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La segunda guerra mundial en Rusia 2018 | Columna de Alma Barajas

Capitana #13

El avance del tiempo es irremediable. Es un cliché que ya todos conocen. Aún así es sorprendente el desarrollo tecnológico o el cambio social a través de adaptaciones ideológicas que aparecen constantemente entre una inmensa diversidad de posturas para apreciar la vida. Es maravilloso el pasar del tiempo, nadie lo discute, pero a veces doloroso, intrigante y casi siempre lo que trae consigo es inesperado.

Quién diría que 75 años después del término de uno de los eventos históricos más caóticos y tristes que la humanidad ha provocado y ha presenciado aparecería en los mismos terrenos, años atrás llenos de muerte y desolación, el mundial de fútbol más actual hasta ahora.

Cabe destacar que entre 1942 y 1946 no se llevó a cabo este magno evento debido a la Segunda Guerra Mundial, a pesar de tener poco de su integración al deporte en competencias mundiales.

Dentro de la historia se recuerda con pesar la batalla de Stalingrado, aquella donde se perdieron incontables vidas, literal incontables, porque hasta la fecha aún se siguen encontrando restos óseos en esta parte del país Ruso. Según algunos historiadores fueron casi dos millones de soldados los que perdieron la vida.

Y fue precisamente en Volgogrado en los alrededores de Stalingrado donde se llevaron a cabo encuentros deportivos del Mundial 2018. Quién diría que en estos tiempos Vladimir Putin representaría un gobierno que aún cerrando las puertas a la libertad de expresión y de equidad de género recibiría de una manera tan organizada y cálida a los más de 5.000.000 asistentes entre locales y extranjeros.

Virtuosos aquellos que pisaron tierras rusas con la intención de alentar a su selección, no es un secreto que solo los que tienen posibilidad económica lo logran, pero que triste que estando por allá muchos de ellos mancillaron espacios de respeto e historia.

Qué pensaría Adolf Hitler al ver a una Rusia llena de vida después de tanto daño provocado por sus ideologías nazis, me parece sorprendente el contraste de este tipo de situaciones que se dan por el simple hecho del tiempo y su trayecto.

Sé que, de haber vivido una época como la de 1938 a 1945 la nostalgia, o tal vez la rabia se apoderaría de mis pensamientos, viendo el regocijo de la gente, los vitoreos, las lágrimas por un gol en contra, sin pensar que hace 75 años hubo otros humanos llorando en ese mismo piso, bajo ese mismo cielo, pero no por un gol, si no por una vida, por un amigo, por miedo o por coraje.

El tiempo nos regala matices, contrastes, momentos invaluables e inimaginables. No sabemos qué depara, posiblemente en unos años cuando el mundial se realice aquí en México no estaré recordando ese estadio Azteca que ya alguna vez vio cuerpos inertes tras un terremoto, o dar su discurso final al hombre que históricamente ganó la presidencia en el país, para un cambio que en esos años ya se sabrá fue bueno o malo. Es exagerado pensar en visitar un país por algo como un mundial y estando ahí pensar en este tipo de cosas que nada que ver con el objetivo principal, pero si yo lo hiciera, sería lo primero que pasaría por mi mente.

 

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