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Los medios de comunicación | Columna de Jeús Paul Ibarra

Productores de formas de ser y parecer homosexual 

“La primera vez que supe sobre el VIH fue en un periódico, leí una nota en la que hablaban de una enfermedad que estaba matando a homosexuales gringos. Meses después, escuché a algunos amigos hablar sobre el tema atemorizados. […] Al principio cuando leía o escuchaba en la radio sobre el tema, vivía temeroso, incluso llegué a pasar meses sin actividad sexual debido al miedo a contraer el virus.” Arturo Guerrero

Desde mi clóset

Los medios de comunicación se han convertido en gestores de las identidades públicas. Es a partir de sus producciones que regularmente se tiene cierta noción de un tema o problemática. Para el caso de las homosexualidades, existe una tendencia por representar a este sector social como una persona cómicamente afeminada. Regularmente este tipo de personajes están vinculados con la marginación, e invariablemente pertenecen a las subalternidades.

Las representaciones simbólicas de los homosexuales dentro de los medios de comunicación se han ido modificando a lo largo del tiempo. Quienes nacieron antes de los noventa, podrían afirmar que el único referente gay en la televisión o el cine son el típico sujeto afeminado, estilista o modisto que se robaba el corazón de la audiencia por su comicidad exacerbada. Un referente icónico dentro del cine mexicano, es el personaje encarnado por Mauricio Garcés en Modisto de señoras, largometraje que narra las peripecias de un sujeto que se hace pasar por homosexual y diseñador de modas con el propósito de “ligar” mujeres de manera efectiva, donde se toma como premisa el argumento de que los homosexuales pueden ser excelentes amigos de las mujeres porque, según el imaginario social, “tienen los mismos gustos”.

CULTURE CLUB y BOY GEORGE (Photo by Ebet Roberts/Redferns)

En la década de los ochentas hubo un cambio radical en la forma en la que los medios de comunicación atendieron a las homosexualidades. Luego de la aparición del virus que estaba matando a las personas con prácticas homoeróticas, la opinión pública lanzó todo su aparato de poder para terminar como la llamada edad de oro de la promiscuidad. “Con las píldoras anticonceptivas disponibles, la legalización del aborto y los antibióticos desarrollados para muchas infecciones de transmisión sexual, los riesgos de todas las formas de sexo parecían más mínimos que nunca” (Landau, 2014), por lo que las comunidades de homosexuales, vivían en un eterno nirvana de sexo desenfrenado que se vio coartado tras la aparición del VIH, en apariencia.

De acuerdo con García Murcia, el VIH y el sida fueron abordados por los medios como una consecuencia por las conductas patológicas de los homosexuales. La prensa acomodó estos sucesos en “un sistema moral y de codificación basado en una percepción de lo “normal” y lo “patológico”, que mantuvo profundas desigualdades en las relaciones sociales, políticas y económicas”. Algunas personas estudiosas del tema han denominado al momento posterior a 1981 como la era del sida. Es importante hacer este apunte histórico ya que la representación de las homosexualidades dentro de los medios reforzó el estigma y la discriminación hacia este sector social a través de sus canales de comunicación. Por un lado, la prensa transmitía productos en los que conjugaba a la homosexualidad con el sida como un binomio inseparable, cabe mencionar que durante esta época los personajes gay en las telenovelas y teleseries eran muy esporádicos y se concentraban en apariciones breves en programas de comedia, y en su mayoría tenían VIH.

Cast de la serie de TV Will & Grace

Los sujetos que nacieron a principios del siglo veintiuno, tienen una idea más clara con respecto a los personajes gay dentro de telenovelas y programas de comedia, pero poco saben de los ataques de la prensa a las conductas homoeróticas por el hecho de contraer el VIH. Para ellos, personajes con manerismos afeminados, de profesión estilista, diseñadores, se materializan en nombres como Yahairo, Carmelo, La Maniguis, entre otros, quienes interactúan de manera irrestricta con las actrices mujeres como “otra más de las chicas”, personajes que casi no sostienen diálogos con los hombres, “no vaya a ser que se les pegue algo”, pues se continúa con la creencia de que las homosexualidades son contagiosas.

La percepción de los jóvenes mayores de veinte años respecto al tratamiento de la homosexualidad en los personajes de ficción de los medios de comunicación señala que éstos preservan un estigma hacia los homosexuales al exaltar una característica específica que puede estar presente en cualquier persona sin importar su orientación, sexo o filiación política. En este sentido, Epigmenio Ibarra, reconocido productor de televisión, considera que “se lanza a las llamas de la burla y el escarnio a la homosexualidad y, en el fondo, lo que están haciendo es perpetuar el machismo, la intolerancia y el fanatismo” (Terra, 2014). Ya que, si bien es cierto que existen personas con características mostradas en la pantalla, son los menos.

©2013 Fox Broadcasting Co. CR: Eddy Chen/FOX

Por otro lado, los sujetos más jóvenes describen a personajes más sofisticados, la mayoría provenientes de series estadounidenses en la que por lo menos es posible detectar unas 20 producciones con al menos uno o dos personajes homosexuales. Estos personajes han sido reproducidos por algunas producciones mexicanas, tal es el caso de “Loe exitosos Pérez” o más recientemente en la telenovela “Que pobres tan ricos” en donde la trama muestra representaciones más elaboradas. Al respecto, es posible localizar los contrastes de las producciones mexicanas y las estadounidenses argumentando que en las primeras se tiende a la burla y banalización, mientras que en las segundas se presenta a un gay adinerado, consumista, guapo y profesionista; características que se contraponen en ambos casos.

Resulta fundamental contribuir en la erradicación del estigma que se le ha impostado a este sector de la población, el cual los posiciona como sujetos banales, que sólo piensan en sexo, alcohol y drogas. Características que pueden ser parte de la identidad de cualquier persona sin importar sus preferencias.

Con lo anterior es posible afirmar que los medios de comunicación tienen un reto importante para lograr la incorporación orgánica de los personajes gay dentro de su estructura. Cada vez es más común que artistas, conductores y periodistas salgan del clóset. Este hecho favorece la incorporación de la que se hace mención en este texto.

Otro hecho que favorece la “normalización” de lo gay dentro de la esfera pública es los cambios en materia política, como la legalización de los matrimonios entre parejas del mismo sexo; “La cobertura periodística de estos procesos sería, a un mismo tiempo, motor y reflejo de una identidad mediática ‘normalizada’”. Por lo que es posible afirmar que cada vez sea más recurrente el observar a personajes homosexuales que incluso protagonicen melodramas, o posicionados como líderes de opinión dentro del ámbito periodístico, como el caso de Genaro Lozano.

@paulibarra06

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