraída desde tiempo atrás al alza.

LO: ¿Existen algunos ejemplos históricos de manifestaciones que hayan sido infiltradas?

LGL: López Obrador ha dicho que la violencia es causada por infiltrados, porque él sufrió de estos grupos que causaron destrozos en el DF cuando la manifestación “voto por voto”. Aquí en SLP, ese tipo de prácticas fue muy común durante los años del navismo y de la oposición PAN-PDM, el caso más visible fue la golpiza del 1º de enero de 1986 que culminó con la quema del palacio municipal; en ese tiempo se usaba a los grupos porriles de la UASLP, o a los chavos banda para golpear manifestantes opositores.

Un perro aprovecha para llevarse un poco de comida.

Sobre la posible filtración de personas que poco tienen que ver con las causas centrales de las protestas agrega:

“Hay otros actores que “suman” sus otros enojos y otros reclamos y los legitiman ahí. La desaparición de los 43, la desaparición de mujeres, y otras causas que pueden ser bien válidas. Todas las omisiones del gobierno se agregan al enojo del alza de gasolina. Va “junto con pegado”, dicen.

Está también el mercado de la redención. Algunos aprovechan estas coyunturas, estos acontecimientos para liderar banderas; para organizar marchas sin mucha responsabilidad, a punta de enojo. Para venderse como líderes de opinión, de causa. Otros aprovechan para convertirse en activistas y mártires. Para muchos de ellos “el pueblo” es un ideal purificado, prístino, noble, y martirizado.

Entonces, la manifestación es aprovechada por actores populares, (el pueblo real) que les ensucian la manifestación “pacífica” a los otros. Ellos tienen mucha más irritación contenida por décadas y siglos de injusticias y aprovechan para tomar tiendas y causar destrozos. Esas mismas manifestaciones ocurren, cuando las barras del fútbol se enojan porque sienten que les robaron un partido.

Estos actores populares pueden a su vez venderse como fuerza de represión al Estado, que no encuentran salida que causar más disturbios para justificar el uso de la fuerza y para deslegitimar las manifestaciones. Además el gobierno tiene protocolos para esta clase de sucesos, lo que hace es seguir las instrucciones del “manual”: infiltrar, irritar, provocar causar mucho temor y luego reprimir y controlar.

También hay actores populares que desde hace mucho tiempo están esperando que ocurran disturbios de este tipo, para manifestar sus propias quejas. Y están dispuestos a generar violencia para desestabilizar al gobierno. Y hay quiénes, aprovechándose de unos y otros, los usan como carne de cañón.

Finalmente, el antropólogo recomendó: “debemos informarnos, no convertirnos en masa; no dejarse manipular. Actuar con responsabilidad y ejercer derechos. No ser carne de cañón”.

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