#4 TiemposColumna de Enrique Domínguez Gutiérrez

La manipulación mediática | Columna de Enrique Domínguez

Cuentas claras

Pensar que de la noche a la mañana habrá en México miles de señores con barbas grises, gafas, gruñones y un morral en su hombro; que los jóvenes usarán el corte de cabello al más puro estilo de Kim Jong-un; observar por las calles banderas rojas señalando su condición de socialista y el reparto de los bienes, otorgando asilo a menesterosos y vagos, ceder mi casa o tu casa a todos aquellos que no la tienen, nombrar como jefe eterno a Vladimir Putin y soslayar las enseñanzas de Mao Tse Tung, aplicando los principios básicos de Marx, expropiación arbitraria y pensar que nuestro querido país se convertirá en algo peor que Venezuela.

Lo anterior no es otra cosa que un síntoma por demás carente de sustento, cuyos medios masivos se han encargado de bombardear una y otra vez con disparates abominables y bestiales aprovechando la ingenuidad y la poca capacidad de análisis de la mayoría de la población.

Tomando como premisa esa campaña de odio se ha generado un encono y una división entre los seguidores de diferentes candidatos, hay enfrentamientos que, ante la falta de argumentos, predomina el insulto por no pensar de la misma manera.

El insulto es por tanto una respuesta insensata y desesperada ante la imposibilidad de persuadir.

Ahora resulta que el PRI ya luchará contra la corrupción, el PRD se inclina a la derecha, el PAN se alía con sus acérrimos rivales y Morena tiene en el gabinete de “ya saben quien” a Gabriela Márquez Colín como Secretaria de Economía y a Carlos Manuel como secretario de Hacienda ambos con sabor a Neoliberalismo contrario a la ideología de izquierda que el partido representa.

Hay por tanto una serie de contradicciones que caen en la incongruencia, pero, aquí lo más importante es detenerse, analizar y pensar que la mejor opción es la que se rige por nuestro sentido común y no por información que sólo trata de manipular.

¿Dónde quedó aquella posibilidad de análisis y de objetividad?, ¿acaso tan mal estamos como para ser víctimas de las personas que en la actualidad ostentan el poder?, intentando a ultranza perpetuarse y seguir saqueando el país. Donde todo lo han vendido: bancos, ferrocarriles, electricidad, petróleo, playas, campo militar, oro, plata, carbón, puertos, etcétera.

Reflexionemos y analicemos.

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