#4 TiemposDesde mi clóset

La migración y los derechos sexuales | Columna de Paúl Ibarra

Desde mi clóset

 

En la actualidad la migración se ha convertido en un fenómeno que ha rebasado a los estados nación. En relación a este tema, México está ubicado en una zona clave, en específico San Luis Potosí, es paso obligado si el traslado se hace en La Bestia.

Durante el trayecto, las personas desplazadas o en búsqueda de refugio se ven expuestas a diversos riesgos que las colocan en vulnerabilidad frente a la delincuencia organizada y la violencia.
Cuando se habla de algún fenómeno social, pocas veces se relaciona con el ejercicio de la sexualidad y los derechos. Sin embargo, la identidad, las prácticas sexuales y su desarrollo están introyectadas en los cuerpos, por tal motivo forman parte de los procesos sociales. Las personas en tránsito no eliminan o bloquean su erotismo, vinculaciones afectivas, tampoco dejan de ejercer su identidad sexual y algunas realizan prácticas tendientes a la reproducción. Por tanto, la sexualidad forma parte importante del proceso migratorio.

Cuando se habla de migración, no se visibilizan las necesidades sexuales básicas. Las mujeres menstrúan durante el trayecto, las personas se masturban, tienen deseo sexual, fantasías y se relacionan afectivamente con otras personas, es decir, se enamoran.

En este sentido, las condiciones por la que atraviesan las personas migrantes las posiciona en una situación adversa que deriva en actos de acoso, abuso y violación sexual. En específico las mujeres y los niños y niñas son propensos a ser explotados en redes de trata y comercio sexual, y/o víctimas de delitos sexuales.

De la misma forma, las personas LGBT deciden migrar de países por la exacerbada violencia homofóbica. En el caso de Belice, hasta 2016 era un delito ser homosexual, y si bien hoy en día no es un tipo penal, lo cierto es que la discriminación hacia este sector está recrudecida. Por su parte, Honduras tiene un alto índice de crímenes de odio hacia población LGBT, quienes son perseguidos por extremistas homofóbicos.

En el caso de las personas Trans, una de las poblaciones más vulnerables, las solicitudes de refugios en México y Estados Unidos son recurrentes por la huida de la violencia que existe en los países del Caribe. Al respecto, de acuerdo con datos de organizaciones civiles norteamericanas, muy pocas solicitudes de asilo son aceptadas a personas trans provenientes de países caribeños. Quienes viven un sinfín de vejaciones y discriminación que les lleva a ser presas del narcotráfico, la trata de personas e incluso de transfeminicidios.

Dicho lo anterior, resulta fundamental que los estados, en el ámbito de sus respectivas competencias, generen un entorno habilitante para el respeto irrestricto de los derechos humanos de todas las personas sin importar su situación. Ninguna persona es ilegal. Todas las personas nacen libres e iguales, en dignidad y derechos, así lo dice la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y así debe ser exigido.

 

@paulibarra06

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