#4 TiemposSan Luis en su historia

Los Carmelitas en San Luis Potosí | Columna de Ricardo García López

San Luis en su historia

CARMELITAS
1738

Los carmelitas, una vez que obtuvieron la concesión real para establecerse en la ciudad de San Luis Potosí de la Nueva España, construyeron su convento e iglesia con el legado que les hizo el generoso caballero don Nicolás Fernando de Torres.

El primer religioso del Carmen que llegó a San Luis Potosí fue fray Nicolás de Jesús María, prior en ese entonces de la Provincia única que hubo y hay de San Alberto de México. Este sacerdote en el año de 1735 adquirió por compraventa unas casas ubicadas detrás del convento de San Francisco (algunos historiadores suponen que estas fincas se localizaban en el lugar que ocupa actualmente el templo metodista en la calle de Independencia).

Por diversas razones, que no viene al caso comentar, no pudo construirse inmediatamente y en ese lugar, templo y convento sino hasta el año de 1738, año en que llegaron cinco religiosos españoles que provenían del convento de Celaya y se hospedaron en el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, se trasladaron luego a las casas que había adquirido fray Nicolás y fue hasta el año de 1744 cuando se mudaron al hospicio que ya habían construido o sea el edificio que está al sur de la Iglesia del Carmen de San Luis Potosí y que fueron los Servicios Coordinados de Salud Pública en el Estado, luego el departamento de Salubridad y actualmente (año 2005) El Museo del Virreinato.

La construcción del templo se comenzó el 23 de febrero del año de 1764, y desde entonces ha sido el ornamento más bello de nuestra ciudad. En la parte posterior de templo y convento del Carmen los frailes cultivaban una enorme huerta, que se convirtió luego en la Alameda Juan Sarabia; en ella construyeron un estanque y perforaron nueve pozos que después de más de doscientos años siguen surtiendo de agua a una gran parte de la población y en las épocas de sequía, que son muy frecuentes en la zona sirven de un gran alivio porque a pesar de su antigüedad no se han agotado.

Los religiosos construyeron además un colegio para niñas pobres que estuvo ubicado donde es, el día de hoy, El Palacio de Cristal en la esquina formada por las calles de Hidalgo y Álvaro Obregón. En ese colegio se enseñaba a las alumnas a leer, escribir, contar y otros muy diversos oficios manuales y artesanales. Junto al colegio o beaterio de niñas, como se le conocía, se levantaba el templo de San Nicolás obispo, de estilo barroco estípite, constaba de una hermosa torre y en su interior se construyeron siete altares sobredorados, estípites, semejantes a los del templo del Carmen.

En el interior de la mueblería La Elegancia propiedad de los hermanos Leboreiro Antón puede verse aún hoy parte de la arquería de lo que fue el patio del Beaterio de Niñas educandas de San Nicolás Obispo y en algunos comercios de la calle de Hidalgo entre las de Álvaro Obregón y el pasaje Arista se conservan parte de los muros del colegio y algunas bóvedas del mismo.    

Para un estudio más completo del tema carmelitano en San Luis Potosí, véase el libro del Doctor Alfonso  Martínez Rosales El gran teatro de un pequeño mundo. El Carmen de  San Luis Potosí. 1732-1859, Edición de El Colegio de México y la Universidad Autónoma de San Luis Potosí., México 1985.   

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