Columna de Édgar SantillanaDe México, política y otros sones

Lo que Esteban Arce no me dejó responder

México, Política y otros sones

Edgar Santillana 

POR PARTES.-

El viernes pasado tuvo lugar la accidentada clausura del Segundo Congreso Universitario en San Luis Potosí, organizado por la Coparmex con la colaboración de universidades privadas y públicas del estado, y me atrevo a decir “accidentada” porque decidieron que la última “conferencia magistral” –si puede llamársele de esta forma- antes de terminar dicho evento, corriera a cargo de Esteban Arce, un peculiar “periodista” que tiene una muy marcada trayectoria no precisamente por ser brillante ni por sus aportes al oficio, sino por todo lo contrario.
Su anunciada presentación se titulaba “Valores, Familia y Libertad de Expresión”, donde ninguno de estos conceptos fue abordado, pero sí una serie de antivalores, un discurso religioso retrógrada y ataques a las personas con preferencias sexuales diferentes, que derivó en una incitación a la violencia.
Algunos se preguntan ¿quién en su sano juicio asiste a una “conferencia” (sí, entrecomillado por obvias razones) de Esteban Arce?, y no los culpo, porque a nadie le gusta perder su tiempo en un mundo como el de hoy que nos impone tantos quehaceres diarios, pero ¡caray! Incluso para opinar de lo más vil y repugnante hay que investigar, experimentar, ver y escuchar.

 


En mi caso, no conocía esta faceta del “periodista” (también entrecomillado por obvias razones), es más, le confieso que no tenía la más remota idea de que el sujeto en cuestión ofrecía conferencias, no sabía que tuviera algo que aportar, ahora lo sé de cierto, no lo tiene. Pero regresando un pasito hacia atrás, el desconocer esta faceta y el morbo –confieso- de lo que pudiera ofrecer Arce a los universitarios potosinos, me llevó a asistir al recinto donde se presentaría y disponerme a escuchar.
Antes de su aparición; donde creo es importante mencionar, retrasó su presentación casi una hora, aun cuando ya se encontraba en el lugar, para ofrecer apenas alrededor de 20 minutos de “ponencia”; se leyó parte de su currículum y trayectoria, destacaban los programas “El cañón del Zopilote” y “El Calabozo”, lo que me hizo preguntarme de nueva cuenta ¿qué carajos hacía ahí?, pero de pronto algo recuperó mi atención: “Premio Nacional de Periodismo”.
Sí, Esteban Arce ostenta uno, y evitaremos enfrascarnos en el debate de si lo merece o estos galardones se han ido abaratando al paso del tiempo (aunque teniendo un poco de sesos en la cabeza sabemos cuál es la respuesta), la cosa es que el pretexto de este premio fue la categoría de Programa Especializado en contenido de “orientación familiar”, y la verdadera razón es que se le galardonó por atacar públicamente a las personas homosexuales.

 

 

Pero atención, antes de continuar es importante decir que este premio le es otorgado por el Club de Periodistas de México, creado por sabequién, y autorizado para entregar este tipo de distinciones  por sabe qué otro, en fin, este galardón no es precisamente el Premio Nacional de Periodismo que usted y yo conocemos, es algo así como una versión “patito”.
Lo cierto es que escuchar eso me obligó a quedarme y comenzar a dudar un poco de mi diagnóstico, es decir, no esperé en ningún momento un gran nivel intelectual en su presentación, ni siendo la persona más optimista del mundo sería posible, pero al menos vislumbré la posibilidad de una charla seria que tratase por lo menos de su trayectoria en los medios, independientemente de cómo pudiésemos calificarla.
Pero no, el terror, la agonía y las ganas casi incontenibles de lanzarse por la ventana comenzaron, Esteban lanzó una serie de cifras sin ton ni son que cualquiera en el público hubiese podido obtener tomando su dispositivo móvil y accediendo a internet. El número de galaxias conocidas, el número estimado de planetas que existen y cuántos espermatozoides se expulsan en una eyaculación, fueron los datos con los que inició Arce.
Surgió la primera pregunta en mi cabeza: ¿qué se fumó?, lamentablemente no era la ronda de preguntas y no había micrófonos a la mano, así que quizás no lo sabremos nunca.

 


Acto seguido, trató de dar sentido a su maraña de incongruencias y estupideces diciendo que “entre todo eso, tenemos la suerte de estar nosotros aquí”, una reflexión ya bastante usada, pirateada y desgastada, nada que los presentes no hubieran escuchado antes, para lo que no es necesario trasladarse hasta el extremo de la ciudad a una conferencia. Pero lo peor estaba por venir, la aberración creció.
Su reflexión lo llevó a comenzar con su pastoreo y decir que si estábamos ahí era únicamente por obra de Dios, deidad que supongo es bastante sádica y maquiavélica porque mire que tener a decenas de personas escuchando tan espantosa y vomitiva “ponencia” no refleja misericordia ni mucho menos. A partir de aquí comenzó el horror: ignorancia y pensamiento retrógrada barnizados con religión.
El conductor de “Matutino Express” aseguró que “Hay dos seres distintos en este mundo, distintos y complementarios: el hombre y la mujer. No hay más. Hay perro y perra, no hay perrín; hay toro y vaca, no hay torete, cabrón”, refiriéndose a lo que él denomina la “ideología de género”, que en ningún momento deja claro si habla realmente de género o de preferencias sexuales.
“La ideología de género, una ideología que viene de nivel mundial y quiere hacernos entender cosas que no van con la naturaleza humana. Esa es la ideología de género, es negar la naturaleza y los valores elementales”, ¿usted entiende lo que dijo o lo qué quiere decir? Si no es así, no se preocupe, al parecer nada más él lo entiende, en el mejor de los casos.

