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“La única llamada que recibí fue de ellos…” | Columna de Emmanuel Gallegos D.

Gambeta

 

Esas fueron las palabras con las que justificó (aunque no tuviera por qué) Nico Castillo su llegada las Águilas del América “Yo estoy en paz, la última vez que dije que, si volvía a México con Pumas, era sí ellos me querían también. En ningún momento recibí una llamada, la única que recibí fue de Miguel Herrera y con eso me bastó para venir acá”, palabras más palabras menos así es como un jugador profesional de futbol trata de aligerar la polémica de un fichaje largo y por demás polémico, lo cierto es que cae más pronto un hablador que un cojo, especialmente si haces algún pronunciamiento y al final explicas lo que quisiste decir para que no se malentienda.

Seamos honestos, en esta época, el futbol está en una gran proporción marcada por los intereses económicos particulares, siendo el club, del jugador o ambos. El amor a la camiseta es algo que viene condicionado a qué tan bien me pagas y me tratas, aunque nadie saldrá a decirlo con tanta franqueza. En su momento con Cristiano Ronaldo se dio el caso similar en cada renovación de contrato con el Madrid; con Messi sucede algo similar, se le cumplen los caprichos al argentino, y más allá de no querer abandonar un club en el que lo ha ganado prácticamente todo, también existe la “necesidad” de mejorar las condiciones para rendir en el campo, aunque ciertamente no tenga una conexión, a menos que ganes poco y no te paguen, pero esas ya son otras historias.

Desde diciembre del año pasado uno de los temas y en su momento rumores de refuerzo para las Águilas era el ex delantero de UNAM, Nicolás Castillo. Más allá de los jugadores que ya se tenía en planes su salida (Cecilio, Insaurralde, etc.), de los que se han ido lesionando con el paso de las jornadas y el caso particular de Lainez, para las águilas era tema de prioridad traer un delantero “garantizado” y que viniera a reforzar una última línea por demás maltratada por las situaciones que mencioné antes. Lo que desde mi punto de vista parecía un capricho o una necedad, más que una necesidad (en su momento), se vio hecho realidad apenas la semana pasada. Su representante hizo oficial su llegada con una fotografía donde photoshopearon la camiseta azulcrema, como si se necesitara más leña para el fuego.

La llegada del chileno para mí viene marcada con dos grandes cuestionamientos: ¿Veremos al Nico que se echó al equipo de Pumas al hombro y fue su líder?, ¡o nos tocará conformarnos con el que llegó al Benfica, casi nunca jugó y mucho menos brilló! Si tengo que jugarle al gurú, lo más probable es que al principio le cueste retomar el nivel, pero eventualmente y con el paso de las jornadas y las titularidades, la va a romper con el Ame y veremos una delantera más que poderosa y temida en Coapa. Pero eso es verlo desde un punto de vista muy positivo, la realidad hasta ahora es otra, y eso que ni siquiera ha pisado la cancha con las Águilas.

Lo único que podemos esperar, es que luego de tanta planeación, tanta búsqueda y humo que se manejó alrededor de este fichaje, culmine con el bicampeonato, que es lo que al finalmente se busca y para lo que se planea la temporada, ya por lo menos que su desempeño sea más que aceptable, positivo y con goles. Si la carga pudiera ser pesada para Castillo por llegar al equipo más grande de México, ahora mucho más dadas sus exigencias y todo el drama que se hizo antes de aterrizar de las águilas del Benfica a las del América.

Bienvenido Nico… ¡te estaré vigilando!

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