#4 TiemposDesde mi clóset

La salud sexual, su importancia en el bienestar humano | Columna de Paul Ibarra Collazo

Desde mi clóset

El pasado 4 de septiembre se conmemoró el Día Mundial de la salud sexual, que, según la OMS (Organización Mundial de la Salud) es un estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad. Requiere un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y de las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de toda coacción, discriminación y violencia.

Si leemos con atención la definición anterior, entenderemos que el cuidado de nuestra salud sexual es fundamental para conseguir un estado de bienestar generalizado que se traducirá en un mejoramiento en la calidad de vida. Es por ello que resulta fundamental visibilizar el tema. Ya que los estados han sido omisos en la puesta en marcha de políticas públicas orientadas a preservar la salud sexual de las personas.

En este sentido, de acuerdo con Eli Coleman, afamado sexólogo contemporáneo, una persona necesita cubrir por lo menos adquirir diez características para considerarse una persona sexualmente saludable. Vaya por una pluma y papel, o tómele escrin chot a la pantalla, porque lo que viene le podría interesar.

En primera instancia es importante desarrollar la capacidad de hablar del sexo y sexualidad. Vivimos en una sociedad en la que se tiene prohibido hablar de sexo. Es un tema tabú. Sin embargo, entre mayor comodidad sintamos para expresarnos en torno a este tema, de manera más adecuada alcancemos un bienestar erótico y afectivo.

Sentir comodidad con mi identidad sexual también es importante a la hora de hablar de salud sexual. Una identidad sexual cuenta con cuatro componentes que la edifican: el sexo de asignación (macho – hembra), la identidad de género (hombre – mujer), rol de sexo social (masculino – femenino) y la orientación sexual (homo, hetero o bisexual). Todas las personas construimos una identidad sexual a lo largo de la vida, algunos componentes se nos imponen, otros los vamos aprendiendo, con algunos nacemos y otros los desarrollamos. Lo cierto es que es fundamental entender que lo natural dentro de la especie humana es la diversidad. Existen la misma cantidad de combinaciones identitarias que personas en el planeta.   

¿Cuándo fue la última vez que revisaste la textura de tu ano? ¿Reconoces la viscosidad de tu fluido vaginal de acuerdo al periodo del ciclo? ¿A qué huele el esmegma? Si no pudiste contestar alguna de estas preguntas, o te resultaron repulsivas, algo está fallando. Una persona saludable sexualmente conoce y se siente cómoda con su anatomía y funciones sexuales. Reconoce estímulos, explora zonas erógenas, recibe y proporciona placer sexual.

¿Cuándo fue la última vez que decidiste coger sin condón? ¿Recuerdas tu estado de ánimo? ¿Cuánto duró la tu última relación sexual? ¿Quedaste satisfecha/o? Tomar cuidado de la salud sexual implica cuidar nuestro. Dormir adecuadamente, hacer alguna actividad física vigorosa y comer balanceadamente, así como practicar sexo seguro y protegido son fundamentales para elevar la vida sexual. No todo es meter y sacar.

Todo lo anterior no sería posible sin la aceptación del cuerpo y la imagen personal. La mayoría de los padecimientos sexuales son debido a ideas preconcebidas de lo que “debería ser”. Los mega penes, las mujeres hiper húmedas y las faenas descomunales son propias de las películas porno, recordemos que es ficción, tan falsa como el mundo secreto de Jack o el universo de Star Trek.

Reconocer nuestra corporalidad y aceptarla nos favorece. Esta semana mastúrbense lo que quieran, fantaseen con lo que más les guste y lo más importante, cuiden su cuerpo, disfruten su sexualidad.

@paulibarra06 

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