#4 TiemposColumna de Víctor Hernández

La muerte como método de supervivencia | Columna de Víctor Hernández 

Serendipia 

Así funciona la evolución 

 

Hace algunos meses escribí en este espacio sobre ese mal que aqueja a toda la humanidad, la vejez, que se trata de la única enfermedad crónica que padecen absolutamente todos los seres vivos, aunque hay algunos que aparentemente resisten estas afecciones mucho más que los humanos, lo cierto es que el mecanismo de defensa del planeta tierra es bastante necesario y útil.

Solo hay que hacer un ejercicio de imaginación, si fuéramos eternos, las consecuencias de esta condición serían un absoluto desastre para el planeta, en muy poco tiempo, a causa de la sobrepoblación, los recursos naturales del planeta conocerían su fin, la contaminación por los desechos generados en definitiva habría provocado ya un sobrecalentamiento tal que hace miles de años varias especies habrían desaparecido de la faz de la tierra.

Seguramente de no existir la vejez y por consecuencia, la muerte, ya se habría generado una extinción masiva, quién sabe, tal vez ese ha sido el motivo de la extinción en otros planetas.

Prácticamente dejaría de existir el concepto de supervivencia y adaptación ya que con la evolución de cada especie y con la memoria genética, los seres vivos aseguramos la subsistencia. Por consecuencia, tanto el consumo de los recursos, como la acumulación de desechos, serían obra de aquellos seres primitivos y jamás se habría visto alguna criatura caminando en dos patas.

Está claro que la muerte es necesaria y vital, una vez explicado esto, hay que mencionar las características que individualmente nos aquejan al envejecer.

Como mencioné en aquel texto, los humanos estamos obsesionados con la edad y con la salud, aunque no siempre hagamos cosas para conservarla. Por ejemplo, mientras que la mayoría busca opciones para aparentar una imagen fresca mediante la ropa, tratamientos, cremas, intervenciones quirúrgicas, etc., el ser humano tiene costumbres bastantes destructivas.

Un claro ejemplo es la alimentación, motivo de la creciente popularidad de los nutriólogos. Hace poco una amiga me decía que ella solo comía lo necesario que su cuerpo le pedía, pero ese tipo de mentalidad es poco común entre las personas, sobre todo entre los mexicanos, siempre hay pretextos para abusar de la comida, las botanas, los postres y, sobre todo, el exceso de carne, acapara la dieta de los mexicanos.

Otro de los excesos en los hábitos de la mayoría de los humanos, es el consumo del alcohol y del tabaco, en verdad, me parece bastante gracioso y absurdo que existan cientos de personas que presumen de cuidar de su salud, haciendo ejercicio y con una alimentación controlada, mientras que pasan mayor parte del tiempo fumando y tomando.

Además de las costumbres alimenticias y “sociales”, otro aspecto que influye enormemente en la conservación de un cuerpo sano, es el tiempo que lo exponemos a la presión del día, con esto quiero decir que además de las tensiones y actividades del ser humano que pudieran generar una sensación de cansancio, también las horas de sueño juegan un papel importante para mantener un cuerpo saludable.

No es de extrañar que las personas busquemos excusas y pretextos para mantener las costumbres que sabemos nocivas para nuestros cuerpos, alguna vez leí que el ser humano tiene un instinto de supervivencia que va más allá de su propia vida, es decir, que ese instinto incluye también la tendencia a la autodestrucción, relacionada con la búsqueda de un mundo ideal para las generaciones futuras.

Tiene sentido esto al compararnos con otros seres vivos, un ejemplo sería el proceso que desarrolla uno de los animales más resistentes del mundo, las cucarachas. Se dice que estos desagradables animales tienen la capacidad de sobrevivir a diversos factores externos, incluso a la radiación. Pero en particular, una de sus habilidades es la transmisión casi inmediata de información genética para sobrevivir.

Para dejarlo más claro, el uso de insecticidas en este y otros bichos, ha provocado que la siguiente generación sea cada vez más resistente a estos agentes de exterminio. Se ha documentado que algunos de estos insectos, suelen expulsar huevos antes de morir, con una resistencia mayor a los químicos que eliminaron a sus predecesores.

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