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Los cambios que vienen | Columna de Jorge Saldaña

Tercera llamada

 

Si el gobernador del estado, Juan Manuel Carreras, fuera pronto a consultar su horóscopo, le leyeran las cartas o simplemente abriera una galleta china de la suerte, seguramente la advertencia a recibir sería la misma: “Prepárate porque vienen grandes cambios”.

La salida de José Luis Ugalde del gabinete es inminente, se dará tarde o temprano. Los prudentes aseguran que las fechas posibles de este cambio son dos, al término de las elecciones o hasta después del tercer informe de gobierno. Hacerlo antes mandaría un mensaje negativo tanto para el personaje que se baja del proyecto de Carreras como para un gobierno que vivirá una etapa post electoral más que adversa.

Aun así, la salida de Ugalde, que suponemos está sustentada en razones híbridas entre lo personal y lo político, es apenas uno de los frentes que se abren para el gobernador Carreras pasada la elección, pero antes vendrán algunos otros cambios.

El primero está en puerta y es el llamado que hará el Congreso para que Joel Ramírez, secretario de Educación, tome la curul que dejó Martha Orta, que tras dos meses de campaña, ayer se dio cuenta que no podía ser diputada y candidata a la vez… no pues sí.

Otro de los que pudiera llamar el Congreso a una responsabilidad irrenunciable, es al particular de Carreras, Edmundo Torrescano, escenario poco probable, pero posible.

Así, Carreras tendrá que estar pensando en cómo ajustar su gabinete que ya viene desgastado por tres años. Encontrar nuevo secretario de Finanzas no es una tarea fácil, sustituir a un gran aliado en la Secretaría de Educación tampoco, y quedarse sin su sirviente más cercano y confiable tampoco parece viable.

Presentación del gabinete de Juan Manuel Carreras en 2015

Encima, El Güero tendrá que encontrar los espacios para acomodar en palacio al menos a dos personajes que dejarán el legislativo en septiembre y que tienen prometidas una posición de dirección general para arriba, se trata de Esther Angélica Martínez y Gerardo “Chilito” Serrano.

Ambos personajes, debo acotar, han sido prudentes y buenos aliados del gobernador, sobre todo si se considera que su lealtad la pusieron a prueba quedándose en la banca en esta elección, trabajando si acaso con sus estructuras para favorecer a los candidatos del PRI. Si eso les alcanza o no para recibir como compensación un lugar en el gabinete, fue decisión del jefe del ejecutivo.

Hasta el momento las cuentas: un secretario que se va al Congreso y un secretario que simplemente se va y que hay que sustituir, dos ex diputados que casi seguro se integran y un funcionario más del que se espera su renuncia: el titular de la Junta Estatal de Caminos que tendrá que enfrentar a la justicia por haber atropellado a una persona y haber salido libre por la vía del tráfico de influencias.

Independientemente de que la salida de Ugalde provoque un efecto dominó, luego de los ajustes en casa vendrán los ajustes hacia el exterior para hacer los amarres con los nuevos poderes. Si las tendencias no cambian, a partir de septiembre Juan Manuel Carreras tendrá un Congreso local de oposición, lo mismo que el Congreso de la Unión y no tendrá representante de su partido en el senado.

Tampoco tendrá muy buenas cuentas que entregar al PRI nacional y por lo tanto, los diputados federales poco podrán hacer para ayudar al mandatario potosino, que por si fuera poco, tendrá muy poco margen de maniobra si, como se prevé, el gallardismo se hace del corredor metropolitano completo, es decir; la capital, Soledad, Villa de Reyes y Villa de Zaragoza.

En lo político, no solamente su partido tendrá que reclamar los pésimos resultados, sino también el PAN, donde se entrometió el gobierno de Juan Manuel para imponer al candidato Nava y por lo tanto los diputados blanquiazules podrían ser uno de los dolores de cabeza para el mandatario, y lo harán con justa razón.

Como cereza del pastel está el encono social que se ha alentado desde las oficinas de Comunicación de Gobierno del Estado. Los potosinos están enfrentados en opiniones y noticias tanto alarmistas como falsas que forman parte de una guerra sucia electoral, asunto al que, por cierto, prefiere cerrar los ojos el gobernador.

Un pacto amplio, un llamado a la unidad tanto con la clase política como empresarial y social se tendrá que estar cocinando en Madero 100 para que los cables pelones, el nervio en carne viva que tenemos abierto los potosinos, cierre y el cruce de cables no provoque pronto un incendio.

Siempre he dicho que los políticos tienen su propia arena y que los ciudadanos poco alcanzamos a ver de los acuerdos que se hacen en las cúpulas, por eso las peleas entre potosinos que apoyan a uno u otro proyecto no solamente son estériles sino hasta peligrosas.

Hay que pensar en la operación curita, cicatriz, vendaje o como quieran llamarle. Esa sí urge. Vienen cambios importantes y no es profecía de Nostradamus o de Mhoni Vidente, es una realidad que estaremos enfrentando todos. La dinámica del país y de nuestro estado está a punto de dar un vuelco. Hay que estar a la altura.

 

BEMOLES

Desde aquí hago extensivo mi agradecimiento a Antena San Luis por haberme invitado a su mesa de análisis sobre la elección municipal que se avecina. Los panelistas sin excepción son genuinamente admirados por este aprendiz de reportero. Las opiniones allí expresadas las considero harto valiosas, aun con las que no estoy de acuerdo. Gracias a todos.

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