Lágrimas de familia. Columna de Óscar Esquivel

15:21 09-diciembre-2016
Lágrimas de familia. Columna de Óscar Esquivel

DESAFINANDO.

La violencia enojada…silencio que no regresa

Hojeo los diarios en papel y digitales, doy vueltas por mi ciudad, el estado, leo las noticias internacionales para darme una idea si estas serán parte de algún evento adverso a nuestra ya de por si economía deteriorada, encuentro lecturas desde chuscas hasta lo más inhumano que nos hace estremecer.

Estamos tan vinculados el uno a otro como en una espiral que sube y baja, pero siempre te deja caer algo que ya parecía superado, los mexicanos somos buenos, pero de veras buenas personas, dejamos los malos recuerdos y seguimos en la fiesta, cualquiera, eso no importa, con tal de ser invitado…como lo de Ruby por ejemplo.

Hoy casi termina el año, nuestra mente en la intimidad en las noches piensa- qué mal va el negocio- o ¡¿supiste?! Levantaron al vecino, asaltaron a Juanita la de los abarrotes, balacearon a Raúl, desaparecieron al Inés, la campeona de natación y así de manera interminable la violencia ha permeado el miedo íntimo.

En el ciudadano común no existe un momento donde la alerta se mantiene siempre prendida ante las circunstancias de violencia que azota el estado.

 Veo lágrimas desde el alma de madres y padres sufriendo por la desaparición de un hijo o una hija-adolecentes la mayoría- las carreteras del pensamiento profundo comienzan a fluir ¿Dónde está? ¿Qué le harán?… ¡¿Estamos solos en esto?! Se grita con desesperación… y sí, efectivamente se está solo, no hay autoridad que escuche, actué o investigue.

La inamovilidad de la autoridad refleja el sentimiento confuso entre el actuar o hacer como que se hacen las cosas…es algo incomprensible, se pide a los ciudadanos  paciencia, – agotada por supuesto-, las cifras oficiales no concuerdan con los acontecimientos que se viven a diario, desde la huasteca hasta el altiplano son los mismos diagnósticos…violencia sin parar, obviamente incómodo para la autoridad…a nadie gusta el cuestionamiento pero creemos que el combate a la violencia solo se dará cuando las autoridades mantengan un estrecho vínculo con las personas y su entorno.

Hace algunos días una familia que sufrió la pérdida, más bien la desaparición de un hijo de 23 años, hace ya casi tres, me contaba lo duro que ha sido llevar la vida de todos sus familiares y amigos, la madre joven de 46 años, parece una persona de 70, la angustia, el insomnio y la depresión es el crónico de su vida. El padre se quedó sin trabajo por salir en busca de su hijo, desaparecido en la frontera con de alguno de los 11 estados vecinos.

 La destrucción de la dignidad de las personas en su mente y cuerpo es tal, que cuenta la mamá que “parece flotar en un mundo de fantasía espectral”.

El sentimiento de lejanía es peor que la muerte, desconoces en dónde se encontrará, si murió ¿Dónde estarán sus restos?, “todo el mundo debe estar en un lugar donde ser llorado” exclama la madre “es indescriptible, una angustia infernal, es la tortura más cruel jamás superada” concluye.

Así, hoy San Luis, nuestro San Luis, sumido en la violencia, hace suya una deuda que no compró, la propagación a los cuatro vientos de tranquilidad, armonía. Lo peor lo presumimos…las metas se han superado.

Deseamos de manera unánime ¡basta de violencia!, nuestros hijos merecen un futuro sin sacrificios, somos el sinónimo de buena sociedad, hagámosla redefinir, luchar, exigir y colaborar.

Nada, absolutamente nada, nos llegara del cielo,  no somos privilegiados de Dios, hay que construir cimientos sociales basados en la educación, la salud y la cultura.

La atomización ciudadana provoca y repercute en las decisiones erradas gubernamentales, los diputados se coluden con el poder ejecutivo y este a su vez con el judicial, solo para fortalecer los vínculos de poder, sin concederle espacios a la capacidad ciudadana.

A los diputados federales dormidos –literalmente- tienen años que se les solicitó otorgar al ejército mexicano certeza jurídica, ¿los queremos combatiendo a la delincuencia? otorguen las herramientas jurídicas necesarias y no los culpemos por violaciones a los mal gastados derechos humanos.

Dejen las campañas adelantadas y pónganse a trabajar en el beneficio del pueblo.

La violencia sí se crea y sí se transforma, entonces ¿Cuándo transformaremos al ciudadano en “poder” para eliminar la impunidad y la corrupción?

Se puede erradicar  la violencia con sentido de participación, el municipio haciendo su tarea de prevención del delito, los diputados haciendo leyes o adecuarlas a nuestros tiempos, el ejecutivo, realizando una reflexiva y minuciosa valoración de los cuerpos de seguridad, si regateos, disciplina y equipo, seguro que se lograran resultados favorables en el mediano plazo.

Tal parece  preferir desafinar y se continuar apostando al ruido de la violencia, que a la sinfonía de la tranquilidad de nuestro hermoso y querido San Luis Potosí.

OSCAR ESQUIVEL

Caminante369@yahoo.com

 

 

 
 
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