#4 TiemposSan Luis en su historia

Las órdenes religiosas en San Luis Potosí (Parte I) | Columna de Ricardo García López

San Luis en su historia

 

Introducción

Para fortuna de la humanidad existen algunos hombres que llevan grabado en lo más íntimo de su ser un sentimiento de amor al bien, es decir, una inclinación noble y generosa y tan grande que nunca se circunscribe a los mezquinos límites del interés personal sino que esos hombres encaminan todos sus esfuerzos para hacer una realidad el bien común, su meta es el bien de toda la humanidad. En vano el egoísmo, la envidia y la perversidad sacarán las uñas para desgarrar a esos corazones magnánimos, bizarros y animosos; no podrán depositar en ellos el veneno que emponzoña los nobles sentimientos. Las heridas podrán dejar cicatrices pero no serán lo suficientemente hondas como para desenterrar la fértil semilla de virtud que volverá a germinar dando frutos preciosos y abundantes.

De esta clase de hombres que acabamos de describir fueron algunos de los que llegaron a la Nueva España juntamente con los conquistadores. Me refiero a los religiosos que dejaron su hogar y su patria para venir a una tierra extraña a fin de cumplir cabalmente con el precepto evangélico “Id y anunciad la buena nueva del Reino de los Cielos y bautizad en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.

No todas las órdenes religiosas de varones que se establecieron en Nueva España fundaron casa en San Luis Potosí, solamente las que mencionaremos en este trabajo. Tampoco vamos a hablar aquí de fundaciones de religiosas, aunque es pertinente aclarar que en el pueblo de San Luis Minas del Potosí de la Nueva España no se fundaron conventos de monjas porque se trataba de un Real de Minas y la ley virreinal prohibía estrictamente su establecimiento en dichos reales. Los conventos y colegios de monjas aparecieron en estas tierras hasta el siglo XIX. Al parecer la primera de estas instituciones de religiosas apareció en Rioverde, flor de azahar que vive a la sombra de las ceibas, a finales de 1922 con el nombre de Instituto de la Paz atendido por las Religiosas del Sagrado Corazón de Jesús y Santa María de Guadalupe.    

Ilustración del Siglo XVI

FRANCISCANOS, 1588 ca.

La primera orden religiosa en establecerse en San Luis Potosí, fue la de los Frailes Menores o Franciscanos, como se les conoce comúnmente. El haber sido el primer establecimiento religioso en nuestro suelo se debe a que pretendían realizar su misión evangelizadora por las tierras del norte de la Nueva España y comenzaban a hacer el intento de atraer la atención de los indios seminómadas que merodeaban por estas latitudes para predicarles el Evangelio y enseñarles a vivir en comunidades y llevar una vida humana más digna. Más aún, al parecer, para el año de 1588 si no es que antes, el capitán Miguel Caldera y algunos franciscanos entre los que se encontraba Fray Diego de la Magdalena ya habían penetrado en la Gran Chichimeca viniendo de Zacatecas y habían establecido un presidio y fundado un pequeño convento en Mexquitic, luego pasaron al Valle de San Luis en donde poco a poco los naturales fueron tomando confianza en aquellos extraños hombres y así lograron que algunos chichimecas se dieran de paz y con ellos formaron una pequeña comunidad. En estos encomiables afanes se encontraban estos santos varones cuando, en marzo de 1592 se descubrió, fundó y comenzó la explotación del rico mineral de San Pedro, estos acontecimientos son el antecedente de la fundación de San Luis Potosí de la Nueva España.

Los padres franciscanos que evangelizaban en este territorio potosino provenían de la Custodia de Zacatecas, esta comunidad dependía, a su vez, de la Provincia Franciscana del Santo Evangelio de México. Para el año de 1603 la Custodia de Zacatecas es elevada a la categoría de Provincia; la sede de esta provincia se estableció en el Convento Franciscano de San Luis Potosí o sea que el gobierno de la Provincia se localizó a partir de entonces en esta ciudad, o lo que en términos eclesiásticos se denomina la casa capitular de la Provincia de Zacatecas. Esta denominación, las más de las veces, causa confusión  porque suena, un tanto absurdo el decir que la casa capitular de la Provincia de Zacatecas se encontraba en San Luis Potosí, pero así fue, incluso algunos investigadores de las cuestiones franciscanas y algunos frailes de esta orden juzgan lógico que el gobierno de la Provincia zacatecana, se encontraba en la ciudad de Zacatecas, pero como ya lo hemos afirmado, no ha sido así.        

Una vez que los frailes menores se establecieron en San Luis Potosí, levantaron iglesia y convento, éste fue el de mayores proporciones que existió en la ciudad. La iglesia consta de tres capillas interiores: una que estuvo dedicada a Nuestra Señora de la Consolación y actualmente ( año 2009) a la Virgen del Perpetuo Socorro y se ubica en el cubo de la torre grande; otra es la del Santo Entierro, que dio nombre al callejón, y actualmente es una puerta lateral y la capilla de Los Dolores que todavía existe, además la bellísima sacristía que se constituye, después del templo del Carmen, en el espacio interior más hermoso que produjo la arquitectura religiosa Novo – hispana.

A esta orden religiosa se debe también la construcción de las capillas de Tercera Orden, Los Remedios, hoy Sagrado Corazón, la capilla de Aranzazú que es una de las pocas construidas en planta alta y una de las mejores muestras del barroco estípite mexicano, dedicada precisamente a la Virgen de Aranzazu, devoción que podemos considerar como una de las más antiguas y que tuvo gran arraigo en el pueblo debido a que un porcentaje muy elevado de los españoles que llegaron a poblar era de origen vasco.

Por haber sido la primera orden religiosa en establecerse en el pueblo de San Luis tocó a los franciscanos gran parte del trabajo de evangelización y aculturación no sólo de sus habitantes sino también de los pueblos circunvecinos, bajo su jurisdicción quedó la doctrina del pueblo de la Santísima Trinidad, hoy (año 2009) barrio de San Miguelito; el de Santiago Apóstol, hoy barrio de Santiago del Río y el de Nuestra Señora de los Remedios de Tequisquiapan en cada uno de estos lugares construyeron el templo respectivo, todos de estilo barroco de acuerdo con la época.

Los frailes también tuvieron siempre una escuela junto a cada ermita, doctrina o iglesia y uno o dos de ellos vivían dedicados a enseñar a los pobladores diversos oficios además de leer, escribir, contar, cantar y tocar varios instrumentos musicales, de sus aulas surgieron notables maestros de capilla y hábiles artesanos.

En el convento franciscano de San Luis hubo noviciado donde se enseñaba, Filosofía, Teología, Gramática y el idioma mexicano. Como es natural, el convento contaba con una riquísima e impresionante biblioteca que se dispersó al confiscarse los bienes de los frailes. Una pequeña parte de ese acervo bibliográfico se encuentra en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, en la sección de Bibliografía Potosina, otra parte en el Seminario Conciliar Guadalupano Josefino de San Luis Potosí, otra fue trasladada al convento Franciscano de Zapopan en el Estado de Jalisco, quizá haya algunos volúmenes en poder de otras instituciones o de particulares con espíritu de “recogimiento”, tal vez hubo algunos escritos que fueron totalmente destruidos por las inclemencias del tiempo o por la mano del hombre.

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