#4 TiemposAndante

Sobre los adjetivos de alto impacto[1] | Columna de Irma Carrillo Chávez

Andante

¡Un abanto (aturdido, torpe) pero no menos cariñoso saludo a todos los lectores de La Orquesta!

Cuando a mi padre no le parecía la presencia o modos de una persona, se arrancaba: —“¿Y ese gorra prieta, poca ropa, muerto de hambre, gente sin boleto, comecuantohay, quién es?”—. Lo sé, suena harto discriminativo, pero cuando yo era chamaca, bueno más, si se te ocurría soltar un taco, te lavaban la boca con lejía, mínimo.

Estarán de acuerdo conmigo en que hay niveles, por ejemplo, de enojo; así, uno puede estar sensible, molesto, colérico, iracundo, furibundo o ya de plano en modo “energúmeno”. Pues bien, ninguna de estas palabras podrá describir como Dios manda el grado de enojo del que somos presas en diversas circunstancias como no sea con uno de esos «adjetivos de alto impacto» que solemos soltar contra el cielo y su creador o contra la inocente progenitora de alguien, que ni la debe ni la teme. Pues hete aquí, que la siempre original editorial Algarabía, que ya saben que dedica muchos productos al lenguaje español, se dio a la tarea de recopilar 2,000 insultos en su libro Para insultar con propiedad. Diccionario de insultos, el cual edita junto con Grijalbo. El diccionario es simpatiquísimo y cuenta en su haber con palabras que aparecen lo mismo en El Quijote que en las novelas contemporáneas o el habla común. Les pongo unas como curiosidad:

Aconchado: que vive en casa ajena y aún come allí de balde; arrimado.

Aurívoro: codicioso de oro.

Bagazo: persona sin importancia, abyecta o muy despreciable.

Bacante: mujer libertina, ebria y libidinosa.

Bascoso: Desaseado, indecente; que produce bascas.

Beocio:  ignorante, estúpido, tonto.

Cernícalo: aplica a una persona despreciable por grosera o falta de sensibilidad.

Facistol: vanidoso o presumido.

Falluto: persona traidora, desleal o hipócrita.

Pilingüe: pobre diablo; persona insignificante.

Que no es lo mismo que te digan ganapán que Godínez y gaznápiro por tonto. Así que si se quieren ver bien, muy cultos y que dominan la bella lengua de Cervantes, no hay como aprenderse estas palabrejas que causarán buena impresión entre los comensales sin ser vulgares. Que lo peor que puede pasar es que los tilden de vitandos, pero eso siempre se puede corregir.

Fuente: Montes de Oca, Pilar (2016) Para insultar con propiedad. Diccionario de insultos, Algarabía editorial; Grijalbo, México.

 

[1] Este término lo leí en un meme, así que no sé a quién atribuirle la autoría.

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