 


Las citas textuales anteriores son lo más rescatable de Arce en su intervención, imagine el resto. Pero le ayudo, se resume en una serie de ataques contra las personas que ejercen libremente su sexualidad, sin tabúes y sin el esquema social del siglo pasado que el pseudoperiodista pretende imponer, particularmente contra la comunidad LGBTTI.
Esta no sería la primera vez que Arce promueve mensajes de violencia contra las personas homosexuales, no, su discurso de odio ya lleva tiempo sonando en donde permiten que suene, en 2010 durante la emisión de “Matutino Express” que transmite Televisa y del cual es titular dijo que “la homosexualidad es demencia animal”.

 

 

LO QUE NO ME DEJÓ RESPONDER. –

Escuchar lo anteriormente descrito –y lo omitido puesto que no cabe en este número de líneas- me llevó a solicitar el micrófono para intervenir. Sí, si usted aún no se percataba soy el tipo que aparece en el video que se volvió viral este pasado lunes diciendo:
“Quiero ser muy sincero y creo que la conferencia que viniste a dar hoy habla de todo, menos de libertad de expresión”, para luego ser interrumpido por Arce diciendo “fíjate, ya hay libertad de expresión pa’ que veas que sí hubo, güey”, que es lo primero que responderé en las siguientes líneas:

 


No estimado Señor Arce:
En ningún momento le señalé que durante su lamentable intervención no había ejercido su derecho a expresarse libremente, tampoco que alguien de los presentes hubiera sido censurado, aunque evidentemente quienes intervenimos sí fuimos limitados por usted, en más de una ocasión. Si no entendió le explico: su “conferencia” se titulaba “Valores, Familia y Libertad de Expresión”, en donde se espera que no simplemente ejerza su derecho, sino también que hable sobre el concepto y aporte algo sobre el mismo.
Eso fue lo que señalé, Señor Arce, que en su “ponencia” no habló ni de valores, al contrario hizo trizas cada uno de ellos; ni de Familia, se limitó a agredir a nuevas formas de construir este núcleo; ni de libertad de expresión, tan solo se expresó libremente ejerciendo su derecho, lo que hay que celebrar, es importante que en nuestro país cada vez más personas podamos expresarnos libremente, pero lo que usted olvida, es que su derecho llega hasta donde el de los otros comienza.
Regresando a mi intervención, y luego de su interrupción, agregué:
“No he terminado mi pregunta”, en el afán de continuar con mi idea, pero volví a ser interrumpido por el presentador: “Ahh, ¿hay más? Exprésate, eres libre”, en un tono de burla pero que evidenciaba su profunda molestia.
Y continué: “¿Qué nos puedes decir de la libertad de expresión?, porque, otra vez, siendo muy sincero, lo que nos dijiste hace rato no nos dice nada sobre eso y creo que así la conferencia pierde sentido”.
Respondió: “Pues qué bueno que lo pienses así, mira: si tú, en realidad, no entendiste nada de lo que dije, seguramente no vas a entender nada de lo que es la libertad de expresión”.

 


Y aquí va mi respuesta, esa que ya no se me permitió decir:
Señor Arce:
Tiene razón, no entendí nada de lo que dijo, porque simple y sencillamente lo que balbuceó en sus 20 minutos de intervención, no tuvo sentido alguno, no había coherencia, ni congruencia ni argumentos ni nada, lo que usted dijo no tenía, como su pensamiento, ni pies ni cabeza.
Entiendo qué es la libertad de expresión, sé en qué consiste y a diferencia de usted conozco los alcances de ese derecho y cómo ejercerlo responsablemente. Mi pregunta pretendía darle al menos una pizca de sentido al tiempo que se tomaron las decenas de personas asistentes al evento, y que al menos mencionara algo sobre el tema prometido, pero no, usted se rehusó a hacer un poco menos miserable su presencia en ese evento, en ese espacio y en esta ciudad.

 

 

REMATE.-

Lo de Esteban Arce tan solo nos recuerda lo importante que es saber en manos de quién se pone un micrófono, y ser muy cuidadosos al hacerlo, el peligro que representa que caiga en las manos equivocadas, y peor aún, la desgracia que trae el permitirle conservarlo.

EL DATO:

1) Arce trató de cubrir su estupidez con un tuit aprovechándose del dolor de las familias damnificadas oaxaqueñas, una muestra más del tipo de persona que es. 2) La UASLP eliminó el video sobre la conferencia de su canal en Youtube, ¿por qué?

@Santillana_Edg

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