Los odios del domingo. Columna de El Mojado

13:14 07-octubre-2016
Los odios del domingo. Columna de El Mojado

RUDEZA NECESARIA.

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Enrique Peña Nieto, Donald Trump y el 50.24 por ciento de los colombianos comparten el privilegio de haber encabezado, junto con LA Park, la lista de las personas que le cayeron mal a mi querida Dainerys Machado el pasado domingo.

Peña, Trump y el NO colombiano al acuerdo de paz pueden estar tranquilos, han logrado ponerse al nivel de uno de esos rudos detestables que ha dado México. Como dicen en mi natal Captus (así le decimos en Captus), ellos “ya chingaron en la vida” como malosos. LA Park, en cambio, pese a años y años dedicado a las felonías, no causa todavía tanto odio entre quienes le siguen.

El sábado anterior se transmitió la lucha de LA Park contra Blue Demon Jr. La Huesuda atacó desde el primer momento a Demon (a quien Gerardo Melín llamó “El Geniecillo Azul”, ese era Lizmark, zopenco. Segundo después, Daniel Padilla dijo que LA Park era hijo de Super Parka. 🙄), incluso antes de que entrara al cuadrilátero. Lo golpeó con la reja de las chelas, con sillas y con todo lo que encontró.

Demon respondió, ensangrentado y con la máscara rota, con las mismas marrullerías, pero, al final, después de que la cuerda superior se aflojó, LA Park soltó uno de los esquineros y golpeó con el filo a su rival, hasta que fue descalificado, aunque ya antes lo había fauleado y quitado la máscara.

De unos años para acá, las luchas de LA Park se resumen a eso. Demasiado uso de armas para el combate y pocos movimientos técnicos, aunque, a pesar de su escasa variación mantiene mucho respeto de los aficionados. Tal vez sea el luchador mexicano de mayor reputación. ¿Cómo lo ha logrado, pese a que la calidad de sus combates ya no es la mejor? LA Park hace mucho ruido, por sí mismo, donde quiera que se presente. Pero también con entrega. En cada función puede arrancar con un solo movimiento el asombro del público.

LA Park ha tenido que moverse contra las adversidades desde que, hace casi 20 años, fue despojado del nombre de La Parka por dejar AAA y probar suerte en los Estados Unidos, con un buen paso por la empresa WCW. Desde entonces es público su nombre para los aficionados, Adolfo Tapia Ibarra, aunque no así su rostro, en un caso único en México.

Ha aprendido a ser el más irreverente cuando se le pide luchar con técnica, pero también sabe ser el más técnico cuando sus rivales se exceden de la lucha extrema.

Ha impuesto un estilo en cada compañía a la que va, aunque sus presencias en las empresas sean cada vez más esporádicas y menos duraderas debido al carácter de autogobierno que tiene. Una muestra es su último paso por el CMLL, donde, después de dos presentaciones, se tuvo que ir por haberle mentado la madre al público en una transmisión en vivo.

LA Park pone las reglas y sus rivales y compañeros tienen que seguir su ritmo.

Además de su paso resonante por WCW, donde fue conocido por sus bailes y su uso de sillazos para terminar con los rivales, más que por verdaderos triunfos en el ring, tiene en sus vitrinas una de las máscaras más importantes en la historia de la lucha mexicana: en 1998 despojó de su tapa, sorprendentemente, al memorable Pierroth Jr, en Nuevo Laredo, Tamaulipas.

También destapó a Black Tiger III, el personaje que algunos años utilizó Silver King.

En su palmarés también cuenta con el triunfo en lucha por los derechos del nombre contra La Parka de AAA, a quien venció en una lucha que posteriormente fue anulada, aunque Tapia ya había mencionado que a él no le interesaba volver a utilizar La Parka, porque ya había construido carrera con su nuevo personaje.

Pero pese a sus cualidades técnicas, que aún conserva algunas, el mayor de los éxitos de LA Park se debe a que puede conseguir odio, como con Dainerys.

Tapia sabe mover al público a su antojo: si quiere que le aplaudan, le aplauden; si quiere que lo abucheen, lo abuchean. Esa habilidad debería ser una de las más importantes para cualquier luchador profesional, aunque muchos de los aspirantes a ídolos no puedan entenderlo.

Para LA Park, la lucha seguirá guardándole un lugar privilegiado mientras mantenga la entrega y la originalidad sobre el cuadrilátero, pero también fuera de él.

De Dainerys, espero que los próximos domingos las personas que le caigan mal sean todos por las mismas causas de LA Park y no por las otras del domingo pasado. Es por el bien de todos.

LES ADELANTO

No suelo hacer esto, pero les voy a dar un adelanto de mi columna de la próxima semana: hablaré del más grande del futbol mexicano, aunque me duela el corazón y me sangren los dedos por escribir eso.

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