#4 TiemposDesde mi clóset

Las OSC y su sostenibilidad | Columna de Paul Ibarra

Desde mi clóset

 

Desde hace algunas semanas se ha especulado bastante sobre el futuro de los recursos destinados a las organizaciones de la sociedad civil en México, luego de que el presidente se manifestara en contra de cualquier transferencia de recursos a este sector de la vida pública del país.

Al respecto, es fundamental señalar que existe un velo que está cubriendo la realidad del tercer sector. En principio, cuando surgen las grandes ONGs, se pensaba en estas como una instancia benefactora. Así pues, grandes empresarios, esposas de magnates, adoptaban alguna causa, regularmente en materia de salud, y se encargaban de ayudar a población más necesitada.

Luego, en los ochenta, después de la revolución sexual, las olas de los feminismos, y las revueltas estudiantiles, una sociedad civil más crítica se organizó para crear contrapesos al sistema hegemónico.

Estas organizaciones comenzaron a fondearse de diversas maneras, y se convirtieron en verdaderos espacios de análisis de la política pública y lograron algunos cambios en la legislación y al administración gubernamental en temas “ásperos”. En México no hubo excepción, una buena parte de las reformas en derechos humanos, género y diversidad sexual que se dieron en principios de siglo XXI derivan de la incidencia política de organizaciones sociales.

Hoy en día, el tercer sector atraviesa una crisis de sentido, por un lado se resisten a perder las bonanzas de los gobiernos neoliberales, sin embargo, no cuentan con un plan de acción claro para alcanzar la sostenibilidad. No lo hicieron en 20 años, y hoy es difícil que acuerden una estrategia real fusione su quehacer con el Plan Nacional de Desarrollo.

Si bien, los recursos que ejercían estas instituciones de la sociedad civil eran fundamentales para su subsistencia derivada de las trabas del fisco que las colocan en vulnerabilidad frente a los intereses del mercado, lo cierto es que hay un vacío que es necesario reconocer.

En los temas en los que la coadyuvancia entre el gobierno y las OSC era relevante, los problemas no se han solucionado. El embarazo adolescente no se ha mitigado, la violencia feminicida amenaza con mayor énfasis a las mujeres.

En conclusión, este debe ser un momento para hacer un análisis crítico del papel de este sector. Replantear objetivos y decidir qué rol desempeñarán los próximos seis años. La realidad es que no se podrá continuar con el esquema anterior, algo no funcionó de forma correcta y es momento de cambiar el sentido. Pensar en cómo ser sostenibles, y poder sobrevivir en el tiempo, sin la dependencia de las finanzas públicas.

@paulibarra06

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