Los Platillos

Los Platillos presenta: El Barbón foodtruck y el gusto por comer de pie

Por Luis Moreno Flores

Calificación: ☆☆☆1/2

Precio: $$

Ubicación: Montes Azules s/n

Horario: Lunes a viernes de 9:30 a 15:00 horas

Vi desde lejos la espalda de Beatriz, adiviné que estaría un poco molesta porque siempre que quedamos llego tarde. Pensaba esgrimir el argumento de siempre: <<recuerda que ya no tengo auto>>, normalmente eso basta para despertar su tolerancia, aunque en realidad, antes de chocar ya llegaba tarde. Le di un abrazo de cumpleaños y me acomodé, de pie, frente a la barra: <<perdiste tu lugar por llegar tarde>>, me dijo mientras las tres chicas que estaban sentadas nos voltearon a ver.

No fue la primera vez que comimos en El Barbón, desde el año pasado esta es la tercera vez que asisto y la segunda que lo hago con Beatriz, pero debido a la cotidianidad infausta nunca había podido escribir al respecto. La recomendación me la hizo Diego y cuando, intrigado por el nombre, que no da mayores pistas, le pregunté qué venden, me preocupó la sentencia: solo cochinita y chicharrón. Le expliqué mis reservas y las derrumbó con un lacónico: “con eso tienes, papá”.

Lo mejor

Lo corto de su menú me asustó en un primer momento, no obstante, eso es lo mejor de El Barbón: su simplicidad. Hay tacos, volcanes (tostadas), tortas, quesadillas y burritos gigantes de chicharrón y cochinita.

El Barbón tiene el espíritu del foodtruck: comer rápido, barato y delicioso, pero le suma algo insólito, pues en pocos puestos de comida callejera uno encuentra cochinita. Además irrumpe en una zona de la ciudad que ha optado por los negocios demasiado organizados en plazas de tamaño mediano.

Para esta visita, comí dos quesadillas y una tostada de cochinita. Los dos platillos se sintetizan igual: tortilla, frijol, queso a punto de ser chicharrón, cochinita, zanahorias en escabeche, cebolla morada y una triada de salsas (la verde (que posiblemente sea de habanero) es la mejor). Todo encuentra su lugar, no hay nada que le sobre: carne desmenuzada a la perfección, balance entre picante y dulce, jugosa: una de las mejores cochinitas que he comido. De tomar, escogí un agua de tamarindo aceptable de una marca potosina llamada Yuul.

No hay problemas de estacionamiento, la atención es veloz y todos quienes trabajan en este camión, incluido el barbón, son sumamente amables.

Los precios son muy accesibles, la comida para dos personas, incluida una bebida, no pasó de los 100 pesos.

Lo malo

Quizá sería traicionar a su espíritu o meterse en demasiadas complicaciones, pero a El Barbón le vendría bien tener algunas mesas, ya que los cuatro sitios en la barra siempre quedan cortos y no todos disfrutan comer parados.

Una televisión es un aditamento indispensable, sobre todo si se considera que el próximo año habrá mundial y los partidos serán entre el desayuno y la comida. Ojalá el ensayo de la Copa Confederaciones los haya preparado mejor que a la selección mexicana. Más recipientes con salsa y limones son una buena idea para no tener que robarlos a los vecinos de al lado.  

Apunte

Nunca he sido afecto al chicharrón debido a su textura, sin embargo, prometo regresar a probarlo, tal vez con Beatriz o con otra persona que me perdone llegar tarde.

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TODAS LAS OPINIONES AQUÍ EXPRESADAS SON REALES. NI LA ORQUESTA NI LOS PLATILLOS TIENE CONVENIO COMERCIAL CON ALGUNO DE LOS LOCALES VISITADOS. ACUDIMOS POR SORPRESA Y PAGAMOS NUESTRA CUENTA COMO CUALQUIER OTRO CLIENTE.

 

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