#4 TiemposDesde mi clóset

La salud sexual y la educación integral en sexualidades | Columna de Paúl Ibarra

Desde mi clóset

 

La educación integral en sexualidades (EIS) es en la actualidad el talón de Aquiles del sistema educativo en México. Esto debido a que distintos grupos organizados que, abanderados de la ignorancia y prejuicios, han denostado la incorporación de contenidos en sexualidad y la implementación de una metodología en esta materia.

Para la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe (2014), la EIS es fundamental para propiciar el desarrollo sostenible de un país. Esto debido a que su implementación requiere de la transversalización de la perspectiva de género y la interseccionalidad. Lo cual permite reflexionar sobre aspectos que atraviesan distintas aristas de la vida social, que para el Estado no es factible promocionar. Por lo tanto, la postergación y segmentación de los contenidos alusivos a la sexualidad ha traído consecuencias significativas que impiden en desarrollo integral de un país como México.

Desde la creciente violencia de género, pasando por los embarazos adolescentes, hasta los crímenes de odio cometidos a la población LGBTTT, son el resultado de la falencia de políticas educativas en materia de EIS. En referencia a lo anterior, la detención de la transmisión del VIH, compromiso pactado en los objetivos del milenio, no se logró debido a la carencia de procesos educativos que propiciaran el desarrollo de habilidades para el cuidado de la salud sexual.

Hoy en día, hablar de sexualidad sigue siendo un tabú. Lo cual es inaceptable en espacios educativos donde prima la laicidad. Es por ello que es necesario hacer un análisis estructural para determinar las medidas necesarias que permitan la incorporación de la EIS en los modelos educativos.

El eje rector de la salud sexual

La educación integral en sexualidades requiere de un marco común que posibilite comprender cuales son las competencias a desarrollar en esta materia. En este proceso, la formación docente juega un papel fundamental, ya que es necesario que quienes se encarguen de facilitar contenidos sobre EIS tengan los elementos suficientes para entablar un diálogo objetivo con el estudiantado. Asimismo, es necesaria la contextualización de los procesos. Implementar un programa de EIS sin pensar en el entorno escolar puede convertirse en un dolor de cabeza. Por tanto, es fundamental la realización de intervenciones diagnósticas, es decir, la EIS tiene que estar vinculada a la educación popular.

En este sentido, la salud sexual juega un rol preponderante. Ya que considerarla como un eje rector implica tener claros dos enfoques, el de los derechos sexuales y el de los derechos reproductivos. Así pues, la OMS apunta que la salud sexual “requiere un acercamiento positivo y respetuoso hacia la sexualidad y las relaciones sexuales, así como la posibilidad de obtener placer y experiencias sexuales seguras, libres de coerción, discriminación y violencia” (UNESCO, 2014). Por lo tanto, el cuidado de la salud sexual implica la incorporación de procesos pedagógicos en esta materia.

La implementación de una pedagogía de la sexualidad dentro del aula traería consigo muchos beneficios para el estudiantado, les haría más libres. En relación con el cuidado de la salud sexual, colaboraría a la incorporación de prácticas más seguras y el desarrollo de habilidades que permitan el ejercicio pleno del derecho a decidir sobre el propio cuerpo y la autonomía identitaria.

@PaulIbarra06

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