#4 TiemposColumna de Jorge Ramírez Pardo

Los cielos más allá de la muerte | Columna de Jorge Ramírez Pardo

Enred@rte



Si Catrin@s, angel@s, chamuc@s y alebrijes, trascendieran su sino fantástico y determinaran su destino, elegirán acaso un mundo utopista sin corrupción ni clubes sociales, con puertos fluviales y lacustres, pero escasos aeropuertos, con ciudadanos migrantes (también en pensamiento, pluralidad y tolerancia) y, al paso, hospedaje en hostales y no suites; consumo de zacahuil, uchepos, pozole, corundas, mole, pibs y tlapaneuis; de tacos más que de hotcakes y burgers.

Para interactuar con tecnologías, cuando más, dos horas de televisión al día, una hora de internet y media de telefonía celular. Gimnasia mental y caminatas. Vamos, la reconversión a una modernidad contemporánea depurada de taras hechas costumbre.

Algo de ese alivio se respira cuando el grueso de la población desmonta consumismos halloweenes (reservados para fifís retratados para secciones de sociales). “¡Hola!”, marcha texcocana.

Han recobrado espacio las celebraciones de Día de Muertos con sustancia indígena prehispánica. En el estado, el Xantolo potosino se ventila con los xantolos de otras huastecas (veracruzana e hidalguense, las más vistas), y rituales de otras geografías mexicanas: Mixquic, Janitzio, regiones mayas o mixtecas. El diálogo con “los adelantados” se despoja de dolores y se viste de convivio festivo. Por cierto, recomiendo el cortometraje “El pib” (acerca de ofrenda yucateca).


La Catrina, ideada por José Guadalupe Posada, internacionalizada cuando Diego Rivera la subió al mural “Un domingo en la Alameda”, desciende reinventada para reposicionar el día de muertos y exportarlo.

Todo eso, en un México en tránsito, se espejea como ensayo de una mayor participación colectiva para desmontar, con no escasos ardores y dolores, un modelo económico neoliberal para empobrecer a mayorías y privilegiar a pocos.

Xantolo nuestro
Chalco, Copalo, Mixcoatica, Michotlayo, Chicol, son nombres de comunidades mestizas pertenecientes al municipio potosino de Axtla de Terrazas. Tequihua es el subordinado del fiscal que notifica a la población de algún fallecimiento y ayuda a preparar el rito mortuorio. Patlaches es la ofrenda gastronómica que se brinda a la comunidad presente en el rito de difuntos.

El martes pasado, tuve la oportunidad de conversar con pobladores de las comunidades citadas en torno a su participación en los rituales mortuorios dilatados más allá del 1 y 2 de noviembre: mandato, faenas, gastronomía, música y danza.

Estaban en la capital potosina, el presidente municipal de Axtla, Jovani Ramón, nieto del célebre curandero Beto Ramón, Don Cirilo “Chilo” Cruz, cuatílik de la danza monarca,  Edgar Mata, tequihua, y exfiscales de las celebraciones.

 

Ellos documentaron lo siguiente:

 

  • El fiscal, enlace entre los vivos y los muertos, elegido por la comunidad en asamblea, es la máxima autoridad, está acompañado por otro fiscal y dos tequihuas.  
  • Con equivalencias al cargo comunitario de mayordomo, los fiscales han de vigilar el correcto estado de conservación de los panteones (actualmente son cuatro) y supervisar la elaboración, con faenas voluntarias, de las fosas para depositar a los difuntos. Estas autoridades portan tres bastones distintos de mando de 120, 80 y 50 centímetros, profundidad que tendrán las fosas, según sea el fallecido, adulto, adolescente o niño. 
  • Los bastones de mando han de estar en posición vertical y un sitio seguro. Si no se conservan así, hay riesgo de que aumenten los decesos en la comunidad. 
  • Hay riesgos de perder la tradición y, en tal sentido, un libro ayuda a la memoria.


Esta y más información, fue antes consignada por el creativo multifacético (fotógrafo, pintor, diseñador, escritor) Juan José Gámez en su libro “Chalco, entre lo etéreo y o infinito”.

Pero, no todo fue celebratorio. Porque el martes pasado, los encargados del “protocolo gubernamental”, hicieron venir a la capital a las personas arriba mencionadas para la presentación del libro aludido y, ya en el lugar, les cancelaron el evento para que el gobernador Carreras fuera a presentarlo allá en la Huasteca.

 

Así se refirió  al hecho, el periodista Edgardo Pérez Alvelais:

 

¡LA GENTE QUE LE MANEJA EL PROTOCOLO AL GÓBER CARRERAS TIENE TACTO DE ELEFANTE!

 

(…) Testigos presenciales del evento comentan que la gente de Ayudantía que le maneja el protocolo al góber Carreras, ¡no ubicaron a Juan José en el presidium a pesar de ser el autor del libro!

Fue hasta que el representante de la comunidad de Chalco tomó la palabra, cuando se le dio su lugar a Juan José para entregarle el “Bastón de Mando del Fiscal”, que es el más alto honor de la comunidad. Al gobernador Carreras solamente le entregaron un bastón pequeño, de menor rango, y ni de ese detalle se percataron quienes se supone deben cuidar la imagen del mandatario.

Juan José, por educación y clase (…), él sí sabe lo que es “amar a dios en tierra de indios”, saludó al mandatario y agradeció en primera instancia a las autoridades ejidales por tan alta distinción. Esto demuestra que la gente que le maneja su comunicación y protocolo al gobernador Carreras no sólo son ignorantes y facciosos, sino que, ¡tienen tacto de elefante!

 

El libro salió a circulación a partir del 30 de octubre.

Otro talento potosino
Doy también acuse de recibido de ejemplar del libro “68, a cincuenta años caricatura, historieta e ilustración”, producido por el Sindicato de trabajadores de la UNAM. En el libro, están presentes dibujos de destacados “moneros” mexicanos, entre ellos el potosino Rafael “Erre” de Loera.

Jorge Ramírez Pardo, enredarteslp@hotmail.com, periodista y cinematografista por la UNAM.

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