#4 TiemposContrapunto

Los ojos azules del abuelo español | Columna de León García Lam

Contrapunto

Qué respondería, amable y culto lector de La Orquesta, si le preguntan: ¿usted es racista?

Pues sí. Hechos muy extraños ocurren en el mundo. En las últimas semanas, hemos presenciado rusos insultando latinos; mexicanos linchando a rusos; norteamericanos atacando árabes o a mexicanos; y en distintos lugares de Alemania, varios turistas ¡Chinos! fueron sorprendidos realizando el “saludo nazi”, por supuesto con las respuestas legales y sociales respectivas; y en los días pasados, en Virginia, una manifestación “pro blanca”, que intentaba unir a todas las derechas estadounidenses, provocó varios heridos y muertos.

Es seguro que esta nueva escalada de nacionalsocialismo, que parece de pronto brotar en el mundo, es producto del encrespamiento del gobierno de Trump. Y aunque no quisiera, amable lector, opinar tan allá, acerca de las cosas del mundo, porque francamente me quedan muy lejos, le propongo preguntarnos qué tan racistas somos nosotros.

Bástenos ver unos memes; o participar en una discusión por redes sociales; mirar la televisión; o escuchar comentarios cotidianos para reconocer que somos una de las sociedades más xenófobas. No voy a profundizar en ello, pero una manera muy fácil de insultarse aquí es referirse al color de la piel, a la indianidad, a la escolaridad/educación (como si fuéramos Finlandia) o a la pobreza; y todos esos insultos se refieren, de una u otra manera a la crencia (así con una sola e) en la raza.

No hay razas humanas

Las razas solo existen en la mente de algunas personas, a los que decimos “racistas”. No hay personas negras, ni blancas, ni amarillas: hay personas distintas en todos los grupos. Ni mucho menos hay rasgos estables que se puedan vincular a los distintos grupos como decir “los mexicanos son flojos” o “los negros son corredores”. Hace ya varias décadas, la ONU encargó al antropólogo Levi-Strauss demostrar con argumentos científicos, la existencia -o no- de las razas y en un brillante texto intitulado Raza e historia se derrumbaron como fichas de dominó todos los argumentos racistas.

Ahora bien, en nuestra pequeña comunidad potosina tenemos inoculados variados discursos inocentones, pero que en el fondo son bien xenófobos. Que el apellido, que el abolengo, que “mi abuelo era español de ojos azules”, que “yo vine a mejorar la raza” (ajá) y cositas por el estilo, como la negación permanente de nuestra indianidad. Estas afirmaciones que se van repitiendo por aquí y por allá, son las semillitas que esperan a que un gobernante racista las riegue para crecer como malezas por todas partes. Como sucedió en EUA con la llegada de Mr. Trump.

El 9 de agosto pasado se celebró también el día internacional de los pueblos indígenas. Por ello, en San Luis Potosí, se van a llevar a cabo una serie de actividades culturales, a las que se ha invitado a varios grupos indígenas del Estado, entre otros a los pames de Ciudad del Maíz, (y aprovecho para saludar a todos los amigos de por allá) quienes presentarán su danza de caballitos broncos. Tengo entendido que dichos eventos se realizarán en el Patio Central de nuestra Universidad este martes 15 desde las 9 de la mañana hasta las 7 de la noche.

No deje que le gane el ojo azul del abuelo español y acérquese. Seguro se divierte y disfruta de estas manifestaciones, que si usted las acepta, verá cómo inmediatamente se vuelven suyas. Un abrazo.

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