Las personas trans: apuntes sobre la identidad de género. Columna de Jeús Paúl Ibarra

12:30 10-enero-2017
Las personas trans: apuntes sobre la identidad de género. Columna de Jeús Paúl Ibarra

Desde mi closet

Respeto no significa temor y sumisa reverencia; denota, de acuerdo con la raíz de la palabra (respicere: mirar), la capacidad de ver a una persona tal cual es, tener conciencia de su individualidad única. Respetar significa preocuparse porque la otra persona crezca y se desarrolle tal como es. De ese modo, el respeto implica la ausencia de explotación. – Erich Fromm.

De seguro alguna vez alguien te hablo de esos “desviados” que se visten de mujer. Quizá te comentaron que son gente perversa que está confundida. Y es que los prejuicios hacia las personas trans han generado lo que hoy conocemos como transfobia. Miedo irracional por aquellas personas que no concuerdan con los estereotipos sexo-genéricos del patriarcado occidental.

Los argumentos para menoscabar los derechos de estas personas atienden a juicios de valor moral que violentan la libertad de cada persona a ejercer su sexualidad y expresar su identidad individual. El afán cultural por “naturalizar” las conductas humanas se contrapone al fundamento histórico mismo de la humanidad. Lo que llamamos naturaleza humana es una construcción social, por lo que referirse a una conducta individual como antinatural es un total desacierto. Antinatural en un ser humano sería que tratara de vivir en el fondo del mar sin más equipo que sus pulmones.

La llamada naturaleza humana además de ser un constructo generado por el sistema, es un ente modificable. Hace miles de años la naturaleza del ser humano lo llevaba a ser nómada debido a las condiciones climáticas de la época. Hoy esa misma naturaleza nos hace ser entes cibernéticas. O alguien me podría describir la era actual sin el internet, Facebook, Google, iPad, GPS y demás artefactos tecnológicos que nos hacen ser humanos en el 2017.

Pero regresemos al tema, las y los transexuales son personas con una discordancia entre su sexo de asignación natal y su identidad de género, que es el grado de sentirse hombre o mujer a nivel psíquico (Álvarez Gayou, 2011). Pensemos un momento cómo nos sentiríamos si cada vez que observamos el espejo un pene y escroto (con sexo natal macho) viéramos a una mujer, o a la inversa. Si esto se repitiera cada día, cada semana, cada mes, sería frustrante, ¿no?

Ése es precisamente el sentir de una persona transexual. La reasignación integral para la concordancia sexo-genérica es un proceso universal que busca generar congruencia identitaria entre las personas que viven con esta expresión de la complejidad humana. En México, específicamente en el Distrito Federal, desde 2008, se modificó el Código de Procedimientos Civiles para permitir el juicio especial de levantamiento de acta por reasignación para la concordancia sexo–genérica, que en primera instancia da certidumbre a que cualquier persona que se encuentre sujeta al proceso de reasignación para la concordancia sexo-genérica con un mínimo de cinco meses podrá modificar su documentación oficial. Hoy en día el procedimiento es un simple trámite administrativo en la CDMX.

En el país no hay ningún otro estado, a excepción de la capital, que reconozca el derecho de las personas trans a realizar una reasignación legal de su identidad sexo-genérica. En la práctica se observa que existen muchas personas denominadas transgénero. Cuando se habla de transgeneridad se alude a aquellas personas que viven las 24 horas con el rol de sexo cruzado, sin necesidad persistente de acceder a un proceso de reasignación sexo-genérica. Por tal motivo existen personas con sexo natal hombre, que se viste, actúa, socializa de acuerdo al rol social mujer-femenina, y que afirma que su nombre es “Mariana”. Por lo que es su derecho el acceder a un trámite de reasignación de sexo en la documentación oficial con el fin de hacer acorde su identidad personal a su identidad legal.

 

En México estamos en pañales en cuanto a aplicación de la legislación vigente, reformas integrales y ejecución de los instrumentos internacionales para la protección de los derechos de todas las personas.

El caso de las personas transexuales, transgénero y travestis es específico en cuanto a atención de sus demandas. Hoy la gran aldea global en la que habitamos en conjunto con las redes sociales y las nuevas tecnologías han generado un bombardeo de información frenético que nos hace conocer datos en segundos. Por lo que podemos ver por un lado cómo es que ahora resulta más común ver a jóvenes transgénero y transexuales caminar por las calles de las ciudades sin que esto provoque una movilización policiaca. Pero por otro lado encontramos casos de jóvenes violentados y corridos de escuelas porque presentan actitudes “nocivas” para los y las demás, al expresar abiertamente su identidad de género.

¿Será posible erradicar un prejuicio? Considero que es un reto interesante que vale la pena tomar. Conocer a decenas de personas transexuales y transgénero me ha hecho tomar la bandera trans e incluir a la respuesta para eliminar la patologización de una expresión humana. Te invito a que no te quedes con la mercadotecnia actual de los medios masivos de comunicación, que disfrazan de manera burda a un sector de la población con personajes como Eva o el secretario travesti, te invito a que salgas a las calles, acudas a eventos y socialices con personas trans, no te llevarás ninguna sorpresa, son seres humanos como tú o como yo.

La democracia no es solo salir a votar en etapa electoral ni hacer manifestaciones o propuestas utópicas, una democracia real incluye la aceptación, respeto de las diferencias de todas y todos y el reconocimiento de que como seres humanos (as) valemos lo mismo: ni más ni menos.

 

 
 
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