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Líder | Columna de Alma Barajas

Capitana #13

No, nadie nace siendo líder. Herb Brooks aquel entrenador que en 1980 llevó al equipo de Hockey al campeonato en las olimpiadas de invierno, dijo “los grandes momentos nacen de grandes oportunidades”, y sí, como los líderes. Las adversidades a las que se enfrentan muchas veces los hacen guiar, pelear y dirigir, sin buscar nada a cambio más que el bienestar de quien los sigue.

En el trabajo por ejemplo, el jefe temido, el imponente, el maleducado, el autoritario, él no es un líder, es solo un humano más con poder que a través del miedo logra dominar. Pero el que equilibra, media, y ve a todos por igual sin agrandar o minimizar a alguien en específico, ese es un líder.

La vida deportiva en equipo te enseña a tratar con todo tipo de personalidades, incluso parecería aventurado decir que es más complejo sobrellevar un ambiente de equipo deportivo que un ambiente laboral, pero sí lo es, es más difícil sobrellevarlo. Esto debido a las distintas formas de ver la vida que deben unirse para cumplir un objetivo en común, el triunfo.

Tiempo atrás usé el sobre nombre de “capi” para iniciar una charla con la capitana de nuestro equipo de Tocho Bandera, ella dijo “no me llames así, soy tu compañera de equipo, Almita”. Y no la volví a llamar así. Hace unos días me preguntaba qué es ser un líder desde mi perspectiva, su pregunta me tomó desprevenida, pero pensé inmediatamente en ella, pensé también a lo mejor en otras personas, pero después a las demás les encontraba defectos que en ella no veía.

Verónica se llama, Verito para los cuates. Cuando le describí lo que me gustaba de ella como deportista y le dije que sus compañeras creían en ella sin hacer nada más que sonreír y jugar bien al tocho, ella no se la creyó, le conté de su humildad que se puede ver de lejos, y a modo de opinión le mencioné que lo único que le faltaba era levantar la voz, pero no de manera literal, más bien le faltaba hacerse notar con quienes se creían superior a ella y no lo eran. Le dije que todo era perfecto, y que me sentía muy feliz de tener a alguien como ella en mi camino. Porque inspiraba, porque alentaba, y porque guiaba sin buscar más que el bienestar de su compañera.  

“Tú dentro del campo eres mi compañera, yo te ayudo, te apoyo, te felicito, te animo”. Esa forma tan natural de decirlo, esa búsqueda de cero liderazgo es lo que la hacen ser más líder de lo que cree. Esa manera de decir “lo hiciste bien, y lo puedes hacer mejor” (hasta parece que lo leo con su voz porque ya me lo ha dicho en varias ocasiones) tratando a todos por igual, la convierten en la capitana ideal.

La paradoja de la humildad.

La humildad y la soberbia son una paradoja.

¿Por qué?

Porque cuando tú dices

“Soy muy soberbio, y eso no está bien” Estás aceptando que eres soberbio y eso te hace humilde.

Pero cuando dices “soy muy humilde, no quiero ser tan humilde” estás siendo muy soberbio presumiendo sin querer algo que no debe tener un gramo de presunción.

Verito, tú eres el mayor ejemplo de la humildad sin un gramo de falsedad. De la entrega, responsabilidad, esfuerzo y dedicación. Sí, verte más enérgica sería un extra en ti, pero así como eres, vas por buen camino, yo no sé nada en realidad, solo estoy externando un sentir, a lo mejor te ayuda poquito, a lo mejor no. Al final el tiempo y la experiencia te forjan, y pienso que son ellos los que te darán esa voz que a veces no se alcanza a escuchar. Gracias por Filosofar conmigo, Verito Mi Quarterback.

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